Justo cuando la legislatura está en su punto más crítico, con cada vez más causas judiciales alrededor del PSOE y el Gobierno, los partidos de la izquierda alternativa parecen estar a la espera de lo que pase. Hace un mes, justo antes de que empezaran a caer noticias que sacuden al Ejecutivo con la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero, la actualidad estaba copada, además de por el ciclo electoral que confirmó el mal momento de la izquierda nacional, por el debate de qué va a pasar con el espacio político, huérfano de una unidad y un liderazgo que son la clave, a un año —o menos— de las elecciones generales.

El paso adelante definitivo de Gabriel Rufián llegó justo después de la última cita con las urnas, en Andalucía. El portavoz de ERC consumo los meses de teorías y fórmulas para reunir a la izquierda abriendo la puerta a ser él quien lidere ese proceso. La noticia, no obstante, se vio opacada porque el día anterior, el 19 de mayo, el juez Calama imputó a Zapatero, a lo que le siguieron en las semanas siguientes el sumario del 'caso Plus Ultra' y las informaciones que sitúan al expresidente en la cima de una trama de tráfico de influencias, la entrada de la Guardia Civil en Ferraz y el sumario por el que el juez Pedraz imputa a Leire Díez y Santos Cerdán en la trama de las cloacas. Todo ello intercalado por citas de las otras causas judiciales que ya estaban abiertas en contra, por ejemplo, de Begoña Gómez, o por la celebración del juicio a David Sánchez, la mujer y el hermano del presidente del Gobierno respectivamente.

Los partidos que sostienen al Ejecutivo han puesto toda su atención en estas cuestiones, y en que lo que siga saliendo no haga la legislatura insostenible. Es por ello que las izquierdas han aplazado el debate sobre su futuro, y el paso al frente de Rufián ha quedado en el olvido. El republicano lleva desde febrero agitando el avispero, cuando abrió la veda sobre el estado de la izquierda en su acto con Emilio Delgado en Madrid.

Su consigna de unir a todas las izquierdas para frenar a Vox provocó una reacción inmediata de Sumar, que se ratificó en apostar por la misma vía que en 2023, que ahora está también en suspenso por las informaciones que llegan de su socio de Gobierno, y ante las crisis internas que atraviesan sus formaciones. En abril, Rufián protagonizó otro evento junto a Irene Montero, en el que reivindicó a la dirigente morada en medio de un mal momento electoral para Podemos, que ahora también aguarda al desenlace.

Ahora Rufián quiere repetir este movimiento en Valencia, donde el próximo viernes 19 de junio protagonizará un nuevo evento, esta vez junto a Mónica Oltra. La reaparición de la exvicepresidenta regional en la escena política hace unos meses, cuando anunció que aspirará a ser la candidata de Compromís a la alcaldía de Valencia, dio un nuevo empujón a la formación, que no obstante vive también una disputa entre corrientes internas que agrava la cercanía de Oltra con Rufián. La ventaja que tienen los naranjas es su condición de partido ligado al territorio, que en las últimas elecciones se ha demostrado como la forma de izquierda favorita entre los votantes.

La 'vía Rufián' se congela ante su dilema con ERC

Entre todo el avance de la 'vía Rufián' aún queda un asunto pendiente de resolver. El diputado todavía se tiene que entender con la dirección de su partido, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que desde que propuso que las izquierdas se pusieran de acuerdo en cada provincia dejó claro que aquello no iba con ellos. Rufián reiteró este miércoles que el objetivo es crear un "frente de izquierdas", e inicidió en que se debe hacer "sobre todo en Cataluña".

Sin embargo, el portavoz evitó pronunciarse sobre qué lista quiere liderar en las próximas elecciones, habida cuenta de que la intención de ERC, antes de que comenzara todo esto, era que él fuera su candidato por Barcelona, la lista principal de la formación, que solo se presenta en Cataluña y la Comunidad Valenciana. "No entro a telegrafiar cuestiones internas. Yo nunca he sido fuente de un periodista para criticar a ningún compañero o compañera, no lo voy a hacer, jamás", atajó en los pasillos del Congreso.

Los republicanos se reunieron en cónclave este fin de semana, en una reunión sobre el futuro de la formación en el ámbito estatal. El partido liderado por Oriol Junqueras convocó a su Consell Nacional para abordar la confección de las listas con la que concurrirán a las generales. Rufián ha encabezado la candidatura de Barcelona desde el año 2015, pero hace unas semanas planteó la posibilidad de que esto no sea así en esos comicios. Dijo que se debían cumplir "unas condiciones" para que volviera a presentarse por ERC, tensando de esta forma aún más la situación que se vive en el partido.

La reaparición de Oltra divide a Compromís

Otra de las derivadas del postulado de Rufián se da en Compromís, que se debate entre sus dos vertientes. A nivel autonómico, donde se ven fuertes para disputar la Generalitat al PP, el debate entre las corrientes internas parece estar cerca de resolverse. La formación ha anunciado que ratificará el nombramiento de Oltra como candidata a disputarle el Ayuntamiento de Valencia a María José Catalá, para lo que ha convocado una asamblea extraordinaria el próximo 4 de julio.

Los dos partidos mayoritarios de Compromís —que a nivel nacional están separados— han mantenido un pulso durante semanas sobre el nombramiento de la exvicepresidenta. Iniciativa, el partido de Oltra, defendía que no se tuviera que convocar la asamblea para ratificar a la candidata, mientras que Més, la formación mayoritaria, quería que pasara por el proceso de primarias. Esto fue lo que causó que la decisión se aplazara desde la última reunión de le ejecutiva de la coalición, en abril.

A nivel nacional, Compromís tiene otras cuestiones sobre la mesa. En 2025 se produjo una fractura entre las dos formaciones mayoritarias, con Àgueda Micó, la representante de Més, marchándose al Grupo Mixto mientras que la facción de Iniciativa, representada en Madrid por Alberto Ibáñez, se quedó en el de Sumar. Aún no se sabe si Compromís volverá a ir bajo el ala de los magentas en las generales, como en 2023, y de momento desde la formación no despejan la duda. Su intención, dicen, es ser la referencia de la izquierda en la Comunidad Valenciana, impulsados por el buen momento de los partidos territoriales, pero esto no implica que lo que termine resultando de la refundación de Sumar presente otra lista aparte, ahondando en la división que, precisamente, quería solucionar Rufián.

La crisis de Sumar y la caída de Podemos disparan a la 'pequeña' izquierda

Donde no hay nada claro es en aquellos partidos que lideraban el espacio a la izquierda del PSOE, y que ahora viven horas bajas encadenando malos resultados electorales. Sumar reaccionó a la 'vía Rufián' precipitando su refundación, con el lanzamiento de 'Un paso al frente'. Se trata del compromiso de sus cuatro principales formaciones —Izquierda Unida, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar— de ir juntas a las elecciones generales, algo que deja fuera, de momento, a Compromís y Podemos desde la fórmula que concurrió en 2023.

Pero este proceso, necesario tras el anuncio de la impulsora del proyecto, Yolanda Díaz, de que no volverá a presentarse, está en suspenso por la actualidad judicial. El debate sobre quién tomará el relevo a la vicepresidenta, en el que tomaron vuelo entre otros los ministros Pablo Bustinduy Ernest Urtasun, está aparcado también por las crisis internas que viven esas formaciones.

La última, la de Movimiento Sumar, que se está descomponiendo con un goteo de bajas que apuntan a su coordinadora, Lara Hernández, como culpable. La mujer que cogió el timón tras el paso atrás de Díaz en 2024 está acusada de acoso laboral por varios trabajadores de la formación, y su liderazgo está amenazado por la corriente interna que lidera la portavoz en el Congreso, Verónica Barbero. En medio de esta crisis, hay una cita clave este jueves, donde su principal órgano ejecutivo se reúne para decidir si dan luz verde a la asamblea general prevista para el 11 de julio

Donde parece que está todo solucionado es en Más Madrid. El auge del perfil de Emilio Delgado abrió una pugna entre el portavoz adjunto en la Asamblea regional y la líder de la formación, Mónica García, que finalmente quedó en tablas con un acuerdo negociado para que el primero fuera al Congreso y la ministra a disputar la presidencia a Isabel Díaz Ayuso. También hay preocupación en Izquierda Unida, muy crítica con la 'vía Rufián', pero donde los malos resultados, especialmente de su líder, Antonio Maíllo, en Andalucía, aumentan la prisa por que todo lo que rodea a Sumar se solucione cuanto antes.

Las urnas también apremian a Podemos, que apuesta por mantener un perfil propio, crítico con todos, pero que tendrá que tomar eventualmente una decisión sobre si ir en solitario o buscar algún paraguas, ya sea el de Rufián, que reivindica el perfil de Irene Montero, o el de Sumar, del que se salieron después de las últimas elecciones. Las autonómicas de Aragón y Castilla y León les dictaron sentencia yendo en solitario, consiguiendo en ambas menos votos que Se Acabó la Fiesta, la formación del agitador de ultraderecha Alvise Pérez.

En cambio, en Extremadura consiguieron siete escaños junto a Izquierda Unida, mientras que su integración a última hora en Por Andalucía junto este partido y Sumar no les dio resultado. En todos estos comicios se consumó el auge de las izquierdas territoriales, que se extiende desde las regionales a las nacionalistas. Entre estas últimas, EH Bildu afronta el último año antes de las elecciones con el optimismo de superar al PNV tanto en el País Vasco como a nivel nacional. Mismo panorama favorable hay para el BNG, que en algunas ciudades gallegas ya es segunda fuerza por encima del PSOE, según las encuestas.

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