“Hay que saberse el mapa para ganar la Moncloa; las complejidades de la Loreg están ahí para los sabios”. El sistema electoral español tiende al efecto casi mayoritario excepto en las grandes capitales. Eligen más de siete escaños Madrid (37), Barcelona (32), Valencia (16), Sevilla (12), Alicante (12), Málaga (11), Murcia (10), Cádiz (9), Illes Balears (8), Bizkaia (8), A Coruña (8) y Las Palmas (8). O lo que es lo mismo, 141 escaños se juegan en circunscripciones entre dos y seis escaños.
Albacete, la provincia más poblada de Castila-La Mancha, es el claro ejemplo del espejismo en el que vive el bipartidismo hoy. Según recuerda Iván Redondo en su “Sala de Guerra” en La Vanguardia, en diciembre de 2015, Ciudadanos (Cs) obtuvo un diputado por Albacete, resquebrajando, por primera vez, al bipartidismo en aquella circunscripción. Un año después, allá por 2016, fue Unidas Podemos (UP) quien continuó con esa brecha en detrimento de Albert Rivera. En otoño de 2019, Vox relevó a Cs y, finalmente, en julio de 2023, el PP y el PSOE se repartieron a medias los cuatro escaños albaceteños.
Ni Cs, ni Sumar, ni Vox. “He aquí lo de Albacete, una gran metáfora de los vaivenes ideológicos de la política española en los últimos 10 años”, ha puntualizado Redondo. En una década hubo una “vía de agua” en esta circunscripción por la cual, Cs, UP y Vox llegaron a obtener un diputado (UP en 2016 con un 15%, Vox en 2019 con un 20%). El bipartidismo “creyó haber cerrado la brecha de Albacete” en el 23-J. También en todas esas provincias medianas y pequeñas para las cuales “el legislador hizo la actual Loreg, hace cincuenta años, con dos diputados fijos por provincia, como reserva electoral del sistema”.
En 2027, la ultraderecha “volverá a romper esa nostálgica bipartisan y obtendrá un diputado en Albacete porque está muy por encima del 20% en intención de voto”, superando por mucho su resultado de noviembre del 2019 y a menos de ocho puntos del primero, que es el PP, de momento”. Albacete es la única provincia castellanomanchega donde bailaría un diputado de bloque. En el resto de las provincias habría “un reajuste de diputados entre PP y Vox, y nada más, porque el resto son habas contadas”, espetó el exdirector de Gabinete de Presidencia del Gobierno.
En 2023, “las derechas obtuvieron 13 diputados por 8 el PSOE”. Hoy, por ese “baile en Albacete”, las derechas tendrían 14 y el PSOE, 7. Si en 2023 el PP obtuvo 10 diputados y Vox, 3, hoy el PP obtendría 8 diputados y Vox, 6. “Esta es la realidad”, sentenció el experto en comunicación política.
En un escenario en el que el PSOE encontrara el modo para competir con el PP por la primera posición, puede haber un “efecto Albacete”. “Posibilidades tiene porque están a menos de 4 puntos”, añadió Redondo.
García-Page necesita a Sánchez
No obstante, el resultado global para Castilla-La Mancha “sería el mismo que en 2023”, según Redondo y la mayoría de las encuestas, con todo lo llovido en España desde entonces. El líder de ‘Grupo Redondo’ señaló que, si Pedro Sánchez no fuera presidente del Gobierno, Emiliano García-Page “tendría que inventarlo como motor electoral para seguir en su presidencia”. Y si, “no puede vivir sin él”.
Sin embargo, el “efecto Albacete” podría ocurrir en julio de 2027 en más provincias españolas porque Vox está en la misma cota en la que estuvo Podemos en 2015 y 2016, por encima del 20%. Capital de provincia con estación de AVE y universidad pública, cuyo alcalde es popular y cuya diputación es socialista. En Albacete, el futuro0 de la izquierda “no pasas por lo de Rufián, ni tampoco por ese nuevo Sumar con motor Podemos”; recae sobre los votos que le faltan al PSOE para superar al PP. Así, “provincia por provincia, la actual mayoría plurinacional y transversal podrá reeditarse”.
La 'yave' de la Moncloa
“A la izquierda del PSOE hay que recordarle que Catalunya, Euskadi, la Comunidad Valenciana (Valencia) y Andalucía (Sevilla) le permiten a Sánchez, amnistía mediante, la presidencia del Gobierno de España con permiso de Madrid”, rememoró Redondo. La “Y griega” invertida es la llave para ganar la Moncloa. “Ni la fórmula Rufián ni Un Paso al Frente van a quitarle el diputado a Vox en Albacete”. Superar al PP en medianas y pequeñas provincias es cosa del PSOE para vencer después juntos en las grandes. Ahí se juega el partido.
En la Comunidad Valenciana para generales, “sin arreglo de Compromís, Sumar y Podemos y sin un propósito movilizador del PSOE”, Vox pasaría de 5 diputados a 8. En 2023, recuerda Redondo, las derechas obtuvieron 18 diputados (13 PP, 5 Vox), por 15 las izquierdas (11 PSOE, 4 Compromís/Sumar). Hoy, las derechas tendrían 19 diputados (11 PP, 8 Vox) por 14 las izquierdas (11 PSOE, 3 Compromís/Sumar). “Si Albacete es cosa del PSOE, aquí la clave es la izquierda de la izquierda. El bloque cede un diputado. Y ganar en la Comunidad Valenciana es tener pie y medio en la Moncloa”, concluyó el asesor.