Irene Montero evita ahora criticar a Sumar, a pesar del veto que sufrió por parte de la formación que lideraba Yolanda Díaz para las elecciones de 2023. La eurodiputada de Podemos defiende la propuesta de primarias abiertas en la izquierda alternativa que lanzó la pasada semana, con la que busca “remover las energías” de un espacio político que adolece la falta de renovación de sus liderazgos.

Podemos afronta el último curso del ciclo político en un momento delicado, ante el mal augurio electoral. Por ello, Montero defiende tanto su paso al frente como el que dieron su secretaria general, Ione Belarra, como candidata a la Comunidad de Madrid; y el número tres, Pablo Fernández, para el Ayuntamiento de la capital. “Hay un montón de gente que puede estar decepcionada, preocupada, con miedo, pero a la vez mantiene unos principios y unas convicciones muy firmes”, asegura la exministra en la entrevista que publica este lunes El País.

“Las profesoras de infantil llevan cinco meses en huelga indefinida, los trabajadores de Airbus, las educadoras y los educadores en el País Valencià, en Madrid también van a la huelga a partir del 14 de octubre... Hay muchísima gente luchando y eso tiene que tener un acompañamiento en el proceso electoral que sí o sí va a venir en 2027”, explica.

Su propuesta de primarias abiertas fue un paso significativo para el bloqueo de la izquierda alternativa, que a menos de un año de las generales sigue sin decidir ni quién, ni dónde, ni cómo se presentará a las urnas. El avance de la extrema derecha y los malos resultados en las ultimas citas electorales apresuran los contactos entre formaciones.

Montero evita el choque con Sumar

En ese sentido, Montero asegura que habla “habitualmente” con otros partidos, pero pide evitar “esa dinámica de lo que nos decimos los unos a los otros”. “Para hacer las cosas bien, necesitamos remover las energías de la izquierda y por eso he planteado que no solo quiero ser candidata a las próximas generales, sino que tenemos que hacerlo con unas primarias en las que pueda participar todo el mundo y a las que se pueda presentar cualquiera”.

Sin embargo, la exministra evita criticar a sus excompañeros de Sumar, que en 2023 impidieron su presencia en una candidatura conjunta de la que su partido se terminó saliendo en el Congreso. “Todo el mundo sabe que Podemos siempre ha defendido las primarias, pero no es mi camino seguir en esa dinámica de quién ha dicho qué”, responde para atajar la cuestión. Sobre el método para decidir quién prevalece en una izquierda llena de egos, propone “algo sencillo”, para evitar “pasar de un bucle a otro bucle”.

Sobre la propuesta que defendía a principios de este año Gabriel Rufián, de que las formaciones de izquierdas se unieran en cada circunscripción para apoyar a la más fuerte en cada caso, Montero también evita criticarle por haber elegido, finalmente, quedarse como candidato de ERC por Cataluña. “Gabriel va a jugar un papel en todo caso. Lo sigue jugando, sigue siendo diputado en el Congreso”, apunta.

Montero también acepta las críticas por que la izquierda siga estancada con los mismos liderazgos desde hace años. “Tú eres útil en política cuando tienes un propósito”, dice. Sin embargo, la de Podemos recuerda los casos de Jean-Luc Melenchon en Francia y Lula da Silva en Brasil, como líderes progresistas con “décadas participando en política” que siguen vigentes. “Aspiro a que la gente que todavía no está convencida me dé una oportunidad de demostrar esa utilidad”, defiende.

“Marruecos tiene el poder que España y Europa le han dado”

Montero cree que el éxito en la ultraderecha entre el electorado más joven se debe a su presencia en redes sociales, “que es lo que mayoritariamente utiliza la gente joven para relacionarse y conocer lo que está pasando en el mundo”. “Mensajes que te dicen que pegarle una paliza a uno llamándole maricón o decir que se mueran todos los migrantes en el mar es una opinión, incluso algo gracioso, y que sin embargo el gran problema es la gente que coge pancartas, la que hace huelgas e incomoda”, cree. La exministra también critica “el rearme, la política de migración y asilo criminal en frontera” de la Unión Europea, y cree que “si hay más derechos, habrá menos extrema derecha”.

Sobre la crisis migratoria de Ceuta, Montero admitió la pasada semana que Pedro Sánchez podría estar chantajeado por Marruecos por alguna información que el país tenga en su poder. Ahora es más cauta, aunque sí critica que “Marruecos tiene el poder que España y Europa le han dado”, y que “si puede hacer temblar la frontera, es porque llevan años pagándole muchísimo dinero a una dictadura que no respeta los derechos humanos para que haga lo que los dirigentes europeos piensan que es el trabajo sucio”.

La exministra culpa al Gobierno por no “haber hecho lo mismo que hicimos con 350.000 refugiados ucranianos” con los migrantes que entraron a Ceuta a finales de julio. Cree que el Ejecutivo debía haber hecho caso omiso a Bruselas y a las comunidades del PP con los traslados de menores a la península. “Para eso eres el Gobierno de España. Si en las primeras 72 horas se saca a la gente de la playa, se les proporciona comida y se empieza a hablar con las comunidades autónomas, no estaríamos en esta situación, jugando con la vida de miles de seres humanos para hacer política partidista”, lamenta.

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