Pasado un mes de la entrada masiva de unos 70.000 migrantes a Ceuta desde Marruecos, los servicios de inteligencia de España siguen con la guardia alta. Mientras la ciudad autónoma vive una crisis de convivencia sin precedentes por los miles de personas que aún malviven por las calles, los investigadores creen que, en los próximos meses, se pueden dar nuevas acciones hostiles contra la frontera sur española, que incluye también a Melilla.

Ambas ciudades autónomas son susceptibles de ataques en la llamada “zona gris”, según publica este lunes El País citando a fuentes de inteligencia, que consideran probable que estos se incrementen en los próximos meses. La amenaza sigue rondando a Ceuta mientras el Gobierno central se pierde en sus propias explicaciones sobre la magnitud, la anticipación, la respuesta y el papel de Marruecos en lo ocurrido.

Sobre esto último, los servicios secretos descartan en sus conclusiones provisionales sobre la avalancha del pasado 30 de julio que el régimen del rey marroquí, Mohamed VI, estuviera detrás. Esto va en línea con la postura mantenida por Moncloa, que desde el principio ensalza la cooperación del país vecino en tratar de solventar la crisis, sin especificar en qué consiste esa cooperación ni aclarar si se han exigido las explicaciones suficientes sobre cómo pudieron unas 72.000 personas, según el propio Gobierno, cruzar la frontera de forma casi simultánea.

La “zona gris”, la nueva clave en las relaciones internacionales

Los informes de inteligencia ahondan en esa “zona gris” en la que se deciden cada vez más las disputas internacionales. Se trata del área estratégica difusa en la que no existe una guerra abierta, pero tampoco una situación de paz normal y corriente. Las llamadas acciones de “guerra híbrida”, cada vez más frecuentes en la geopolítica, entran en juego también en este caso. Los servicios secretos no atribuyen directamente a Marruecos este tipo de actos, pero sí analizan la posibilidad creciente de que se den en los próximos meses contra puntos de gran interés estratégico de España, como son Ceuta y Melilla.

Estas acciones van desde los ciberataques y el sabotaje hasta la presión con la inmigración que, innegablemente, puede ejercer el país norafricano contra España por la situación geográfica de las ciudades autónomas. Su objetivo no es atacar directamente al país en cuestión, sino generar inestabilidad, enfangar a su gobierno o dividir a su sociedad para hacerlo más vulnerable en el medio y largo plazo. La clave de este tipo de ataques es que, al no ser acciones de guerra directa y ser relativamente novedosas en la geopolítica, es complicado para el actor que las sufre atribuir su autoría, exigir responsabilidades y articular una respuesta.

Descartan la autoría de Marruecos

Esto ocurre también porque estas acciones, muchas veces, no las llevan a cabo los Estados, sino agentes -proxis- que utilizan estos para actuar sin que se pueda atribuir directamente la acción. En el caso de Ceuta es aquí donde entra el papel de la desinformación al que alude el Gobierno como responsable desde el inicio de la crisis. De hecho, en las redes sociales, además de los bulos que incentivaron la avalancha de 72.000 personas, se registraron mensajes sobre posibles ciberataques a instituciones gubernamentales españolas como el Ministerio de Asuntos Exteriores.

En esos mensajes, los atacantes reivindicaban el derecho de Marruecos a “recuperar” Ceuta y Melilla, que defienden desde hace semanas también autoridades de la monarquía alauita. Sobre ellos, inteligencia resalta que, a diferencia de la crisis similar vivida en 2021 en Melilla, Rabat se ha desvinculado de lo ocurrido, pero sí lo ha aprovechado para reclamar su soberanía de las ciudades autónomas.

La inteligencia desvincula la crisis de la visita de Pedro Sánchez a Argelia, el mayor rival de Marruecos, unos días antes del 30 de julio. En cambio, apuntan al acuerdo que incluyó a Gibraltar en el espacio Schengen, firmado por Reino Unido y la Unión Europea. El hecho de que el control fronterizo del peñón recaiga en España podría incitar a las autoridades marroquíes a forzar un estatus similar para Ceuta y Melilla, que tienen un régimen especial en el espacio de libre circulación.

A la espera de explicaciones del Gobierno

La otra pata de los informes de inteligencia gira en torno a la cuestión que fractura al Gobierno: si hubo una alerta previa que pudiera haber anticipado lo sucedido. Hablan de entre 1.000 y 2.000 personas preparadas para cruzar a nado hacia Ceuta a finales de julio, pero lo enmarca en el flujo migratorio habitual en esa época del año, incrementado por la desinformación en redes sociales sobre la sentencia del Tribunal Supremo que cambió el criterio sobre las devoluciones en caliente.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, reiteró en el Congreso de los Diputados que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), dependiente de su ramo, sí alertó antes del 30 de julio. Concretamente, un día antes, cuando avisó de una convocatoria para cruzar la frontera el día que comenzó la crisis que se estaba difundiendo en redes sociales. Según los informes que publica ahora El País, decenas de miles de personas se sumaron a esa iniciativa sobre la marcha, generando el caos vivido.

Sobre todo lo relativo a Ceuta tendrá que dar explicaciones el presidente del Gobierno, tanto en la entrevista que concede este lunes a la Cadena SER, como en su comparecencia extraordinaria ante el Congreso de este jueves. Sánchez está en el foco después de que la ronda de comparecencias de los ministros en la Cámara Baja, -que concluye este mismo lunes con las titulares de Juventud e Infancia, Sira Rego, e Igualdad, Ana Redondo- haya evidenciado que el Ejecutivo no calculó la magnitud de la crisis en un principio.

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