Las vacaciones estivales van tocando su fin y con ellas el descanso de los representantes públicos. El curso político, como el escolar, vuelve en septiembre, aunque la arrolladora actualidad deja la sensación de que este verano no ha habido descanso ni para la ciudadanía ni para los miembros de los diferentes partidos. Los escándalos, la judicatura, los incendios y, como último y plato fuerte, la crisis migratoria de Ceuta han mantenido los focos encendidos, que volverán a alumbrar directamente al Congreso de los Diputados esta semana.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se pronunciará públicamente, por primera vez desde hace semanas, este lunes, en una entrevista. Tres días después, el jueves 3 de septiembre, acudirá al Congreso de los Diputados para correr cuentas por la gestión de la situación que atraviesa Ceuta. Un plato fuerte para empezar, pero que no será más que el primero de un largo banquete que se extenderá hasta el verano del próximo 2027, cuando se celebrarán las elecciones generales más tensas de las últimas décadas.
El PSOE enfrenta el escenario más difícil
El PSOE luchará por llegar en las mejores condiciones a los comicios, pero por el camino deberá intentar explicar su gestión al frente de la crisis en la ciudad autónoma. La migración y la seguridad de las fronteras son, en estos momentos, los principales debates nacionales y la ultraderecha, encarnada en esta materia por el Partido Popular (PP) y Vox indistintamente, lleva ventaja discursiva. Si bien este aspecto no es el único al que deberán prestar atención los socialistas, pues los juzgados vuelven a abrir sus puertas.
El caso más esperado es el que afecta a Begoña Gómez, mujer del jefe del Ejecutivo, quien se enfrentará a un juicio con jurado popular en la que será la última actuación del juez Juan Carlos Peinado, que prepara su jubilación después de la instrucción más vergonzante para la judicatura en los últimos tiempos. El caso Plus Ultra, con José Luis Rodríguez Zapatero en el centro, y la causa que afecta a Leire Díez y Santos Cerdán completan el cóctel judicial de los socialistas.
Además, por si fuera poco, en el aire está la supuesta evolución del proceso para aprobar los Presupuestos Generales del Estado (PGE), prometidos en más de una ocasión por el Gobierno, pero que en esta legislatura todavía no han llegado. Una larga lista de tareas que parece que quedaran exclusivamente en manos del PSOE, pues a su izquierda la situación parece más cercana a la disolución que a la reconstrucción.
¿Qué será de Sumar?
La tesitura que atraviesan las formaciones situadas a la izquierda de los socialistas es cada vez más compleja. Apenas quedan diez meses para la celebración de las elecciones generales y ni siquiera se sabe cuál será el devenir de Sumar o si las diferentes siglas alcanzarán un acuerdo para acudir conjuntamente a las urnas. De la que fuera su lideresa y todavía vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, poco se sabe y sobre la persona que pudiese sucederla, más del reiterado rechazo por parte del ministro Pablo Bustinduy, menos.
Izquierda Unida, Más Madrid, Compromís, Podemos, Movimiento Sumar y otras muchas formaciones parecen no tener prisa, pese a que las encuestas ahondan cada vez más en el hundimiento del espacio. De la vía abierta por Gabriel Rufián nada más se supo y de las izquierdas periféricas, con algunas como EH Bildu reclamando ir en coalición con la derecha nacionalista vasca, tampoco se sabe qué esperar. Algunos esperan crecer y otros dan por sentado bajar, pero lo que todos parecen asumir es que su aporte será insuficiente para frenar a la extrema derecha.
El tándem PP-Vox y sus guerras internas
El PP y Vox se ven como claros vencedores de los próximos comicios, pero no piensan relajarse hasta que Alberto Núñez Feijóo duerma en Moncloa y Santiago Abascal se siente a su derecha en el Consejo de Ministros, buscando evitar el batacazo de 2023. La crisis de Ceuta y los casos judiciales parecen dotar de cierta ventaja a las dos formaciones, cada vez menos diferenciables, aunque no todo el camino está despejado. Las principales preocupaciones son internas y golpean tanto a verdes como a azules.
Génova 13 está sumamente preocupada por las operaciones inmobiliarias de su baronesa madrileña, Isabel Díaz Ayuso. Los detalles que siguen revelándose sobre la compra del ático de 485 metros cuadrados por 6,3 millones de euros, petición expresa de Planifica Madrid a una inmobiliaria especializada en inmuebles de lujo, amenazan al PP y el propio Feijóo ha traicionado ya a su líder regional, aunque ha reculado cuando Sol ha amenazado con responder.
Además, también desde la capital, el juicio contra Alberto González Amador y su confesado fraude fiscal sigue en marcha. Por lo demás, el PP parece estar saliendo indemne, no sin ayuda de tribunales y medios, del desarrollo de los casos de Gürtel, Kitchen, Púnica y una larga lista de casos de corrupción que sucedieron hace más de una década, pero todavía se están juzgando.
Por parte de Vox, el principal de los problemas está siendo el resquebrajamiento interno. La dirección de Abascal cada vez acumula más cadáveres políticos a sus espaldas y nadie parece estar a salvo de ser purgado. Escándalos como el de Revuelta y la DANA aún colean y antiguos socios, como Hazte Oír, parecen abandonar a la formación. Además, agrupaciones como Iusititia Europa empiezan a asomar la patita y Alvise Pérez, con su SALF, siguen confrontando a los verdes, que optan en las últimas semanas por no levantar mucho la voz, dejando que la crispación recoja sola sus frutos.
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