El informe Horizontes recoge, a través de una encuesta, la percepción de la ciudadanía española sobre múltiples cuestiones de actualidad. Se trata de un análisis exhaustivo que pone cifras a una sensación ampliamente extendida de incertidumbre y temor, reflejando cómo se interpreta el momento presente.

Una parte significativa de los participantes describe un entorno más inseguro e inestable que hace una década, hasta el punto de que la mayoría contempla como plausibles escenarios como el deterioro de las democracias o incluso un conflicto mundial de gran escala.

En este contexto, predomina una visión pesimista sobre el futuro. Más del 80% considera que el mundo es hoy más inestable y el 73% lo percibe como menos seguro que hace diez años.

Asimismo, una mayoría cree que la situación actual es peor que la vivida por sus padres y más de la mitad no descarta una tercera guerra mundial, según el estudio elaborado por H/Advisors y 40dB. Entre las principales preocupaciones destacan el creciente poder de las grandes tecnológicas frente a los Estados, la inflación y la crisis económica, así como el cambio climático.

A ello se suma el temor a un retroceso democrático, una inquietud compartida por el 58% de los encuestados, que observa con preocupación la posible extensión de dinámicas políticas internacionales.

En el plano económico, una amplia mayoría anticipa efectos negativos derivados de tensiones geopolíticas como el conflicto con Irán. Esta percepción ya se traduce en cambios de comportamiento: los consumidores reducen el gasto, evitan endeudarse y, de forma significativa, tres de cada cuatro priorizan el consumo de productos nacionales.

El informe también advierte de los riesgos asociados a la expansión de la inteligencia artificial, cuyo uso se concentra en perfiles concretos —hombres jóvenes, con estudios superiores y mayor nivel adquisitivo—, lo que podría agravar desigualdades existentes.

Pese a los indicadores positivos en crecimiento y empleo, la valoración general sigue siendo crítica: muchos ciudadanos consideran que España es hoy un país más inseguro, menos próspero y más desigual que hace una década.

La desafección institucional es otro rasgo destacado. Un 65% afirma que la democracia española no le representa, y solo un 34% cree que el país avanza en la dirección correcta, una opinión más frecuente entre votantes de izquierdas.

El informe atribuye parte de esta percepción de deterioro al peso de las preocupaciones cotidianas. El coste de la vida y el acceso a la vivienda encabezan la lista, seguidos a distancia por la sanidad y la corrupción.

La mitad de los encuestados reconoce no poder ahorrar y percibe dificultades para progresar, lo que alimenta la sensación de que pertenecer a la clase media resulta cada vez más complicado.

De hecho, más del 70% considera que mantener un nivel de vida propio de la clase media está fuera del alcance de la mayoría. Entre las generaciones más jóvenes se observa además un cambio de mentalidad: tienden a vincular el éxito económico más a factores como la herencia que al esfuerzo personal.

A ello se suma una creciente desconfianza en las instituciones y una percepción de mayor individualismo social. Más del 40% de los ciudadanos declara sentirse solo, mientras aumenta la sensación de división por motivos políticos, sociales o de origen.

El deterioro del clima social es otra preocupación relevante: el 68% cree que se ha vuelto más hostil hacia determinadas minorías, y una parte de la población considera que se ha avanzado en exceso en ámbitos como la inmigración o el feminismo.

La polarización política influye de forma notable en la percepción del rumbo del país: quienes consideran que España progresa suelen alinearse con determinados bloques ideológicos, especialmente entre votantes del PSOE y Sumar.

Asimismo, el 62% opina que hoy resulta más difícil articular un proyecto común de país que hace diez años. El estudio detecta además un desajuste entre las prioridades ciudadanas y el debate público: mientras la vivienda figura entre las principales preocupaciones, muchos consideran que recibe una atención insuficiente, en contraste con la sobreexposición de la política y la confrontación ideológica.

Pese a este panorama, también emergen algunos elementos de optimismo. La transición energética, los avances en innovación tecnológica y el progreso en igualdad de género son valorados positivamente. En términos generacionales, los jóvenes muestran una actitud más esperanzada, frente al mayor pesimismo de los llamados baby boomers. En cuanto a los riesgos percibidos, la inmigración ocupa un lugar secundario, mencionada únicamente por uno de cada cinco encuestados.

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