Jordi Évole tenía un invitado especial en la noche de este pasado domingo. El periodista recibía en su programa a Álvaro García Órtiz, quien concedía su primera entrevista tras ser condenado por revelación de datos reservados en un caso que, aunque parecía sencillo en un primer momento, terminó por aglutinar tal cantidad de elementos que aparecieron multitud de teorías. Si bien, parecieron quedar claros, aparentemente, dos elementos: el primero, que Álvaro García Ortiz fue hallado culpable por la nota de prensa enviada por la Fiscalía en la que se desmentía un bulo sobre un presunto pacto ofrecido al novio de Isabel Díaz Ayuso; y el segundo, que el germen de todo estuvo en una información falsa propagada a la prensa por Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid, quien salió airoso de esta causa.

El juicio al que fuera fiscal general del Estado fue volviéndose cada vez más complejo conforme avanzaban las sesiones, aumentando cada vez más la carga política y la presión social en torno al mismo. Una escalada de tensión en relación a este caso que halló su punto culmen con la actuación final de los jueces que componían el tribunal que lo juzgaba, que no solo tenían opiniones opuestas sobre los hechos tratados sino que protagonizaron distintas polémicas, como las que tuvieron que ver, por ejemplo, con el famoso curso organizado por el ICAM en el que Andrés Martínez Arrieta dijo que tenía que marcharse para redactar la sentencia de este caso.

Todo ello, y más, fueron asunto sobre los cuales Álvaro García Ortiz fue conversando con Jordi Évole, una entrevista en la que el ahora fiscal de la Sala Social del Supremo aseguró que sigue confiando en el sistema judicial, si bien también era evidente la decepción que sentía en relación al final de su proceso. “Sentí un profundísimo dolor. Me afectó mucho, en lo personal y más aún en lo institucional”, expresaba y, no quedando ahí, también entendía que nadie salía victorioso de este juicio, sino que, tal y como indicaba,  en la Justicia "hemos perdido todos". 

Durante el programa, García Ortiz detalló a Évole cuáles fueron los momentos de este caso que más despertaron su sorpresa, resaltando entre otros uno vivido en la fase de Instrucción, cuando el juez Ángel Hurtado mandó a la UCO a registrar su despacho. "Fue una cosa casi delirante, no me creía lo que estaba pasando", apuntaba al periodista.

A lo largo de la conversación, el exfiscal general también dejó otros momentos especialmente llamativos que ayudan a entender tanto su vivencia personal como su lectura del caso. Uno de ellos tuvo que ver con su convicción inicial sobre el resultado del juicio. García Ortiz confesó que salió de la vista oral “convencido” de que iba a ser absuelto, lo que hizo que la sentencia del Tribunal Supremo le resultara una sorpresa especialmente dura, hasta el punto de definirla como una situación cercana a una “muerte civil” . Esa idea de ruptura vital atravesó buena parte de la entrevista, en la que reconoció el impacto no solo profesional, sino también familiar. Así, recordaba las llamadas telefónicas con su mujer, quien le expresó que no se podría creer la condena, o su hijo, que le preguntó por qué le condenaban a lo que García Ortiz respondió "no sé".

Otro instante relevante llegó cuando abordó directamente la cuestión clave del caso, la tan cuestionada filtración. El exfiscal negó de forma tajante haber sido el responsable y sostuvo que ni él ni su entorno habían difundido el correo que originó todo el proceso. De hecho, apuntó que existen “muchas otras personas” que podrían haber tenido acceso a esa información, insistiendo en que se generó una gran confusión mediática sobre lo ocurrido . En esa misma línea, admitió tener sospechas sobre quién pudo filtrar los datos, aunque evitó señalar a nadie de manera explícita.

Especialmente tenso fue el momento en el que Jordi Évole le preguntó por quién le avisó de que iba a ser imputado. García Ortiz reconoció que lo sabía de antemano, pero se negó a revelar la identidad de esa persona apelando a la “lealtad institucional”.

Además, el exfiscal justificó decisiones polémicas como el borrado de su teléfono móvil, explicando que era una práctica que llevaba a cabo habituamente alegando que acumulaba gran cantidad de "información sensible", aunque reconoció no tener una explicación concreta de por qué lo hizo precisamente ese día . Todo ello contribuyó a dibujar un relato en el que, sin renunciar a su defensa, trató de mantener una cierta contención institucional, incluso en los momentos en los que se abordaban los asuntos más controvertidos.

Si bien, sí había algo en lo que fue tajante. Al ser cuestionado sobre la indemnización que ha tenido que pagar al novio de Isabel Díaz Ayuso, García Ortiz expresó que no le ha hecho "ninguna gracia".

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