La postura que venía manteniendo Alberto Núñez Feijóo para negarse a participar en diversos actos institucionales que, tradicionalmente, han contado con la presencia de distintas figuras políticas, incluida la oposición, y representantes de organismos públicos se basaba en rechazar profundamente compartir espacio con Pedro Sánchez y su Ejecutivo. Un gesto que, desde Génova, han venido pretendiendo que sirva como protesta y crítica al Gobierno de España, tanto por las causas judiciales que han surgido en el entorno del presidente del Gobierno como por la que consideran como una actitud ofensiva constante por parte del equipo de Pedro Sánchez hacia el sector de la judicatura. 

Las decisiones de Feijóo, las cuales no contaban con precedentes por parte de anteriores líderes de la oposición, de ausentarse de este tipo de actos, como la apertura del año judicial del pasado año o la conmemoración del aniversario de la adhesión de España a la Unión Europea, también propiciaron reproches al líder de los populares, al que criticaban por ser uno más en la actual clase política, tanto de un bando como de otro, que está propiciando un notorio deterioro de la institucionalidad y respeto al protocolo en el país. Un descontento que se transmitía, evidenciando un hartazgo extendido en el tiempo por el cual la ciudadanía ya se encuentra cansada de las estrategias de boicot constante que impulsan los partidos políticos para obtener beneficios electorales de ellas, pero que suponen, a su vez, una falta de compromiso y respeto a las costumbres mantenidas durante décadas, las cuales sirven también para calmar, al menos momentáneamente, las turbulentas aguas en tiempos de tensión.

Los dos ejemplos mencionados anteriormente relativos a las ausencias de Feijóo en estos actos institucionales hallaban una justificación para el líder de los populares. Por un lado, en lo referido a la apertura del año judicial, el político gallego tomaba la decisión de ausentarse del mismo ante la causa abierta, la cual no estuvo exenta de polémica, contra el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. En aquel momento, Feijóo reprochó que Ortiz fuera a participar en esta cita y mostraba descontento con su presencia, ya que lo consideraba una falta de respeto a Felipe VI, que también acudió. El presidente del PP decidió rechazar la invitación que, cada año, suele llegar al despacho del líder de la oposición, alegando que "someter al Rey a que presencie este choque institucional sin precedentes es un error que no avalaré con mi presencia".

Por otro lado, en lo relativo a la conmemoración del aniversario de la adhesión de España a la Unión Europea, Alberto Núñez Feijóo consideró que debía de rechazar la invitación enviada a Génova desde Casa Real. Un movimiento inesperado, que hacía para evitar coincidir con Pedro Sánchez, en un contexto en el que acaba de surgir una gran polémica en torno al Gobierno y el PSOE al hacerse público el informe que terminaría por llevar a Santos Cerdán a prisión.

Sin embargo, parece que este año el líder de los populares atenderá al protocolo y no romperá, de nuevo, las tradiciones institucionales. Ahora bien, su presencia en la apertura del año judicial no quedará únicamente limitada a su asistencia, ya que desde Génova apuntan a que Feijóo marcará distancias con los miembros del Ejecutivo en el acto y que su presencia en la cita se encuentra motivada por la necesidad de apoyar a la judicatura española en un momento en el que, tal y como apuntan, el Gobierno de España ataca de manera continuada a los jueces. No solo eso, sino que también exponen que, en un momento en el que las relaciones entre Moncloa y Zarzuela no pasan por su mejor momento, es necesario mostrar apoyo al Rey y defender su figura. 

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