Tras una primera mitad de legislatura ingobernable y con una mayoría parlamentaria intermitente, el presidente del Gobierno consiguió conectar la coyuntura internacional con el tablero doméstico. El libertinaje bravucón de la Administración Trump ha allanado el camino a un Pedro Sánchez enfocado en presentarse como la némesis del trumpismo y del desorden mundial en un contexto atravesado por la inestabilidad y la incertidumbre.
A cuenta de desplegar su liderazgo fuera de nuestras fronteras y tras su cuarto viaje de alto nivel a China, Sánchez convocó una cumbre progresista mundial en Barcelona este pasado fin de semana, a la que acudieron decenas de mandatarios como Lula Da Silva, Claudia Sheinbaum, Gustavo Petro, Gabriel Boric, Yamadú Orsi, Edi Rama o José Luis Rodríguez Zapatero.
Por su parte, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, contraprogramó el evento de Sánchez con la entrega de la medalla de la Comunidad de Madrid a María Corina Machado. Dos modelos ideológicos y retóricos contrapuestos y a su vez comunicantes. Moncloa y Sol. La noche y el día.
El líder del Partido Popular y jefe de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, afirmó este lunes que no respalda los insultos u ofensas hacia nadie, tras los cánticos racistas y xenófobos dedicados a la actual presidenta venezolana, Delcy Rodríguez, durante el acto de apoyo a la Machado organizado por Ayuso. En dicho evento, celebrado frente a la sede del Gobierno regional, el cantante Carlos Baute entonó consignas como “¡fuera la mona!” en alusión a la mandataria.
“No estoy con los que insultan ni con los que son insultados”, afirmó Feijóo ante los medios antes de asistir a un acto informativo en el que volvió a participar Machado. El líder popular señaló con ironía que “hay quienes insultan y después se incomodan cuando reciben insultos” y concluyó, con cierta vacilación e impostura, que no comparte ni la actitud de quienes ofenden ni la de quienes resultan ofendidos. “Tener una reunión con el compatriota que sigue todavía compadreando con el régimen de Maduro no tiene ningún sentido”, sentenció.
El cabecilla de Génova ha afeado al Ejecutivo español que solicite la suspensión de las sanciones de la Unión Europea al gobierno de Rodríguez: “Eso es incompatible con la democracia y es incompatible con la coherencia de un país occidental que cree en la democracia y en la libertad de expresión”, ha dicho, tras equiparar a los racistas y xenófobos con las víctimas de comportamientos racistas y xenófobos.
Actualmente, la Presidencia de Venezuela está en manos de la que fuera número dos de Nicolás Maduro, quien ha iniciado conversaciones con Estados Unidos y España para iniciar una transición en el país que emanó de las primeras liberaciones de presos políticos. Estos gestos no parecen ser suficientes para Feijóo, quien ha cargado contra el posicionamiento de Sánchez.
Feijóo quedó en fuera de juego en un fin de semana marcado por la agenda internacional y las elecciones andaluzas. Tras su reunión del jueves con la opositora venezolana, el gallego reapareció en la Intermunicipal del Partido Popular de Andalucía en Córdoba, donde apeló a la estabilidad, a la bajada de impuestos y al voto útil en las derechas.