Feijóo reconoció ayer en una entrevista con Pablo Motos en El Hormiguero  que sigue sin saber ni aprender inglés aunque reconoce que es una herramienta elemental. Lejos de mostrar incomodidad por sus dificultades con el inglés, Feijóo reconoció con naturalidad que no domina el idioma. "No, no lo hablo. Ahora con el móvil me lo traduce directamente. Voy con el traductor", afirmó al ser preguntado sobre esta cuestión. A pesar de ese reconocimiento, también reveló que no piensa estudiarla y que para eso, está el móvil y el traductor. Lo curioso es que defendió su ignorancia  de ese idioma apelando a su infancia y estudios alegando que "esto de haber estudiado en una escuela rural tiene algún problema".

Pero no es cierta esa afirmación en la que se escuda muy habitualmente. El líder del PP reivindica con frecuencia sus orígenes rurales, pero su formación transcurrió en centros educativos de prestigio y lejos de las limitaciones que afectaban a buena parte de la España rural de su generación

El gallego miente porque aunque Alberto Núñez Feijóo, suela recurrir en sus intervenciones públicas a la imagen del «niño de aldea» que logró abrirse camino gracias al esfuerzo y al estudio, sin embargo, diversos datos de su biografía cuestionan ese relato y muestran una trayectoria educativa muy alejada de las dificultades que afrontaron muchos jóvenes de la Galicia rural de su época.

Colegio religioso y privado de élite de los 9 a los 14 años

Nacido en la localidad ourensana de Os Peares, Feijóo fue enviado con apenas nueve años como alumno interno al Colegio Marista Champagnat de León, donde cursó estudios entre los 9 y los 14 años. Según ha relatado el propio dirigente popular en distintas entrevistas, la decisión fue tomada por sus padres tras consultar a un familiar marista sobre cuál era el mejor centro educativo de la congregación en España.

Aquella elección le permitió acceder a una formación de calidad en un prestigioso colegio privado, una oportunidad reservada a una minoría de estudiantes en la España de los años sesenta y setenta. Posteriormente cursó Bachillerato y COU en el Instituto Eduardo Blanco Amor de Ourense, antes de licenciarse en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela. Pero en ese periplo, continuó sin aprender inglés

Estos datos contrastan con la imagen de un estudiante que hubiera permanecido condicionado exclusivamente por las carencias de una pequeña aldea rural. Aunque sus orígenes familiares se encuentran efectivamente en el medio rural gallego, su itinerario educativo transcurrió en instituciones que le proporcionaron recursos y oportunidades de formación muy superiores a las que tuvieron muchos jóvenes de su generación.

Lo cierto es que llegamos a la conclusión de que Feijóo y sus referencias recurrentes al «niño de aldea», las utiliza para proyectar una historia personal de superación, pero que analizada su formación académica muestra una realidad más compleja y matizada.

La controvertida plaza de funcionario de Feijóo en la Xunta

Por otra parte, también hay que cuestionar su acceso a la función pública y la obtención de su plaza en la administración. El “niño de aldea” accedió en 1991 a una plaza de funcionario de carrera de la Xunta de Galicia mediante una convocatoria extraordinaria impulsada por el Gobierno de Manuel Fraga para consolidar personal interino. El proceso, conocido como la "ley de las tres oportunidades", fue criticado por favorecer el acceso a la función pública sin las exigencias habituales de una oposición ordinaria.

Antes de obtener su plaza, Feijóo lideró una organización de funcionarios interinos contra los socialistas que reclamaba mecanismos de estabilización laboral. Tras lograrla, dejó el pseudosindicalismo e inició una rápida carrera en altos cargos de la administración gallega, sin llegar a desempeñar un puesto ordinario como funcionario.

La oposición de 1991 sigue siendo objeto de debate por las dudas que suscitó sobre los principios de mérito, igualdad y capacidad en el acceso a la función pública. Constituyó una excepción dentro del acceso a la función pública, al facilitar la consolidación de interinos como funcionarios de carrera. Entre quienes obtuvieron su plaza mediante aquel proceso figuraba el “niño de aldea” que no pudo aprender inglés.

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