No falla. Cada vez que hay una crisis en España, la derecha y la ultraderecha se las apañan para culpar a los más vulnerables. Así como los problemas de las empresas son culpa de los trabajadores por cogerse bajas, la crisis migratoria de Ceuta de la pasada semana tiene una diana por parte de los conservadores. O, mejor dicho, tiene un responsable al que evitar señalar culpando a los de siempre.
El PP y Vox hablan de “ilegales” para referirse a los 72.000 migrantes que se echaron al mar, alentados por quienes se aprovechan de su sufrimiento como mecanismo de presión, y entraron a nado en la ciudad autónoma en apenas unas horas. Llaman “menas” a los miles de niños y adolescentes que malviven en un centro de acogida, o directamente en la calle, ante una Administración -que dirige el propio PP- que no tiene capacidad para auxiliarles. Y hablan de “invasión” para calificar una crisis en la que 141 personas murieron ahogadas, sumando las cifras del Gobierno con las que dan organizaciones en el terreno.
Marruecos no da las cifras oficiales. Sus soldados no hicieron nada ante la avalancha de personas desesperadas que se dirigían hacia Ceuta. Un informe de la Inteligencia española dice que su Gobierno se aprovecha de lo que está ocurriendo. Pero la ultraderecha, en lugar de señalar con el dedo al rey Mohamed VI, sitúa toda la responsabilidad en Pedro Sánchez. En él y en las decenas de miles de personas en situación de pobreza que han sido utilizadas como arma geopolítica.
“No pienso que Marruecos sea el enemigo”
Son excusas de Vox para evitar señalar a Marruecos, que es el principal aliado de Estados Unidos en el continente africano. Para no enfadar a Donald Trump, Santiago Abascal hace todo un juego de malabares dialécticos que se resumen en personificar en el pobre lo que planea y aprovecha el poderoso. El líder de la ultraderecha sí que dijo que lo ocurrido es un “acto de guerra” del país vecino, pero no criticó directamente a Mohamed VI.
El aliado en África de la internacional ultraderechista, que lidera Trump y sigue ciegamente Abascal, solo aparece en sus discursos como arma arrojadiza contra Sánchez. El presidente español es culpable, según Abascal, de ser el “perrito faldero” del rey de Marruecos porque tiene información comprometedora sobre él. Una acusación sin pruebas muy recurrente –el famoso “qué le debe”- que evita señalar al culpable de la pobreza de las 72.000 personas que cruzaron el mar rumbo al Tarajal; que se beneficia políticamente de las mafias que coordinan estas avalanchas; y que responde ante quien está promoviendo proyectos de inversión militar e industrial que perpetúan situaciones de apartheid como la del Sáhara Occidental, por parte de Marruecos, o el genocidio en Gaza que comete el Estado de Israel.
Los intereses de Abascal están bien claros: “Yo no pienso que Marruecos sea el enemigo”, dijo hace meses. “Es una nación vecina con la que tenemos que intentar tener una buena relación basada en el respeto mutuo”. Una vecindad que el líder de Vox cree que se consigue con “altas vallas” y “fronteras firmes”. Es decir, todas responsabilidades del Gobierno de España, mientras guarda un extraño silencio sobre lo que se debería hacer –o dejar de hacer- al otro lado de la verja.
La alternativa: criminalizar al migrante
Las ocasiones en las que Vox ha señalado al rey de Marruecos son muy escasas. En 2024, su lider en Murcia, José Ángel Antelo, dijo que el PP y el PSOE eran responsables de “cada machetazo, robo y violación” que cometieran personas indultadas por Mohamed VI. Ocurren dos cosas: la primera, que Antelo se sumó este año a la corriente de renegados que se fue de Vox denunciando a Abascal; y la segunda, que estas palabras, tímidamente críticas con el monarca alauí, las dijo frente a un centro de menores extranjeros no acompañados.
El cuidado de las palabras dirigidas al rey marroquí, contrasta con la violencia con la que hablan de los más vulnerables. Vox no tiene reparos en utilizar a los que se echan al mar como arma política contra el Gobierno de España, lo mismo que hace el régimen de Mohamed VI. Y el PP tampoco tiene reparos en dar cabida a las tesis que criminalizan a los migrantes en sus pactos con la ultraderecha.
Vox incluyó en la “prioridad nacional”, la doctrina racista que discrimina a los migrantes en el acceso a los servicios públicos, negarse a aceptar el reparto de menores migrantes no acompañados desde territorios colapsados, como Ceuta, a las comunidades autónomas en las que gobiernan en coalición con el PP. Precisamente a raíz de la crisis migratoria, ha vuelto a aflorar esta cuestión, con la que la ultraderecha, en otro ejemplo de cómo utilizar la inmigración como arma de presión, se salió de los Ejecutivos autonómicos en 2024.
Los de Abascal se niegan a cumplir la ley, que desde el año pasado obliga a un reparto solidario, y dar amparo a los niños y adolescentes que siguen en Ceuta, unos 1.750, según el último recuento. El PP parece que cederá, pero el diputado de Vox José María Figaredo asegura que no va a ser así. El ultra habla de “devolverlos ya a Marruecos”, y emplea el habitual desprecio que, por unos motivos u otros, nunca dedican a poderosos como Mohamed VI, Donald Trump o Benjamin Netanyahu, hablando de “cazarlos o pescarlos uno a uno”, como si fueran animales.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.