España vuelve a ser señalada por su colaboración con empresas militares israelís para el desarrollo y prueba de equipos de defensa. Una investigación periodística realizada por Público, Altreconomia (Italia) y MIIR (Grecia) ha expuesto que la Sociedad Anónima Electrónica Submarina (SAES), empresa pública estatal, y la Fundación Valenciasport, bajo la dirección de la Autoridad Portuaria de Valencia y dependiente del Ayuntamiento, Generalitat y de otras instituciones públicas, han participado de un proyecto que involucra al Rafael Advanced Defence Systems, el Ministerio de Defensa israelí y las Universidades de Tel Aviv y Haifa.  

Rafael es la empresa responsable de la gran mayoría de tecnología armamentística y defensiva, como la cúpula de hierro, de Israel y el Departamento de Defensa es el principal responsable del genocidio desplegado en Palestina desde hace décadas; sin embargo, España no ha suspendido la colaboración, pese a las grandilocuentes palabras pronunciadas desde el Gobierno. El principal argumento es su inclusión, a la par, en el proyecto europeo Horizon Europe, dotado con 95.500 millones de euros para “resolver los principales problemas globales, desde el cambio climático a las enfermedades, contribuyendo, al mismo tiempo, al crecimiento de la economía europea”.

Lo cierto es que la principal implicación es bélica, de ahí la participación sustancial de compañías e instituciones israelís, lo que ha llevado a eurodiputados, académicos y expertos a reclamar su suspensión o, por lo menos, expulsar a las instituciones y compañías genocidas de su composición. La Comisión Europea, como viene haciendo desde hace años, ha mirado para otro lado y ha seguido impulsando una apuesta manchada de sangre, aunque contraviene los propios principios éticos y jurídicos definidos por los Veintisiete y Horizon.

Dentro de Horizon Europe, uno de los proyectos destacados es Underwater Security (UnderSec), investigado por Público y otros medios. Cuenta con una financiación de seis millones, se puso en marcha en octubre de 2023 e involucra a 22 empresas e instituciones y a 11 países, entre los que se incluyen tanto España como Israel. El trabajo desplegado consiste en el desarrollo de sistemas robóticos submarinos, drones, sónares, redes de sensores electromagnéticos y tecnologías de detección submarina. Un conjunto de tecnologías que han sido probadas en el Puerto de Valencia.

Pruebas en Valencia

La Sociedad Anónima Electrónica Submarina ha recibido 361.585 euros en el marco del proyecto, tal y como recoge el Registro Mercantil, y ha puesto a disposición de UnderSec, como contraprestación, tres sistemas de vigilancia submarina. Concretamente, ha facilitado al proyecto una red de sensores electromagnéticos portátiles, un sistema de disuasión acústica denominado DES y un sónar de detección de buceadores bautizado como DDS-03, que la propia SAES califica como sistemas de protección de infraestructuras marítimas críticas, según expone la investigación periodística.

Las pruebas de los sistemas en el Puerto de Valencia, el que más contenedores alberga de España, se produjo en el Bracet, que no cuenta con operatividad actualmente, y apenas duro dos horas. La actuación se realizó en una única jornada, argumento que presentan las instituciones para justificar la no solicitud de un estudio de impacto ambiental, pese a que algunas tecnologías son contaminantes. Todo ello con la participación de empresas e instituciones israelís directamente vinculadas con el genocidio del pueblo palestino.

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