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El adelanto de las elecciones generales al próximo 29 de noviembre abre una nueva partida política en la que todos los partidos deberán recalcular sus estrategias. Pedro Sánchez ha decidido disolver las Cortes tras la derrota parlamentaria de los dos decretos sobre vivienda, una votación que volvió a evidenciar las dificultades del Gobierno para mantener una mayoría estable en el Congreso.
La convocatoria llega, además, en un momento muy distinto para cada formación. El PSOE tratará de convertir la campaña en una oportunidad para recuperar iniciativa política y reforzar su mayoría. El PP afronta las elecciones con la posibilidad de disputar de nuevo el Gobierno, mientras Vox llega en una fase de crecimiento en los sondeos. En el espacio situado a la izquierda de los socialistas, el adelanto obliga a acelerar negociaciones, candidaturas y alianzas que todavía no estaban completamente cerradas.
Pero una convocatoria anticipada no beneficia necesariamente a quien parte con mejores expectativas demoscópicas. La campaña puede alterar el escenario, movilizar electorados hasta ahora desanimados, concentrar el voto o castigar a los partidos que lleguen peor preparados. También puede cambiar el peso de cuestiones como la vivienda, la economía, la inmigración o la propia estabilidad política, que competirán por marcar el debate durante las próximas semanas.
Con las urnas ya en el horizonte y una campaña que comenzará oficialmente el 13 de noviembre, queda por ver qué formación consigue aprovechar mejor el nuevo escenario abierto por Sánchez. ¿Quién cree que sale más beneficiado del adelanto electoral?





