Elisa Vigil ha saltado a la palestra mediática de la peor manera posible. La diputada del Partido Popular en la Asamblea de Madrid protagonizó este jueves un comentario comentario machista en pleno directo, reduciendo a la analista Sarah Santaolalla y su intervención política a su escote. No obstante, no se trata de un patinazo puntual ni un comentario desafortunado aislado: ha sido la última expresión de un perfil político construido desde la confrontación, el desprecio y la provocación constante, en total sintonía con la estrategia comunicativa que Isabel Díaz Ayuso ha impulsado en su entorno más joven y que ya se veía en perfiles ya defenestrados como el de Noelia Núñez. Llama especialmente la atención el currículum de esta diputada autonómica, ya que no se le conoce cotización fuera de la política, en la que lleva ya ocho años.
A sus 32 años, se convirtió en 2021 en la diputada más joven de la Asamblea de Madrid, se desempeña desde hace ocho años como presidenta de las Nuevas Generaciones del PP en el distrito de Tetuán y cursó estudios de Derecho en la Universidad de Alcalá, al igual que un Máster de Acceso a la Abogacía, pero no ha tenido ninguna actividad profesional ni en el sector público ni en el privado más allá de engrosar las listas de Isabel Díaz Ayuso y de José Luis Martínez-Almeida, para quien fue asesora en su gabinete entre 2019 y 2021. Siete años de sueldo procedente del erario público, pese a ser una firme defensora de los empresarios y de los autónomos frente a los derechos de los trabajadores. Dentro de su discurso, también se incluye el machismo que fue protagonista cuando redujo a la analista progresista a un mero escote.
Preguntados por ElPlural.com sobre este asunto, las fuentes del PP van desde el desentendimiento hasta el silencio. El gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid, lejos de condenarlo, reducen su respuesta a: "Cada diputado responde por sí mismo". El resto de fuentes consultadas, desde Génova hasta la propia Elisa Vigil, optan por el silencio.
La confrontación por bandera
El estilo agresivo de la derecha no es ninguna novedad. Comentarios como el de Elisa Vigil se dicen en directo en televisión con total normalidad y cada vez con más frecuencia. Este desagradable comentario llegó en medio de un choque sobre los bandazos del Partido Popular sobre la situación en Venezuela tras el secuestro de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos: "Y Delcy Rodríguez, porque decíais que no la queríais, que esta era una golpista, y resulta que os habéis comido y os habéis doblegado ante un poderoso más como es Donald Trump", apuntaba Santaolalla.
En un debate en el que Santaolalla cuestionaba el estilo político de Vigil, aludiendo a algunos de sus vídeos en redes sociales, más concretamente en TikTok, La respuesta de la diputada del PP no fue ni política ni argumentativa. Fue personal y, de hecho, física. "Para simples tus fotos enseñando los cocos con el escote hasta aquí. Luego a partir de ahí hablamos de todo lo demás", lanzó Vigil en directo, en una intervención que desató una oleada inmediata de críticas. El comentario, centrado exclusivamente en el cuerpo y la vestimenta de su interlocutora, fue calificado como machista incluso por sectores habitualmente indulgentes con el tono bronco de los comentaristas de derechas. La reacción de Santaolalla fue contundente: "¿Cómo va a ser tan machista? ¿Tengo que aguantar que un cargo público nos diga a las mujeres cómo vestirnos en el año 2026?", replicó la analista, antes de lanzar una acusación que conectaba ese tipo de discursos con una cultura que normaliza la violencia contra las mujeres.
Acabo de sufrir un ataque machista por parte de un cargo público del PP en la televisión.
— Sarah Santaolalla. ♀ (@SarahPerezSanta) January 15, 2026
Esta diputada ha utilizado mi forma de vestir para atacarme y mi físico para humillarme. Es intolerable tanta violencia y odio hacia las mujeres.
Espero la condena de su partido pic.twitter.com/tRftZPCpJL
Mientras el vídeo se viralizaba en redes sociales, desde el Partido Popular no llegó ninguna rectificación ni disculpa pública por parte de Vigil. Para más inri, este fin de semana, Sarah Santaolalla ha sufrido una nueva amenaza, en este caso de muerte, al aparecer pintadas en la tumba de las Trece Rosas en las que se podía leer: "Sarah Santaolalla RIP". ¿La respuesta del PP al ser preguntados por este medio? "La persona a la que os referís es la que insultó sistemáticamente a un grupo musical de los que criticó su falta de talento y que se gana la vida atacando, criticando e insultando a los dirigentes del Partido Popular. Creemos que sería bueno que dejara de insultar para pedir que no la insulten. [...] En cualquier caso, ninguna muestra de violencia tiene cabida en este país. Tampoco la violencia verbal que suelta cada día por su boca desde la televisión pública, con nuestro dinero, por más que Javier Ruiz la haya contratado por su innegable talento para el análisis".
Lejos de tratarse de un hecho aislado, el choque con Santaolalla encaja en una trayectoria política marcada por la búsqueda permanente del conflicto. Elisa Vigil saltó a la notoriedad parlamentaria en 2022, cuando durante un pleno en la Asamblea de Madrid acusó a la izquierda de preferir "los porritos" al deporte. "A la izquierda no les interesa el deporte, les gustan más los porritos", afirmó entonces, en una frase que provocó una respuesta demoledora por parte de Más Madrid y que la convirtió, de la noche a la mañana, en una figura reconocible más allá del circuito interno del PP. Aquel comentario fue replicado con dureza por el diputado de Más Madrid Emilio Delgado, que le recordó los vínculos del PP con el turismo de borrachera y varios escándalos relacionados con el alcohol en cargos del partido. La escena, con Vigil visiblemente superada, circuló ampliamente en redes y consolidó su imagen como diputada joven, provocadora y con tendencia a disparar antes de apuntar.