El instructor del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, Jesús Gavilán, que investiga por prevaricación al juez Elpidio José Silva por ordenar cárcel para Miguel Blesa, ha ordenado que se investigue la filtración de los casi 9.000 correos electrónicos del expresidente de Caja Madrid

El fiscal pidió que se investigara
El fiscal superior de Madrid, Manuel Moix, que pidió la investigación, solicitó que el juzgado de Plaza de Castilla se encargue del caso. En su escrito, además, el fiscal establecía que se excluyera de la investigación el Juzgado número 9 de Madrid, del que es titular Elpidio José Silva.

Silva queda fuera de la investigación
El juez Gavilán considera en su orden que la investigación sobre los correos filtrados no se incluya con el proceso a Silva, de esta manera se libra al juez de quedar relacionado con la filtración.

Fuentes jurídicas, citadas por El Confidencial, señalan que los correos han pasado por las manos de la Guardia Civil, los peritos que analizaron los mensajes, funcionarios, Manos Limpias, que representa a la acusación, y, también, el juez Silva.

Anulados por lesionar los derechos de Blesa
El fiscal pidió abrir un procedimiento judicial para identificar a las “personas responsables” de la filtración al entender que se trata de “correos ilícitamente obtenidos cuya mera difusión, con independencia de que formen o no parte de un procedimiento, podría tener encaje penal”. Según advirtió, se ha podido cometer un presunto delito de infidelidad en la custodia de documentos y de revelación de secretos. Los mails de Blesa en Caja Madrid fueron anulados por la Audiencia Provincial de Madrid por considerar que se había producido una lesión de los derechos fundamentales del exbanquero.

Escandalosos correos
Los correos muestran los trapicheos de Blesa al frente de Caja Madrid, su mediación en operaciones financieras para favorecer a amigos, como el expresidente José María Aznar, así como el uso que hizo de la entidad el PP madrileño y en particular la entonces presidenta, Esperanza Aguirre, para colocar a colaboradores y familiares. Asimismo, la falta de escrúpulos de Blesa en temas como las preferentes y sus lujosos gustos.