Pleno Ayuntamiento Guadalajara (Foto: Ayuntamiento)



¿Alguien puede imaginarse a estas alturas que Berlín tuviera una plaza dedicada a Adolf Hitler”? ¿O que en el callejero de Nuremberg hubiera la avenida de Joseph Goebbels? Y ya puestos, ¿quién con un mínimo de decencia histórica puede imaginarse en Roma la calle de Benito Mussolini? Pues curiosamente en España todavía andamos en estos esperpénticos debates, cuando, además, en nuestro país existe una Ley de la Memoria Histórica que prohibe la exaltación del golpe de Estado de 1936 y de todos sus protagonistas, desde el genocida Franciso Franco, pasando por el ideólogo fascista José Antonio Primo de Rivera y acabando hasta el último alférez provisional implicado en el levantamiento armado contra el Gobierno legítimo de la II República. Pues bien, en no pocas ciudades, todas ellas gobernadas por el Partido Popular, claro (ya no es noticia), se oponen a actualizar sus callejeros y a eliminar los nombres que solo por ley no deberían figurar en las calles. O lo que es lo mismo, cuando Mariano Rajoy dice que “las leyes están para cumplirse”, en clara referencia a la situación catalana, ¿a qué se refiere? ¿Se refiere a todas las leyes, o solo a las que le vienen bien al PP?

¿Por qué el PP no quiere cumplir la Ley de la Memoria?
Ni una sola iniciativa propia, ni una sola moción del PP existe en todo el mapa municipal para cambiar el callejero franquista, y cuando lo hacen es porque están obligados por sus respectivos plenos, al encontrarse en minoria, como es el caso de Guadalajara. Pero ¿por qué el PP no quiere cumplir con la Ley de la Memoria Histórica? ¿Pero tanto les gusta el nombre y su historia de Franco, José Antonio o Moscardó? ¿Acaso no quieren renegar de su propia memoria histórica? ¿Se sienten herederos? Pues bien, los dos concejales de Ciudadanos en el Ayuntamiento guadalajareño han decidido “sacar del armario franquista” a los once ediles del PP, con su alcalde a la cabeza, Antonio Román, y les han obligado a ser más demócratas y aceptar una obviedad: Las leyes están para ser cumplidas, como diría Rajoy. Eso sí, el partido naranja no ha hecho otra cosa que apoyar con su abstención una moción de la izquierda que por enésima vez pedía el cambio de nombres del callejero franquista al que Román tiene tanto cariño y siempre se ha negado a renombrar.



Una colección de “angelitos”
Así las cosas, Antonio Román, a pesar de todos los pesares, tendrá que eliminar del callejero alcarreño una serie de nombres cuyo protagonismo en el levantamiento y posterior represión en la posguerra los debería haber inhabilitado desde hace varias décadas. A saber: calle Hermanos Ros Emperador, Rómulo, Justo y Manuel, tres “angelitos” que como militares participaron activamente en el golpe de Estado del 36; Fernando Palanca, alcalde de Guadalajara que formó parte de la dirección golpista, instalado en el Gobierno Civil; Gutiérrez Orejón, por ser un miembro del cuerpo de investigación y vigilancia de la policía, es decir, un delator y chivato; General Moscardó Guzmán, hijo del susodicho, al que consideran más conocido por participar en la columna de la muerte de Extremadura que por ser gobernador de Guadalajara en 1958; Boixareu Rivera, oficial golpista con escasa vinculación a Guadalajara más allá de ser cuñado de Pedro Sanz Vázquez, a su vez alcalde de Guadalajara y conocido médico. La base legal de la moción se ajusta en tiempo y forma a la Ley de Memoria Histórica, vigente desde 2007, y que establece como obligación para las administraciones públicas “la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la guerra civil y de la represión de la dictadura”. Más claro: blanco y en botella.

¡Cuidado! El alcalde buscará nuevos nombres
Pero la izquierda, ni siquiera Ciudadanos, encargados de democratizar un poco más al Grupo Popular en el Ayuntamiento de Guadalajara, lo tienen todo a su favor. Decimos esto porque la ley le permite al alcalde dentro de sus competencias elegir los nombres que deberán sustituir a la actual nomenclatura fascista de esas seis calles. “¿Quién nos dice que Román no vaya a proponer calle de Manuel Fraga, o de José María Aznar, o de Cospedal?”, reconoce a ELPLURAL.COM un destacado miembro del PSOE, que nos recuerda que cuando ellos gobernaron y el alcalde era Javier de Irizar, primer presidente del Parlamento de Castilla-La Mancha, ya se cambió el nombre de las calles que “cantaban por su vinculación al dictador”, como, calle del Generalísimo Francisco Franco, parque de José Antonio, avenida de Carrero Blanco o calle del Marqués de Villaverde, concluye, “casi ná”.