La ofensiva de Santos Cerdán ya no se libra únicamente en los tribunales. El ex secretario de Organización del PSOE, investigado por el Tribunal Supremo en el marco del conocido como caso Koldo, ha decidido trasladar también su defensa al terreno político y mediático con la publicación de La caída. Poder, relato y destrucción en la era del juicio político, un libro en el que sostiene que su principal condena llegó mucho antes de cualquier resolución judicial.

Mientras el alto tribunal mantiene abierta la investigación sobre su presunta participación en una supuesta trama de adjudicaciones irregulares y cobro de comisiones, Cerdán plantea en sus 94 páginas una tesis muy diferente a la estrictamente procesal. Apenas entra a desmontar los indicios que figuran en la causa y centra buena parte de su argumentación en denunciar la existencia de un "juicio político" construido, según afirma, desde los medios de comunicación y la opinión pública.

"La verdad exige explicación. El relato solo necesita encajar", escribe el exdirigente socialista en uno de los pasajes centrales del libro, convertido en la idea que articula prácticamente toda la obra.

El mensaje se repite con distintas formulaciones a lo largo del texto. "Cuando otros escriben tu historia, la vedad deja de ser necesaria", sostiene en otro momento, defendiendo que la batalla más difícil no es la judicial, sino la que se libra en el espacio público.

Una defensa política en paralelo a la investigación judicial

La publicación llega en un momento especialmente delicado para Cerdán. El ex número tres del PSOE continúa inmerso en una investigación judicial por presuntos delitos relacionados con la trama Koldo, una causa que provocó su salida de la dirección socialista y su ingreso en prisión provisional antes de que recuperara la libertad tras las decisiones adoptadas por el Tribunal Supremo. En ese contexto, el libro supone su primera explicación extensa desde que estalló el caso.

Sin embargo, quien espere encontrar una réplica detallada al contenido del sumario descubrirá pronto que ese no es el objetivo de la obra. Las referencias a diligencias, informes o declaraciones judiciales son escasas frente al espacio que dedica a analizar conceptos como la reputación, la comunicación política o la construcción de los relatos públicos.

La caída se presenta así menos como un alegato jurídico que como una reflexión sobre el funcionamiento del debate público. Cerdán sostiene que la velocidad con la que circula la información ha alterado el principio de presunción de inocencia y ha favorecido una dinámica en la que la opinión pública emite veredictos antes que los tribunales.

"La historia empieza a encajar en un formato reconocible: alguien señalado y una trama en la que encaja. No necesitas demostrar nada, basta con repetirlo, La lógica de los medios responde a la competencia y la necesidad constante de atención. En ese entorno, la polémica se convierte en combustible. La reiteración sustituye a la verificación, el matiz desaparece y el relato se simplifica. En ese momento es cuando empiezas a darte cuenta de que esto ya no es un titular, es una dinámica", afirma en otro de los pasajes del libro dedicados a cuestionar el papel de los medios en las grandes crisis políticas.

Los medios, en el centro de sus críticas

Si hay un destinatario claro de las críticas de Cerdán no son tanto los jueces como el ecosistema mediático. A lo largo del libro aparecen referencias constantes a tertulias, titulares, redes sociales y dinámicas informativas que, en su opinión, contribuyen a consolidar una imagen pública difícil de revertir.

El exdirigente socialista sostiene que, una vez fijado un determinado relato, cualquier explicación posterior queda condicionada por esa primera impresión. "Cualquier institución puede verse atrapada en una dinámica en al que la narrativa precede a los hechos y la defensa llega tarde. Y cuando no existen protocolos claros, equipos especializados y estrategias de comunicación definidas, el daño no es solo reputacional: se convierte en daño estructural", escribe al reflexionar sobre las consecuencias personales y políticas de la exposición pública.

La crítica no se limita a su experiencia personal. Cerdán amplía el análisis y plantea que la política contemporánea se desarrolla en un escenario donde la lógica mediática ha adquirido un peso determinante. Según su visión, el éxito de una narración ya no depende necesariamente de su capacidad para demostrar los hechos, sino de su facilidad para instalarse en la conversación pública. "Cuando la sospecha ha sido amplificada lo suficiente, ocurre algo decisivo: deja de ser duda para convertirse en contexto. La conversación pública ya no gira en torno a si algo es cierto, sino a cuánto de cierto puede haber y en ese desplazamiento sutil pero clave, se produce la condena social anticipada. La verdad necesita tiempo, el relato no. Aquí es donde el método muestra toda su eficacia", afirma.

Un intento de recuperar su versión de los hechos

Más allá de las reflexiones sobre comunicación política, el libro constituye también un intento de recuperar el control de un relato que el propio Cerdán considera que dejó de pertenecerle desde que estalló el caso Koldo.

El exsecretario de Organización alterna recuerdos personales, episodios de su trayectoria en el PSOE y reflexiones sobre el poder para defender que fue objeto de una condena pública prematura. No renuncia a reivindicar su trayectoria dentro del PSOE ni el papel que desempeñó en algunos de los principales acuerdos políticos de los últimos años, pero el hilo conductor vuelve siempre al mismo punto: la convicción de que la batalla decisiva se libró fuera de los tribunales.

"El relato no se queda en la celda, sale contigo, te acompaña, te define. Y entonces entiendes lo más difícil de aceptar, que hay caídas que no terminan cuando se demuestra la verdad. Terminan cuando el relato deja de necesitarte. Ese fue el momento en el que lo comprendí, no cuando entré, no cuando salí, sino cuando entendí que ya no dependía solo de los hechos. Dependía de algo más. De cómo se construyen las historias, de quién las cuenta y de por qué se creen. Porque en la era de la opinión pública, la verdad no siempre decide el final. A veces solo llega tarde. Y cuando lega tarde... ya no cambia nada. Salir no es volver. Es aprender a vivir con lo que otros decidieron que eras. Y, entender que, en este tiempo, al verdad no siempre te libera, pero callar, seguro que te condena", sentencia.

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