Queda mes y medio para que Aránzazu Figueroa se convierta oficialmente en líder de las Juventudes Socialistas de España. La madrileña, no obstante, lleva meses recorriendo kilómetros, conectando con los territorios, programando los próximos pasos. Nos encontramos con ella en la Global Progressive Mobilisation de Barcelona, donde ha tenido un papel protagonista en varias conversaciones. No esconde su estrés, aunque consigue disimularlo con una motivación evidente en lo que hace.
Pregunta: Primera mujer al frente de Juventudes Socialistas. ¿Primeras impresiones?
Respuesta: Esta es una organización muy viva. Está siendo un viaje muy bonito e importante, no únicamente por el territorio, sino interior. Me estoy volviendo a reencontrar con esa niña que firmó una ficha de afiliación con toda la ilusión y ganas de cambiar la realidad en la que vivía.
Primera mujer, bueno, eso es una cosa que evidentemente centra los titulares. Es el gran eslogan, pero es una verdad a medias. Yo llego aquí gracias a que otras muchas compañeras han abierto camino no solamente dentro del partido, sino dentro de la sociedad. La realidad es que el Partido Socialista siempre ha sido un partido soportado por mujeres, tal y como cuentan las históricas.
Gracias a esa lucha creo que ahora sí que sí, de una vez por todas, estamos consiguiendo que esos espacios de poder sean nuestros y se transformen a nuestra manera. La forma de hacer política que tenemos las mujeres es muy diferente, es mucho más humana y sobre todo que nos preocupamos de cuidarnos, de cuidar y también de cuidar al que cuida, que a veces yo creo que esto es una cosa que está muy olvidada. Así que sí, estoy muy orgullosa de ser la primera, pero estoy más orgullosa aún de no estar sola.
P: ¿En qué deben cambiar las Juventudes Socialistas? ¿Cuáles son las prioridades?
R: Hay una cosa muy importante, y es que siento que la administración de base está un poco desconectada de la estructura federal, es decir, no sienten que les termina de ser útil. Y ahí hay que generar los mecanismos y los espacios para que la participación se dé de una forma completamente directa desde la administración de base sin tener que intermediar los cargos internos. Las juventudes socialistas de España tienen que estar donde está la gente.
También en el mundo de las asociaciones tenemos que redoblar nuestros esfuerzos, tenemos que continuar el hermanamiento con los sindicatos y todas las asociaciones que están empujando para que los consejos de la juventud o los espacios de participación joven independientes no se cierren en las comunidades autónomas -como ha pasado, por ejemplo, en Madrid-.
Aparte de estas dos patas, que son fundamentales, es imprescindible continuar con la defensa y la unión a nivel global con nuestras organizaciones hermanas a lo largo y ancho del mundo en un momento de especial complejidad donde los tiranos, los genocidas y la mala gente quieren intentar gobernar el mundo. Por último, considero fundamental volver a poner en el centro del debate la lucha de la clase trabajadora, la lucha por lo material y la lucha por el tiempo. Porque sin tiempo no vamos a poder organizarnos como generación. Y si no nos organizamos, ya sabemos quién recoge esa frustración.
P: ¿Desde dónde hay que dar esta batalla? ¿Hay que llenar bibliotecas o TikToks?
R: Una cosa no es incompatible con la otra. Yo creo que Rufián estuvo acertado a medias, o confundido a medias. No se puede desligar la intelectualidad o los debates profundos de la importancia que tienen las redes sociales y el mundo. Juventudes Socialistas debe promover esa dualidad. Una dualidad entre la defensa de tener debates muy profundos, que escapen del simple marketing, y a la vez conseguir encontrar las ideas claves y cuadrarlas en un minuto o un minuto y medio.
Te voy a ser muy sincera: el otro día se me viralizó un vídeo que tiene medio millón de visualizaciones. Yo en la puñetera vida voy a poder dar un mitin con medio millón de asistentes.
P: ¿Es la gente joven de ultraderecha?
R: Las encuestas me hacen mucha gracia. Uno de cada cuatro, ¿no? ¿Y qué pasa con los otros tres? Me parece que esto es un relato que a la derecha y a la ultraderecha, que ya no sabemos distinguir tampoco quién es quién, le interesa muchísimo. Quieren una juventud dividida y muy deprimida. Cuando estamos atontados, cuando no nos organizamos, cuando no estamos compartiendo ideas, estamos cada uno en nuestra pequeña batalla individual peleándonos por las migajas en vez de dar la verdadera batalla que es la batalla de lo colectivo.
P: ¿Cómo puede escapar la izquierda de la trampa de estar constantemente jugando a la defensiva?
R: Tenemos que tener la capacidad de desarticular rápidamente esos marcos, de dedicar los primeros tres segundos de intervención a desarticular el marco con cuatro datos que son importantes y luego empezar a marcar nuestro propio marco y dibujar nuestros propios horizontes. Si nos estancamos en estar a la defensiva continuamente, si nunca vamos a la ofensiva, el odio, el insulto, la desesperanza y el miedo se puede inocular muy fácilmente.
P: La necesidad del pragmatismo y la concreción. Hablemos del gran elefante en la habitación: la vivienda.
R: Será la clave del 2027. La clave del 2027 es dar una respuesta a la realidad material de toda una generación. Dan igual todas las mejoras que se puedan hacer desde el gobierno, si todo se pierde y queda deslucido por ese gran problema, ese gran elefante en la mitad de la habitación que es la vivienda. A mí me parece que ha llegado la hora de ser muy valientes. El Gobierno lo ha sido con la primera Ley de Vivienda.
Entiendo la frustración de la gente porque yo misma la tengo. Yo misma no puedo irme de mi casa, de casa de mi madre. Hablo con mis amigos, que no son nada sospechosos de ser gente de derechas, y me dicen “joder, es que yo tengo un buen contrato, yo he estudiado, yo tengo una formación, y aún así sigo sin poder tener acceso a una vivienda”.
Y ahí también hay una cosa importante: es urgente poner un poco contra el espejo a las administraciones que están poniendo trabas a que esto suceda, porque la realidad, y la ciudadanía lo tiene que saber, es que hay una serie de competencias en materia de vivienda que las comunidades autónomas no están desarrollando. El Partido Popular debe acabar con su sectarismo político y debe empezar a pensar de nuevo en la ciudadanía. Pero claro, cuando tú vives en el privilegio, cuando tú eres capaz de colocar a tu hermano, a tu primo, a tu amiguete en una vivienda de protección oficial como ha ocurrido en Alicante, pues, claro, evidentemente el problema de la vivienda a nivel global, a nivel nacional, te da lo mismo.
P: Estamos en Barcelona, en Cataluña, en territorio PSC. Los alquileres no dejan de subir. ¿Qué cuatro o cinco medidas pone sobre la mesa JJSS para revertir el problema?
R: En Barcelona la ley de vivienda está dando sus primeros frutos. Yo no te puedo decir cuáles son los puntos claves de nuestro programahasta que no lo aprobemos en el próximo Congreso, pero sí te puedo decir que he pedido a todas las federaciones que vayamos a máximos y que especialmente vayamos a máximos en lo que tiene que ver con lo material y, por supuesto, con la vivienda.
P: ¿En qué estado de forma se encuentran las juventudes después de la sucesión de derrotas electorales?
R: Estamos en buena forma. Pensaba que me encontraría una militancia más apagada o con menos ilusión, pero todo lo contrario. Me he encontrado a gente que quiere transformar la realidad y sobre todo me he encontrado a gente que quiere dejar de sufrir y quiere dejar de que la gente que tiene alrededor sufra. Quiere acabar con ese sufrimiento colectivo que ve en sus barrios, que ve en sus ciudades y que ve también en sus regiones.
No hay mayor revulsivo ni ejemplo de resiliencia que el presidente del gobierno. Ver cómo Pedro aguanta cada embiste y se rehace debe contagiarnos ese espíritu de transformar y no rendirnos nunca.
P: ¿Hay un exceso de hiperliderazgo actualmente en el PSOE?
R: Yo creo que no. Evidentemente, tenemos un presidente del gobierno que se come todo lo que se le echa por delante. Pedro Sánchez es una máquina política y eso es innegable. Pero eso no puede en ningún caso hacer de menos a los cuadros regionales, a los cuadros que también hay a nivel joven y a una generación que está también empezando a tomar ese relevo.
P: El expresidente Zapatero acaba de reclamar una movilización por el ‘no a la guerra’ mayor que la de Irak.
R: Estoy muy de acuerdo, porque además las armas que se están usando ahora no son solamente tanques. Son armas muchísimo más sibilinas y que llegan a través de un teléfono móvil, sin ir más lejos. La paz debe ser nuestra gran punta de lanza.
Aunque no viviésemos lo que ocurrió en 2003, yo era muy pequeña, sí que tenemos un recuerdo de cómo nuestros padres y nuestros abuelos salían a las calles a decir no a la guerra. Y ahora que además parece que lo diplomático se ha quedado completamente a un lado y el presidente de Estados Unidos puede salir diciendo que va a masacrar y que va a acabar con toda una civilización, debemos dejar claro que existen unas reglas del juego. Este debate debe ser más fuerte que en 2003, pero además debe estar en más espacios.
P: La GPM se presenta como un ejemplo de debate intergeneracional. ¿Cómo de importante es que la juventud se coordine con los históricos?
R: Es todo lo importante. Además, la derecha y la ultraderecha pretenden precisamente generar una guerra intergeneracional. A mí me da mucha rabia cuando pretenden enfrentarme a la generación de mis abuelos, de mis abuelas. Me da mucha rabia porque quiero que recordemos que fueron los abuelos y las abuelas de este país quienes soportaron los recortes de Rajoy cuando la gente perdía sus casas y los tenían que acoger en sus casas.
Tenemos mucho que agradecer y mucho que aprender de las generaciones que nos han precedido, pero también tenemos mucho que aportarles.
P: Por cerrar: ¿qué representa la GPM? ¿Es sencillamente un gran mitin o el inicio de algo más grande?
R: Yo que he estado toda esta mañana y toda esta tarde en diferentes ponencias te puedo decir que para nada es un mitin político. Existe un importante intercambio de ideas. Hemos escuchado también a toda la gente de la sociedad civil que está aquí para contarnos cuál es su visión de la sociedad y cuál es su visión del mundo y yo creo que efectivamente esta convención, esta Global Progressive Mobilization está precisamente pensada para generar un nuevo horizonte, un nuevo camino que transitar en el que pensemos más en cuáles son las cosas que nos unen que las cosas que nos separan. Una de ellas, la más clara y por la que estamos aquí, es la defensa de la paz.