El primer mes en prisión de José Luis Ábalos deja ya un posible episodio polémico por el cual el que fuera ministro de Transportes ha decidido remitir un escrito al juzgado. Tal y como subraya en el mismo, podría estar siendo víctima de “represalias o de una sanción indirecta” en el centro penitenciario de Soto del Real, afirmación que realiza tras haber perdido un vis a vis con su pareja el pasado 20 de julio.

Según se expresa en el escrito remitido por la defensa de Ábalos, al que ha tenido acceso elDiario.es, el exministro no encuentra justificado que se le denegara la posibilidad de mantener un encuentro íntimo con su pareja después de que un perro de policía le hiciera un "marcaje". Más allá del entrenamiento de estos animales para detectar la existencia de un objeto o sustancias prohibidas, Ábalos no entiende que una vez el can la señaló no se procediera a un registro de su visitante para confirmar lo indicado por el perro policía. 

“La denegación se sustentó únicamente en un indicio (la reacción del animal), sin acreditación posterior”, expresa el escrito. En este sentido, la defensa del que fuera ministro de Transportes indica que el reglamento penitenciario señala un único procedimiento determinante para denegar o no una visita a un recluso o que tenga lugar un vis a vis. Así, explica que el "marcaje" del can es un indicio y no una prueba que acredite "la tenencia de sustancia u objeto prohibido", por lo que denuncia que para impedir la comunicación íntima entre Ábalos y su pareja tendría que haberse procedido, siguiendo la normativa, a un cacheo para confirmar el señalamiento del perro policía.

De esta manera, en el escrito reminito al juzgado la defensa de Ábalos solicita que se le devuelva la posibilidad de celebrar este encuentro íntimo con su pareja, del cual los reclusos solo tienen opción de organizarlo una vez al mes. No solo eso, sino que, además de proceder a esta comunicación a las instancias judiciales, el que fuera ministro de Transportes ha enviado una carta a Fernando Grande-Marlaska indicando que este suceso pueda tratarse “de una posible represalia y sanción encubierta” y, por ello, le pide que abra una investigación. Ábalos observa que podría estar siendo víctima de una práctica no justificada al recordar que este episodio ha tenido lugar pocos días después de que su hijo concediera una entrevista en televisión en la cual habló sobre cómo se encuentra su padre en la cárcel.

Según las fuentes de Instituciones Penitenciarias consultadas por elDiario.es, en las visitas, sin ser el caso de Ábalos una situación aislada, se hacen controles con perros y si uno de los canes hace un “marcaje lapa”, porque huele o detecta una sustancia prohibida, indican que es síntoma de que hay algo que no es correcto en esa visita y no se le permite entrar.

Súmate a

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

 

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora