José Luis Ábalos rompe su silencio desde la prisión madrileña de Soto del Real apenas una semana después de que el Tribunal Supremo confirmara su condena definitiva a 24 años y tres meses de prisión por delitos de organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias. En su primera entrevista tras la sentencia, el exministro de Transportes mantiene intacta su defensa de la inocencia, cuestiona con dureza el fallo judicial y dirige buena parte de sus críticas hacia el empresario Víctor de Aldama, cuya colaboración con la Fiscalía considera el elemento clave del procedimiento.

Desde el centro penitenciario, donde permanece ingresado desde hace siete meses, Ábalos sostiene que la resolución judicial responde a un planteamiento preconcebido y asegura que nunca tuvo una oportunidad real de desmontar las acusaciones formuladas contra él. Según explica, la sentencia omite parte de los argumentos esgrimidos por su defensa y, a su juicio, resuelve las dudas siempre en perjuicio de los acusados.

El exdirigente socialista afirma que el Supremo ha dictado una resolución "desproporcionada" y con una finalidad "ejemplarizante", más orientada —según sostiene— a enviar un mensaje político que a impartir justicia. Aunque reconoce que esperaba una condena si el tribunal rechazaba la absolución, admite que nunca imaginó una pena de semejante magnitud.

Reconoce un error estratégico

Por primera vez desde que estalló el denominado caso Koldo, Ábalos admite que mantener su acta de diputado fue una decisión equivocada. Reconoce que, de haber renunciado antes al escaño, la causa habría pasado a la Audiencia Nacional, donde habría contado con un sistema de recursos más amplio y con mayores posibilidades procesales.

Pese a esa autocrítica, explica que entonces priorizó defender su inocencia y evitar que una medida cautelar, como la prisión provisional, alterara la representación parlamentaria. Ahora considera que aquella estrategia terminó perjudicándole.

Duras críticas al acuerdo de Aldama

Uno de los apartados más contundentes de sus declaraciones se dirige contra Víctor de Aldama, cuya reducción de condena tras colaborar con la Fiscalía califica de "repugnante e inmoral". Ábalos sostiene que el empresario no actuó como un verdadero arrepentido, sino que optó por incriminar a responsables políticos para obtener beneficios judiciales.

A su juicio, el pacto alcanzado con el Ministerio Público permitió a Aldama evitar consecuencias penales mucho más severas y obtener un trato privilegiado. El exministro reprocha además que el tribunal otorgara plena credibilidad a sus declaraciones y considera que esa decisión fue determinante para el desenlace del procedimiento.

También rechaza las posteriores intervenciones públicas del empresario, especialmente aquellas en las que ha animado a otros investigados a colaborar con la Justicia. Ábalos asegura que siempre estará dispuesto a contribuir al esclarecimiento de los hechos, pero únicamente sobre la base de la verdad, y sostiene que nunca aceptaría una estrategia similar a la seguida por el comisionista.

"No habría podido vivir conmigo mismo"

El exministro descarta que seguir el mismo camino que Aldama le hubiera supuesto un beneficio relevante. Considera que la condena contra un miembro del Gobierno de Pedro Sánchez era, según su versión, un objetivo previamente definido y sostiene que una colaboración basada en acusaciones contra terceros habría supuesto perder su dignidad personal.

Con la vía judicial ordinaria agotada, Ábalos deposita ahora sus expectativas en un eventual recurso ante el Tribunal Constitucional y confía en no tener que acudir posteriormente al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

La vida en Soto del Real

En cuanto a su situación penitenciaria, el exministro explica que intenta vivir "como un preso más" y destaca su capacidad de adaptación a la rutina carcelaria. Afirma mantener una relación normal con el resto de internos y asegura sentirse respaldado por muchos de ellos, algo que considera fundamental para afrontar la privación de libertad.

Su convivencia con Koldo García, antiguo asesor ministerial y también condenado en la misma causa, ha cambiado con el paso de los meses. Aunque ambos permanecen en el mismo módulo, reconoce que actualmente llevan vidas prácticamente independientes dentro del centro penitenciario.

Ábalos también reflexiona sobre el aislamiento que, según afirma, ha acompañado a su proceso judicial. Sostiene que muchas personas que antes formaban parte de su entorno desaparecieron tras su imputación y asegura que únicamente han permanecido a su lado sus familiares y el círculo más cercano.

El PSOE, Leire Díez y Zapatero

Respecto al PSOE, el exministro evita cargar contra la dirección del partido y considera que la sentencia no tendrá necesariamente un impacto determinante entre el electorado progresista, al que atribuye capacidad para interpretar el contexto político en el que se ha desarrollado el procedimiento.

Sí introduce, en cambio, un cambio relevante respecto a versiones anteriores sobre su relación con Leire Díez. Tras haber negado públicamente reuniones durante la investigación, ahora reconoce que sí llegó a mantener conversaciones con ella e incluso admite que algunas terminaron en fuertes discusiones, aunque evita detallar su contenido.

Por último, Ábalos niega que el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero le trasladara información alguna sobre el rescate público de la aerolínea Plus Ultra. Insiste en que conoció la operación cuando ya estaba sentado en el Consejo de Ministros y asegura que posteriormente solicitó explicaciones internas sobre un expediente del que, según afirma, no había sido informado previamente.

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