Fernández Díaz intentó forzar su entrada en el gobierno de Barcelona porque “el PP tiene que poner precio a su apoyo y se tiene que visualizar que Trias no gobierna sólo”, según afirmaban dirigentes populares en privado. Sin embargo, la poca –más bien nula- predisposición de los nacionalistas catalanes a visualizar el pacto con el PP, que sería muy mal visto por amplios sectores de votantes de CiU, ha dado al traste con las aspiraciones de los populares de la Ciudad Condal.

La propuesta que no fue
De hecho, Xavier Trias, el alcalde de CiU, ya avisó antes de las Navidades como publicó ELPLURAL.COM que estaría dispuesto “a pactar con el PP pero sin la presencia de Fernández Díaz en el gobierno municipal”. Ante la evidencia, Fernández Díaz se ha salido hoy por la tangente. En rueda de prensa ha negado la mayor. No es que CiU le haya dado con la puerta en las narices al PP sino que “el PP renuncia a entrar en el gobierno municipal por la deriva independentista de CiU”. La respuesta no se ha hecho esperar y el teniente de alcalde, Joaquim Forn, se ha encargado de decir claramente que CiU no le ha ofrecido nunca a los populares entrar en el gobierno de la ciudad.

Grandes expectativas
Las relaciones entre populares y nacionalistas en Barcelona no son fáciles, lo que no ha sido óbice para que el PP haya sido la muleta necesaria para sacar adelante medidas de todo tipo y los presupuestos municipales para 2012. Después de las elecciones, Fernández Díaz se sentía fuerte. Su voto era fundamental para el Ayuntamiento de Barcelona como para la Diputación provincial. Se produjeron pactos y los populares se las prometían muy felices para conseguir sus objetivos.

El sustituto de Ramoneda
La primera en la frente la recibieron los populares en Navidades. Sin consultar al PP, CiU nombró director del CCCB al periodista Marçal Sintes para sustituir a Josep Ramoneda. Alberto Fernández no ocultó su malestar y así lo expresó en público. Poco después CiU anunció el nombramiento –todavía no consumado- del nuevo director de las emisoras municipales, Rafael de Ribot. El PP se volvió a enfadar en público porque consideraba que de Ribot y Sintes tienen una evidente ideología nacionalista.

Escenificación tras escenificación
Así las cosas, Alberto Fernández realizó sus tanteos. No surgían demasiado efecto ni ablandaban la posición de Xavier Trias. Para colmo, el aumento del IBI aprobado por el gobierno de Rajoy dejó a los populares en la picota porque no podían esgrimir que gracias a ellos se reducían los impuestos en Barcelona. El alcalde simplemente se sentó a esperar. La situación se volvía a resituar. CiU gobernaría Barcelona en solitario y el PP no tendrá otro remedio que ser su pilar básico. Hoy los populares han escenificado una ruptura. Mañana escenificarán nuevos acuerdos. Su margen de maniobra se ha reducido. Trias, con parsimonia, ha ganado la partida. El PP considera que las uvas están verdes pero, seguramente, volverá a intentar forzar su entrada en el gobierno municipal. Es un triunfo que le quieren servir a Rajoy.