El supuesto cabecilla de la trama Gürtel en Valencia y jefe de Orange Market, Álvaro Pérez "el Bigotes", ha asegurado que no mantuvo "una relación íntima, jamás en la vida", con el expresidente de la Generalitat Francisco Camps, pero sí era una relación "cordial y amable". Álvaro Pérez ha declarado hoy en el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) en el juicio por los contratos de la Generalitat con la trama Gürtel para el montaje de su expositor en la feria de turismo Fitur.

A preguntas del Ministerio Fiscal, "el Bigotes" ha reconocido que cuando fue a vivir a Valencia en 2004, una época en la que trabajaba para el Partido Popular "casi a diario", la relación con Camps era amable, puesto que lo conocía de años atrás de actos del PP, y después pasó a ser "mucho más amable, amistosa y cordial". Entre 2004 y 2008 esa relación creció pero nunca llegó a ser íntima, según Álvaro Pérez, quien en un momento de su declaración ha explicado que la conversación telefónica en la que el expresidente le llama "amiguito del alma" es un diálogo "entrañable" el 24 de diciembre, día de Nochebuena. Tambien ha reconocido que hizo regalos a la esposa de Camps a través de Orange Market.

Para explicar algunas de las conversaciones grabadas que forman parte del sumario, Pérez ha dicho que suele alardear de ciertas cosas. "En muchas conversaciones verá que soy exagerado en todo", le ha dicho a la fiscal. Entre ellas, se ha podido oír al Bigotes quejándose a un periodista de Rajoy tras haber alardeado de su trabajo con José María Aznar. "Después estuve una temporada con Rajoy, que es un gilipollas y un mierda".

Orange Market se convirtió en la empresa de cabecera del PP valenciano. Asegura que se fue a Valencia porque la "presión que soportaba en Madrid era brutal”. Según su testimonio, trabajar para el PP nacional era "muy complejo". Ha negado en múltiples ocasiones haberse valido de su amistad con altos cargos para conseguir adjudicaciones. “Lo que me ha producido trabajar para el Partido Popular han sido muchos más problemas que ventajas”, ha dicho.

Es la primera  vez que responde a la Fiscalía desde su detención en febrero de 2009. El Ministerio Fiscal pide para "el Bigotes" diez años de prisión por los delitos de malversación, prevaricación, tráfico de influencias y cohecho.

En el banquillo también está el presunto líder de la trama, Francisco Correa, y su lugarteniente Pablo Crespo, además de dos exconsejeras de Camps, entre otros altos cargos.