El modelo de bilingüismo que el gobierno regional del PP de Madrid viene aplicando desde hace unos 10 años, tiene en las pruebas externas uno de sus “pilares”. Estas pruebas se aplican al alumnado para establecer su nivel de competencia lingüística, y así separar al mismo en función de su dominio del idioma extranjero. Llama la atención que sólo se aplican al “bilingüismo” del idioma inglés, no al de francés o al de alemán, pero más aún llama la atención que el gobierno regional viene utilizando para realizar estas pruebas a instituciones extranjeras (el Trinity College y el Cambridge Institute), y no a instituciones públicas de las que dispone el propio sistema educativo con su propio personal, como es el caso de las Escuelas Oficiales de Idiomas (EEOOII) de la Comunidad de Madrid.


Por supuesto esas instituciones facturan gastos al gobierno regional, y en concreto para este curso 2014-15 el Acuerdo del Gobierno Regional del pasado 16 de Abril, aprobó un gasto de unos 3 millones y medio de euros. Para poder hacerse una idea de lo que este gasto supone en el contexto de recortes continuos que se vienen aplicando estos últimos años en la enseñanza madrileña, podemos comentar que con esta cantidad se podrían haber contratado alrededor de unos 120 profesores para impartir clase un año entero (sólo en cuatro años las EEOOII han visto recortados unos 60 profesores -un 10% de su plantilla- y se han aumentado ratios y reducido horarios), o haber dedicado esos recursos al pago de comedor para alumnado que lo necesite (el precio medio del comedor escolar son unos 867 € para todo el curso, con lo que con el dinero de las pruebas externas se podría cubrir el coste anual del comedor de unos 4.040 alumnos/as). Necesario es recordar que estos recursos no llegan al resto de los centros y que ni siquiera las secciones de francés y alemán (incluidas en el programa) tienen destinados los mismos recursos.

La pregunta que cabría hacerse por parte de la ciudadanía madrileña es por qué se hacen estos gastos si hay profesorado público perfectamente preparado para aplicar estas pruebas, sin coste adicional ninguno para su bolsillo.

Todo ello sólo se puede entender algo si se asume que el “bilingüismo madrileño” no es más que una cortina de humo para privatizar y externalizar y que es necesario hacer una reflexión urgente sobre el peso y coste que deben tener las pruebas externas. Lo más preocupante de todo es que el PP vuelve “a la carga” en su programa político, extendiendo las mismas prácticas de “supuesto bilingüismo” a las Escuelas Infantiles (véase el programa de Aguirre a la Alcaldía) o a la FP (véase el de Cifuentes a la Comunidad) y llevando en sus mítines su “supuesto” bilingüismo como un éxito sin precedentes, sin que nunca en estos 10 años se haya hecho ninguna evaluación del programa bilingüe (al menos que sea pública).