La que fuera vicepresidente de Ximo Puig en el Gobierno de Botànic, Mónica Oltra, anunciaba este sábado que será la próxima candidata de Compromís a la alcaldía de Valencia. Pero ese anuncio no se ha surgido por generación espontánea sino que ha venido supeditado a varios factores. Esos factores han sido el paso atrás de la actual portavoz de la formación en el consistorio, Papi Robles; que el histórico dirigente Més (antes Bloc), y actual concejal en el Ayuntamiento de Quart de Poblet, Lluismi Campo, publicara un artículo de opinión pidiendo perdón a Oltra; una encuesta interna de valoración y una reunión con el líder de Compromís, Joan Baldoví, tras tres años sin hablarse.

Cuatro patas de un banco para una candidatura

Yendo por partes, en esta compleja ecuación todo es importante, pero que Papi Robles, en un gesto de benevolencia pocas veces visto en política, decidiera dar un paso atrás y no presentar batalla sino todo lo contrario, apoyarla sin fisuras, ha sido la primera piedra de una edificación que comenzó poco después de verano.

Aunque que Papi estuviera de acuerdo con dar un paso atrás no borraba la mala relación, por todo el mundo conocida, que Oltra y Baldoví tienen desde hace años. Ahí entró Lluismi Campo y su artículo de opinión en Valencia Plaza. Unas líneas en las que pedía perdón a Oltra, y que ahora se alzan como fundamentales en todo este asunto.

Campo decía: "Digo algo poco habitual en política: pido perdón. No como gesto personal, sino como responsabilidad política ante un electorado que confió en un espacio que no supo aguantar la presión cuando más falta hacía”. Pero el dirigente de Compromís apostillaba con una frase que abría la espita para lo visto este sábado: "Hay un año por delante. Las elecciones municipales tienen fecha fija. Tiempo para volver a explicar, reconstruir confianza y hacerlo entre muchos".

Con dos de las cuatro patas del banco ya instaladas, todavía faltaban otras dos para acabar de cerrar el acuerdo. Dos cosas fundamentales han sucedido: la comida con Baldoví y la encuesta interna del partido, pagada por Compromís Valencia. La primera, la comida con Joan Baldoví era clave, había que limar años de ‘asperezas’ políticas, y eso siendo suaves. Pero las encuestas de otras autonomías, y un horizonte negro con un Vox en ascenso acabaron ejemplificando en este caso una frase muy antigua en política: “El enemigo de mi enemigo, es mi amigo”. Así, una relación muerta, hay que recordar que han estado casi tres años sin hablar, volvía a revivir.

Pero claro, y aunque lo imposible ya parecía posible, aun quedaba algo que todos los partidos niegan mirar pero que en realidad no pueden vivir sin ello: las encuestas. Fue en ese momento donde se hizo una encuesta interna, es decir, pagada por el partido solo para uso del partido. En esa encuesta había tres preguntas fundamentales: si votarían a Oltra, una comparación con otros posibles candidatos y si creían que haría una buena gestión en la ciudad, tanto sola como comparada con la actual alcaldesa, la popular María José Catalá.

Según ha podido saber ElPlural.com, lo datos son buenos. Por tanto, con una encuesta favorable, el enemigo ahora ya no enemigo sino conocido, la posible rival de su parte y una petición de perdón pública, los astros, y un trabajo interno ímprobo, se han aliado con Mónica Oltra para poder volver por la puerta grande de la política valenciana.

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