Florencia Etcheves (Buenos Aires, 1971) dejó el periodismo por la escritura después de 24 años presentando programas y espacios informativos de televisión en Argentina, su país de origen. En su mochila se llevó su experiencia como periodista de sucesos e inició una saga policiaca protagonizada por el criminólogo Francisco Juárez, cuya tercera novela, Cornelia (Planeta), acaba de ser publicada en España. Fiel a su espíritu periodístico, en ella denuncia la trata de mujeres. Se trata de una novela de ficción, pero que podría haber pasado en cualquier parte del mundo.

Etcheves ha estado en nuestro país para promocionar la edición en español de su novela y ha coincidido con la aprobación en el Congreso argentino  de la ley para la despenalización del aborto, una causa en la que, como militante feminista, ha estado muy comprometida. De hecho, muestra orgullosa su pañuelo verde con el que las mujeres argentinas llevan desde hace más de 15 años reclamando una ley para el aborto legal, seguro y gratuito. “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”, es el lema de esta inmensa marea verde cada vez más grande.

¿Cómo has vivido el último 8-M?

Desde 2015 se celebra en Argentina cada 3 de junio una manifestación bajo el lema ‘Ni una menos’ con el fin de denunciar la violencia machista. Desde entonces las manifestaciones del 8 de Marzo son cada vez más multitudinarias. Este año, en vez de color morado, la manifestación en Buenos Aires fue verde para reclamar la aprobación de la despenalización del aborto. El movimiento de mujeres ha conseguido llevarlo al Congreso para su debate y, aunque todavía tiene que pasar por el Senado, es histórico. Y eso se ha conseguido gracias al movimiento de mujeres.

¿No había en Argentina una ley del aborto?

Sí, para casos de violación, inviabilidad del feto o peligro para la vida de la madre. Pero aunque tiene rango de ley, es un protocolo y en muchas provincias no se adhieren a él Por ejemplo, en Salta hay una niña de 10 años violada por su padrastro y no le permiten abortar, a pesar de que su embarazo la pone en riesgo. No podemos consentir eso. La pelea ahora es por una ley de plazos, entre 12 y 14 semanas.

"En Salta hay una niña de 10 años violada por su padrastro y no le permiten abortar, a pesar de que su embarazo la pone en riesgo"

Las mujeres no pueden morir por abortos clandestinos. La lucha ha sido muy difícil por el peso enorme que tiene la religión católica en nuestro país. Los argumentos de quienes están en contra, personalmente me resultan insostenibles, no pueden imponer sus creencias religiosas al resto y el Estado no puede permitir que esa imposición exista. ¡Déjame elegir a mí sobre mi cuerpo! Que una mujer vaya a la cárcel por abortar es demencial. No quiero eso en mi país. Quiero que las mujeres podamos decidir y si lo decidimos, que sea en condiciones seguras y gratuitas.

En España tenemos una visión del papa Francisco, que es argentino, como ‘progre’. ¿Es así?

No puedo opinar de una religión que no proceso, no soy quién para hablar en contra del Papa. Le tengo un respeto enorme y, en su momento, cuando se nombró a Bergoglio fue un momento histórico muy fuerte. Ojalá le vaya bien, pero los que no somos fieles no podemos acatar cosas que no tienen que ver con nosotros. Yo creo que los Estados tienen que ser laicos. Me gustan los países con muchas razas, muchas nacionalidades y muchas religiones, Es enriquecedor y aprendes, pero no me gusta la imposición.

"Los Estados tienen que ser laicos"

Hablemos de tu novela, ‘Cornelia’

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Es mi tercera novela. La primera capa de lectura, la trama de la novela, es la historia de una profesora que se va con un grupo de niñas de viaje de estudios, de excursión a un pueblo de la Patagonia argentina. Van a Paraje, un pueblo inventado porque quise que fuera una historia de todos y cuando uno no habla de nadie habla de todos. Una noche, durante una tormenta de nieve van a un bar y una de ellas desaparece. La buscaron, a Cornelia, que es la chica que desaparece y da nombre a la novela. La buscaron en la tormenta, en las cenizas de un volcán y no la encontraron. Quince años después, la madre de Cornelia, va a una comisaría. Ella siempre confió en que su hija aparecería. En la comisaría le dice a la agente Manuela Pelari que tiene la obligación de buscarla, no sólo porque es policía sino porque era una de las chicas que estaba allí. Ella fue testigo del momento en que desaparición. Fue una de la chica que estuvo con Cornelia la noche en que desapareció. Y ahí empieza la búsqueda. ¿Qué no me acuerdo o qué hice que favoreció la desaparición de Cornelia? En un momento esta mujer también desaparece.

¿Hay una intención de denuncia en este libro?

Es una ficción pero son hechos reales, podría haber pasado en cualquier parte del mundo. No sé si denuncia declamativa pero sí he querido hablar de un tema que personalmente me interesa como es la violencia contra las mujeres y la trata de mujeres para explotación sexual. Dentro del abanico de violencia contra las mujeres, no siempre es demasiado abordado y si se hace, es dentro de una perspectiva un tanto romantizada, como si sólo algunas pudieran ser víctimas y el resto están en una caja de cristal. Yo creo que no, la violencia nos atraviesa a todas y todas estamos potencialmente en riesgo. Me parecía importante situarla dentro de una clase social alta porque parece que la clase social alta es intocable y no es así. Están en riesgo como cualquiera. He querido plantear la violencia machista como algo transversal, a la que todas estamos expuestas.

Cuando se hizo la película y salió el libro en mi país, muchas mamás querían que sus hijas leyeran el libro o vieran la película. Había un mensaje importante.

"Los carcamales que no quieren entender la igualdad pasarán a la historia"

En España, leyes como la de Igualdad o Violencia de Género, que sirven de ejemplo en el mundo, son criticadas por la derecha. ¿Hay también negacionistas en Argentina?

Todos hemos sido educados en una sociedad machista, en un régimen patriarcal. Las mujeres a veces podemos ser machistas y patriarcales pero estamos en un momento en que tenemos que deconstruir y desaprender lo que aprendimos mal. Las nuevas generaciones nos están interpelando, nos están mirando. Yo soy militante feminista y tengo una hija de 18 años. A veces me dice ‘ehhh, mamá’. Y yo soy militante feminista… Ella ya viene con algo incorporado que a mí me costó años incorporar. Las nuevas generaciones ya lo tienen de serie. Creo que los carcamales que no quieren entender la igualdad pasarán a la historia y serán apenas un epígrafe. Estamos frente a la revolución de las hijas, como dice una amiga mía. Y yo no me lo quiero perder. Se lo perderán los carcamales.

¿Cómo has visto el nuevo Gobierno de España, mayoritariamente formado por mujeres?

Llamó mucho la atención en Buenos Aires y me alegro, pero después hay otra trampa. Se habla de la mujer como si no tuviera derecho a fracasar. Hay una evaluación dañina que te pone el techo de cristal cada vez más duro. Las mujeres tenemos derecho a llegar y ser tan horribles como un varón.

Queda todavía mucho por hacer. No me acuerdo en qué medio, se analizaba el look, la ropa de las nuevas ministras… No son modelos, ese no es su estilo. Analicemos su trayectoria. Jamás he visto que se analice los trajecitos de un gobierno de hombre. Eso tiene que terminar y los medios tienen que poner punto y final a esas actitudes.

¿En qué proyectos estás trabajando ahora?

Estoy terminando una novela que saldrá con Planeta Argentina el próximo mes de octubre. Me meto ahora con el mundo de las sectas y el periodismo. La línea argumental de Cornelia (Planeta) era la búsqueda, nunca dejes de buscar. Y en esta son los débiles, el poder de los débiles, qué pasa cuando se juntan y se empoderan, uno, otro y otro… Se convierten en un fuerte. Además, estoy empezando con la trama para una película y otra para una serie policial para Telefé. Escribiendo mucho en tres formatos distintos.

¿Está previsto que se estrene en España la película Cornelia?

Perdida, que es como se llama, está ya estrenada en Argentina Perú y Uruguay y llegará a España antes de fin de año. Es una coprodución argentina-española, con la productora de Santiago Segura y con Amaia Salamanca como protagonista. Interpreta a la Sirena y es divina. Yo la miraba de lejos y veías como esa chica flaquita, rubita se transformaba en una villana. Parecía que se agrandaba incluso.

¿Cómo llevas eso de que tu creación se lleve al cine?

No fue traumático. La adaptación la hizo Jorge Maestro que es el mejor guionista de Argentina  y me avisaba todo. Los actores han hecho una interpretación magistral de mis personajes.