Si se compran productos que se comercializan como “suplementos dietéticos” y productos medicinales de venta sin receta médica en tiendas étnicas o internacionales, mercados de pulgas, tianguis, bazares o en Internet, hay que hacerlo con cuidado. Las estafas y fraudes a la salud son abundantes  y los estafadores con frecuencia dirigen la publicidad a las personas que prefieren comprar en lugares no tradicionales, especialmente a quienes tienen poco acceso a información y servicios de atención médica.

Muchos publicistas colocan la palabra “natural” en algún lugar en el paquete de un producto, a sabiendas que esto inspira confianza en ciertos grupos. Pero solo porque un producto afirme ser natural no significa que necesariamente sea seguro, según expertos del organismo de control norteamericanos de alimentos y medicamentos –FDA-. Del mismo modo, solo porque un producto afirme ser natural no significa que esté libre de ingredientes de fármacos ocultos.

Más aún, estos productos también pueden estar contaminados o contener productos químicos o ingredientes farmacológicos potencialmente dañinos que no están enlistados en la etiqueta.

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Por ejemplo, muchos productos que afirman ayudar a las personas a perder peso contienen ingredientes farmacológicos regulados ocultos y peligrosos y, porque un ingrediente esté incluido en un medicamento aprobado por el organismo regulador, no significa que sea seguro en las dosificaciones o cantidades utilizadas en estos productos no recetados. Los estafadores buscan a las poblaciones étnicas que tienen sobrepeso y serios padecimientos como cáncer, VIH/SIDA, diabetes o enfermedades cardíacas. Se dirigen a los consumidores que buscan soluciones fáciles -y en ocasiones menos costosas- a problemas difíciles. El consumo de estos productos podría retrasar el tratamiento de enfermedades graves.

En la mayoría de los países la ley no exige que las compañías que fabrican suplementos dietéticos obtengan aprobación del organismo correspondiente antes de comercializar sus productos.

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¿Cómo saber que es fraudulento?

Cuidado con estas afirmaciones:

  • Un producto que lo cura todo. Sospeche de los productos que afirman curar un amplio rango de enfermedades.

  • Testimonio personales. Las historias de éxito como “Me curó la diabetes” o “Mis tumores desaparecieron” son fáciles de inventar y no remplazan la evidencia científica. Soluciones rápidas: pocas enfermedades o padecimientos pueden tratarse rápidamente, incluso con productos legítimos.

  • “Completamente natural”. Algunas plantas que se encuentran en la naturaleza pueden matar si son consumidas. Además, se han encontrado productos que se promocionan como “completamente naturales” que contienen dosis ocultas y peligrosamente altas de ingredientes farmacológicos que se venden en medicamentos bajo receta médica.

  • Cura milagrosa. Las alarmas se deben encender cuando se anuncie como un “nuevo descubrimiento” o una “innovación científica”. Si fuera una cura real para una enfermedad grave estaría en todos los medios de comunicación y los médicos la recetarían, no escondida en avisos gráficos, info-comerciales de televisión o sitios de Internet.  

Por último, si se está tentado a comprar un producto no aprobado o uno con afirmaciones cuestionables, se debe consultar a un médico u otro profesional de la salud.