En el interior montañoso de la provincia de Alicante, al abrigo de la imponente sierra de la Serrella, se encuentra Quatretondeta, un pequeño pueblo de apenas un centenar de habitantes que, sin embargo, ha dejado una huella sorprendente en la historia de España. Sus calles tranquilas, su paisaje de montaña y su pasado inesperado convierten a este rincón de la comarca de El Comtat en un lugar mucho más singular de lo que su tamaño podría hacer pensar.

Porque, aunque hoy apenas supera los 130 vecinos, Quatretondeta fue escenario de un hecho poco común en la historia política española. En 1924, en pleno siglo XX y en una época en la que las mujeres apenas tenían presencia en la vida pública, una vecina del pueblo se convirtió en una de las primeras alcaldesas de España. Su nombre era Matilde Pérez Mollá, y su historia sigue muy viva entre los vecinos, que se esfuerzan por mantener su recuerdo para que estas páginas tan importantes no se olviden con el paso de los años.

El rincón que hizo historia con la primera alcadesa

Matilde Pérez Mollá tenía 45 años cuando fue designada alcaldesa de Quatretondeta por el entonces gobernador civil de la provincia de Alicante. Corría el año 1924 y España se encontraba bajo la dictadura de Miguel Primo de Rivera. En aquel contexto político, su nombramiento fue una rareza y, al mismo tiempo, un pequeño hito histórico.

Ocupó el cargo hasta el 1 de enero de 1930 y, con ello, abrió un camino simbólico para otras mujeres que años más tarde ocuparían puestos de responsabilidad en la administración local.

Un estudio del departamento de Historia Moderna de la Universidad Complutense de Madrid sitúa a Matilde Pérez Mollá entre las primeras alcaldesas del país. Tras ella llegaron otras mujeres como Concepción Pérez Iglesias, alcaldesa de Portas (Pontevedra) entre 1925 y 1930, o Petra Montoro Romero, que ocupó el cargo en Sorihuela del Guadalimar (Jaén) en 1925. También lo hicieron posteriormente Benita Mendalio en Bolaños de Campos (Valladolid) y Dolores Codina en El Talladell (Lleida).

Aun así, en las capitales de provincia la presencia femenina tardaría mucho más en llegar. De hecho, la primera alcaldesa de una capital fue Pilar Careaga, que gobernó Bilbao entre 1969 y 1975.

Un pueblo donde los jóvenes también hacen política

Quienes la conocieron la describen como una mujer culta, decidida y de carácter firme. Utilizaba un estilo que, según recuerdan algunos testimonios históricos, transmitía autoridad y respeto entre los vecinos.

Su principal preocupación fue elevar el nivel cultural del pueblo. Para ello impulsó iniciativas poco habituales en una localidad tan pequeña en aquella época. Organizó un grupo de teatro, dio clases de piano y promovió actividades culturales para que los vecinos tuvieran acceso a nuevas formas de aprendizaje y ocio. 

Además de su labor cultural, destacó por su faceta solidaria. Según relató años atrás su nieto Rafael Carreres, Matilde colaboraba con la leprosería de Fontilles, situada al norte de la provincia de Alicante, una institución dedicada al cuidado de personas enfermas de lepra. Para los pacientes confeccionaba mantas de lana, un gesto que refleja su sensibilidad social.

Su figura se recuerda todavía hoy en el municipio. De hecho, una de las calles del pueblo lleva su nombre, un pequeño homenaje a quien fue una pionera en tiempos en los que las mujeres apenas tenían presencia en la política.

La historia política de Quatretondeta no termina ahí. Décadas después, el municipio volvió a protagonizar otra curiosidad. En 2011, el socialista Jordi García se convirtió en uno de los alcaldes más jóvenes de España al asumir el cargo con apenas 22 años. Este pequeño pueblo alicantino, con poco más de un centenar de habitantes, parece tener una sorprendente tradición de alcaldes que rompen moldes.

Los gigantes de piedra sobre el valle

Hoy Quatretondeta es un lugar tranquilo, rodeado de naturaleza, donde la vida sigue marcada por el ritmo pausado de las montañas. Situado a los pies de la sierra de la Serrella, es un punto de encuentro para senderistas y amantes de la naturaleza que buscan descubrir el interior más auténtico de Alicante.


El interior más auténtico de Alicante que fascina a todos los senderistas. Ayuntamiento de Quatretondeta

Uno de los grandes atractivos del entorno son los “Frares” o Frailes, unas formaciones rocosas que se elevan en la sierra y que se divisan desde el propio casco urbano. Estas rocas, propias del paisaje kárstico, tienen formas puntiagudas que recuerdan a gigantes con túnicas observando el valle.

Muchos visitantes llegan hasta ellas a través de rutas de senderismo que recorren la montaña, unos más exigentes y otros más acceisbles. La Ruta de Les Agulles o Els Frares de la Serrella son dos alternativas que sin duda te dejrán con ganas de más. 

En estas rutas también pueden encontrarse microrreservas de flora, antiguos neveros y parajes naturales que conservan especies botánicas como arces, tejos o el aromático té roquero.

Uno de los lugares más singulares es el Nevero del Pla de la Casa, un pozo de nieve del siglo XVII que se utilizaba antiguamente para almacenar hielo. Estas construcciones eran fundamentales antes de la llegada de los sistemas modernos de refrigeración.

Otro punto popular es la Cova Foradada, una formación rocosa que se ha convertido en uno de los lugares favoritos para excursionistas y fotógrafos que recorren la zona.

Finalmente, el pueblo invita a pasear sin prisa. Sus calles estrechas y silenciosas reflejan la esencia de los pequeños municipios del interior. Entre sus edificios destaca la Iglesia Parroquial de Santa Ana, construida entre los siglos XVIII y XIX, y la Fuente de la Viñeta, un lugar donde brota agua fresca y donde se ha habilitado una zona de barbacoas perfecta para disfrutar en familia.

Sabores de la montaña alicantina

Como en muchos pueblos del interior de Alicante, la gastronomía es otro de sus grandes atractivos. En el bar del pueblo es posible probar platos tradicionales como capellanets, abisinia, papas con anchoas, sangueta, arroz al horno o carnes a la brasa.

Todo suele acompañarse con vermú de montaña, vino de garrafa o el típico café licor, una bebida muy popular en la zona.

Casas baratas para empezar una nueva vida

A pesar de su pequeño tamaño, Quatretondeta también está despertando el interés de quienes buscan tranquilidad o una casa en plena naturaleza. En portales inmobiliarios todavía es posible encontrar casas de pueblo por menos de 40.000 euros, muchas de ellas para reformar.

Algunas viviendas conservan la arquitectura tradicional y ofrecen amplios espacios, terrazas con vistas a la montaña y la posibilidad de disfrutar de una vida más pausada.

Quizá por todo ello, Quatretondeta sigue siendo un lugar especial. Un pueblo pequeño que guarda historias sorprendentes, con un paisaje que invita a detenerse y mirar la montaña con calma y con hogares aún asequibles. En sus calles tranquilas, la memoria de Matilde Pérez Mollá sigue recordando que incluso los pueblos más pequeños pueden dejar una gran huella en la historia.

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