Dejamos atrás el frío, las lluvias que parecen interminables y los planes de Netflix y manta en casa, porque de la mano de la primavera llegan esas escapadas a las que no te vas a poder resistir. Con ellas, los Soletes de la Guía Repsol se han consolidado como una referencia imprescindible para quienes buscan dónde parar, comer de una forma espectacular y disfrutar de una experiencia completa, muchas veces acompañada también de un buen alojamiento. Porque viajar no es solo visitar, también es saber descansar. Y justo ahora, a las puertas de la Semana Santa, con ese estrés de última hora por decidir destino, esta guía se convierte en una gran aliada.

Además, esta misma semana se han presentado los Soletes de Primavera 2026 en el Teatre Auditori de Alcanar, reforzando su papel como fuente de inspiración para escapadas sin margen de error.

Por lo tanto, no existe un mejor momento para destacar algunos de los Soletes con alojamiento más espectaculares de Guía Repsol, una selección donde gastronomía y descanso se complementan, porque cuando al día siguiente no se trabaja, la experiencia siempre apetece alargarla un poco más.

1. Historia, volcán y cocina con identidad en el norte de Tenerife

En Garachico, uno de los pueblos con más encanto de la isla, se encuentra la histórica casona del siglo XVII que hoy alberga La Quinta Roja. Este edificio, que logró sobrevivir a una erupción volcánica, es ahora un acogedor hotel rural con mucho carácter.

Dentro de este entorno se ubica Silogía, un restaurante que se ha convertido en el mejor motivo para quedarse. El chef Samuel Hernández apuesta por el producto local y de temporada, con platos como el carpaccio de langostinos, el rejo de pulpo o un original tiramisú de mascarpone de cabra. Una propuesta que combina tradición y creatividad en un entorno único.

Un hotel coqueto y buena gastronomía en un encantador pueblo del norte de Tenerife. Foto: La Quinta RojaUn hotel espléndido y buena gastronomía en un encantador pueblo del norte de Tenerife. Foto: La Quinta Roja

2. Tapas con historia en el corazón de Cáceres

El centro monumental de Cáceres guarda rincones llenos de historia, como el Palacio de Oquendo. Hoy reconvertido en hotel, en su planta baja alberga la Tapería Yuste, uno de los locales más valorados de la ciudad.

El ambiente, con techos abovedados y vistas a la iglesia, invita a quedarse. Y la carta acompaña: jamón ibérico, Torta del Casar o bacalao, siempre maridados con vinos de la Ribera del Guadiana. Un lugar donde cada visita se convierte en algo más que un simple aperitivo.

3. Pizza artesanal en plena naturaleza abulense

En Piedrahíta (Ávila), en el Valle de la CornejaLa Cayetana demuestra que una pizzería puede ser mucho más que eso. Aquí, Antonio, pizzero italiano, elabora masas al momento en horno de leña, cuidando cada detalle.

El resultado es una experiencia que sorprende, especialmente en un entorno de montaña donde la tranquilidad y el cielo estrellado completan el plan. Además, cuenta con habitaciones, lo que permite convertir una simple cena en una escapada completa.

4. Brasas y paisaje en el Pirineo aragonés

En Buesa, con vistas privilegiadas al Parque Nacional de Ordesa y Monte PerdidoEl Balcón del Pirineo ofrece una experiencia que combina gastronomía y naturaleza.

Su cocina de kilómetro cero tiene como protagonista la carne a la brasa de leña de roble: chuletones, wagyu criado en libertad y productos del entorno. Todo ello acompañado de unas vistas espectaculares al valle de Broto.

5. Tradición marinera en Galicia

En Bueu, el restaurante Loureiro lleva más de 45 años siendo una referencia frente al mar. Su propuesta se basa en el mejor producto del Atlánticopercebescentollasvieiras o arroz con bogavante.

Este negocio familiar, ya en segunda generación, ofrece además habitaciones con vistas al mar, perfectas para quienes quieren alargar la experiencia más allá de la mesa.

Las vistas de Bueu y los tesoros culinarios del mar compiten en este restaurante. Foto: LoureiroLas vistas de Bueu y los tesoros culinarios del mar compiten en este restaurante. Foto: Loureiro

6. Cocina sin artificios en el Alto Tajo (Guadalajara)

El entorno del Parque Natural del Alto Tajo convierte a Poveda de la Sierra en un destino ideal para los amantes de la naturaleza. Allí se encuentra Casa Parri, una fonda donde prima la sencillez y el producto de temporada.

Platos como los pimientos rellenos de carne de ciervo, el pisto con huevo o los chuletones a la brasa son algunos de los favoritos. Todo con un trato cercano que invita a quedarse.

7. Sabores ibéricos en un antiguo convento

En Aracena (Huelva)Huerto Nun ofrece una experiencia singular en un edificio histórico: un convento del siglo XVII reconvertido en hotel.

Su cocina gira en torno al cerdo ibérico de bellota, con propuestas que combinan tradición e innovación. Un lugar donde el entorno y la gastronomía se complementan a la perfección.

Foto: Huerto Nun
Huerto Nun ofrece una experiencia única en un edificio histórico. Foto: Huerto Nun

8. Parrilla junto al Duero en Tordesillas 

Tordesillas (Valladolid) conocida por su historia y su vínculo con el vino, es también un destino gastronómico. En Abrasador El Astral, a orillas del río, la especialidad son las carnes a la brasa.

Con una propuesta centrada en cortes seleccionados de vacuno y cerdo ibérico, el restaurante ofrece tanto espacios interiores como terrazas, ideales para disfrutar en cualquier época del año.

9. Desconexión absoluta en Mallorca

En una de las zonas más tranquilas de Mallorca, el Hotel Cala Fornells mantiene ese aire auténtico que define a la isla de antes.

Lejos del bullicio, este alojamiento ofrece vistas privilegiadas y acceso a aguas cristalinas. Su propuesta gastronómica, sencilla pero basada en producto local, completa una experiencia pensada para desconectar.

Aún quedan calas tranquilas en Mallorca para engancharte al Mediterráneo. Foto: Hotel Cala FornellsCalas tranquilas en Mallorca para engancharte al Mediterráneo. Foto: Hotel Cala Fornells

10. Cocina casera en el corazón de Andorra

En OrdinoLa Neu es sinónimo de tradición y hospitalidad. Este establecimiento familiar lleva más de 30 años ofreciendo cocina casera andorrana en un ambiente cercano.

Canelones, escudella, carnes a la brasa o croquetas caseras forman parte de una carta que invita a comer sin prisas. Además, sus apartamentos permiten disfrutar del entorno con total comodidad.

En el corazón más auténtico de Andorra, descanso y buena gastronomía. Foto: Apartamentos La Neu
En el corazón más auténtico de Andorra, descanso y buena gastronomía. Foto: Apartamentos La Neu

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