El caqui vuelve a llenar los estantes de los supermercados y los puestos de los mercados durante los últimos meses del año. Originario de Asia y cada vez más cultivado en Europa, se ha convertido en un habitual de las cestas de fruta otoñales gracias a su sabor dulce y su textura suave.

El doctor Alberto Sanagustín lo resume así: “En Oriente lo llaman el tesoro naranja, y su nombre científico significa fruta del fuego divino. Es la fruta nacional de Japón y una auténtica joya nutricional”. Según el especialista, tiene “el doble de vitamina C que una manzana” y concentra antioxidantes y compuestos antiinflamatorios que benefician al corazón, la digestión y la visión.

Cómo identificar las variedades del caqui

Sanagustín explica que existen dos grandes tipos de caqui: los astringentes y los no astringentes. Los primeros tienen una pulpa muy blanda y solo deben consumirse cuando están completamente maduros. De lo contrario, los taninos provocan una fuerte aspereza en la boca.

Los no astringentes, entre ellos el persimon, se pueden comer firmes, igual que una manzana. El médico recuerda que “muchas personas creen que el persimon es un híbrido entre el caqui y el melocotón, pero no es cierto”, ya que simplemente se trata de un tratamiento para eliminar la astringencia.

Una fruta ligero y llena de nutrientes

El caqui aporta unas 69 kilocalorías por cada 100 gramos y es una fuente interesante de vitaminas, antioxidantes y minerales. Su contenido en vitamina C y betacarotenos lo convierte en un alimento interesante para proteger las células y reforzar el sistema inmunitario.

Sanagustín señala que estos antioxidantes “ayudan a reducir la inflamación, fortalecer el sistema inmunológico y prevenir el envejecimiento prematuro”. Además, los flavonoides y los taninos contribuyen a la salud cardiovascular, mientras que la vitamina A favorece la visión y el estado de la piel.

Así mismo, la agencia francesa ANSES, esta vitamina “es indispensable para asegurar ciertas funciones de nuestro cuerpo, especialmente la producción de material genético”.

Por otro lado, el dietista galo Jean-Michel Cohen, creador de la famosa dieta Cohen, subraya también su aporte en carotenoides con función antioxidante y su contenido en fibra, cercano a los 3 gramos por cada 100 gramos de fruta.

Cómo consumir el caqui para aprovecharlo al máximo

La forma en que consumes el caqui dependerá de sus gustos. Y es que, por ejemplo, para comer el caqui clásico hay que esperar a que esté muy blando para comerlo con cuchara. En estos casos, si llega a tu casa muy verde, lo mejor es dejarlo unos días a temperatura ambiente para que se ablande.

Por otro lado, si has escogido el persimon, esta variedad se come como si fuera una manzana: puedes cortarlo y comerlo directamente, aunque también puedes utilizarlo en acompañamiento en ensaladas o incorportarlo a batidos.

Por supuesto, en caso de que tu caqui haya llegado maduro a casa, puedes guardalo en tu nevera durante varios días y comerlo cuando lo necesites. También se pueden congelar troceados si quieres usarlo otro día en batidos u otras recetas.

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