Muchas personas no lo saben, pero la conexión entre el aparato digestivo y el cerebro es mucho más estrecha de lo que cabría prensar. Seguramente alguna vez te has sentido especialmente bien tras una buena comida, ¿verdad? Pues posiblemente no se trataba de una sensación totalmente subjetiva ya que, según numerosas investigaciones científicas, existe una conexión entre ambos órganos y, de hecho, esto es capaz de influir en aspectos como las emociones, la respuesta inmunitaria del organismo e incluso el rendimiento cognitivo.

El eje intestino-cerebro, una comunicación en dos direcciones

La ciencia lleva años estudiando la estrecha relación que existe entre el intestino y el cerebro. Y en los útimos años, las investigaciones en neurociencia han puesto de relieve que la relación entre el aparato digestivo y el cerebro se establece a través del denominado eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación bidireccional mediante el que ambos órganos intercambian información de forma constante. Esto significa que los cambios emocionales pueden afectar al funcionamiento del sistema digestivo y, a la inversa, las alteraciones intestinales pueden influir en el estado de ánimo, la concentración o la aparición de fatiga mental.

Para una experta como la doctora Mireia Illueca, neurocirujana, este descubrimiento "es una buena noticia porque, a través de lo que comemos, de nuestra digestión y de lo que ocurre en nuestro intestino, podemos influir en nuestro estado de ánimo y optimizar el funcionamiento de nuestro cerebro". Pero es que, además, numerosas investigaciones señalan que una parte importante de la serotonina se produce en el intestino.

Este neurotransmisor, fundamental para la comunicación entre las neuronas, está estrechamente relacionado con la regulación del estado de ánimo, motivo por el que popularmente se le conoce como la "hormona de la felicidad". "Cuando comemos comida basura o cuando tenemos una alimentación poco cuidada y poco equilibrada, este neurotransmisor baja mucho en cantidad. Eso puede afectar a nuestro estado de ánimo y nos puede hacer más propensos a sufrir una depresión", apunta la doctora Illueca.

La importancia de una alimentación equilibrada

Todo esto pone de manifiesto que una alimentación equilibrada desempeña un papel fundamental en la salud del cerebro, ya que aporta los nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento del sistema nervioso y la producción de neurotransmisores implicados en el estado de ánimo, la memoria y la concentración. "Es importante tener una alimentación equilibrada, el ejercicio también puede alterar y puede beneficiar o empeorar este eje intestino – cerebro y hacer que la microbiota sea mucho más saludable y que tengamos una mejor vida y una mejor salud cerebral", concluye Mireia Illueca.

En definitiva, llevar una alimentación saludable no solo va a repercutir en nuestro peso sino que también puede mejorar, entre otras cosas, el estado de ánimo, pero muchas más cosas. En este sentido, se pone de manifiesto que lo de "Mens sana in corpore sano" es más que una frase antigua que se va repitiendo de generación en generación sino que es una gran verdad tan grande como un templo.

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