Hoy es un capítulo distinto, un poco más triste de lo normal. Estos días se ha montado un circo mediático en el que algunas nos hemos negado a participar. No hay que hablar de todo, pero sobre todo no hay que hacerlo con decisiones personales... hasta que la derecha lo ha convertido en un debate de Estado; de buenos y malos; de deseos y muertes. Aquí viene un capítulo un poco más cercano porque esta sección es familiar, entre nosotros y nosotras. Por eso pronunciaré las primeras palabras.

La derecha está maltratando y ninguneando la decisión de una mujer de 25 años. La misma derecha que jalea y disfruta de la muerte de niños bombardeados, de niñas masacradas, de niños quemados, de genocidios que acaban con la muerte de tantas y tantas personas; hoy deciden que Noelia no puede tomar una decisión por ella. Hoy deciden hablar de Estado fallido, cuando en realidad – si conocemos su historia – le falló la Justicia. Esos jueces que la derecha defiende ferozmente son los mismos que no condenaron a sus agresores. Le dejaron sola y no creyeron en el relato de Noelia como lo han hecho con otras tantas mujeres.

A Noelia le falló mucha gente. Le falló un Estado y una Justicia que la dejó de lado y permitió que sus violadores estuviesen sueltos. Después de muchos años de dolor, sufrimiento e incluso enfrentamiento con su familia, Noelia tomó una decisión y no somos nadie – ni ellos ni nosotros – para pensar lo contrario. Una decisión que a la derecha le cuesta e incluso sufrió un maltrato psicológico con manifestaciones a las puertas del hospital con cánticos y protestas, como si pudiesen decidir sobre la vida.

Lo que hay que decir son dos cosas muy claras. Primero, Noelia descansa en paz. Algunas no estamos dispuestas a hacer de esto un circo. Es su propia vida. Ojalá hubiese sido escuchada por la Policía, por la Justicia, por la protección y el acompañamiento que necesitan todas las víctimas de agresiones y acoso sexual. Y, después, un segundo mensaje para la derecha: ojalá protesten tanto cuando un juez te diga que cierres las piernas, cuando un policía no te crea, cuando hay mujeres que protestan día, tarde y noche por la violencia que sufrimos. Ojalá la derecha se entere de qué va esto y deje de acosar a mujeres como Noelia, que hoy puede descansar en paz.

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