Esta semana hemos visto cómo el pasado siempre vuelve, una frase manida pero que no por ello es menos cierta. El pasado de Corinna Larsen y Juan Carlos I ha vuelto a la primera plana de la actualidad porque la expareja del emérito ha vendido algunas de las joyas que durante su relación le regaló Juan Carlos I. En su momento Corinna aseguró que las joyas eran una muestra del amor de Juan Carlos I y, sin embargo, ahora prefiere deshacerse de ellas en subasta pública. Es la mejor metáfora de lo que fue esa relación: un amor que se subasta al mejor postor.

Otra que esta semana ha resucitado su propio pasado ha sido Irene Rosales. La exmujer de Kiko Rivera protagoniza una campaña de publicidad advirtiendo sobre las desventajas de sucumbir ante “un mal Kiko”. Creo que la Rosales no ha calibrado bien hasta qué punto hacer esta campaña era dotar a sus detractores de un argumentario casi infinito para seguir atizándola. Irene Rosales ha bajado al fango sin darse cuenta de que justo ahí es donde los cerdos más a gusto están. De momento Irene aguanta los embates, pero hay combates que se ganan por la experiencia y no por la maña, y su exmarido está más acostumbrado que ella a moverse en lodazales.

Estos días ha ocurrido algo en Argentina que también me ha hecho plantearme algunas preguntas. La presentadora Flor Peña da en directo en su programa la noticia, acaba de morir el padre de Messi mientras el astro se encuentra con la selección nacional disputando el mundial. El programa continúa con un tono grave, como si acabase de morir un semidios, tu primo favorito, la persona que mejor te caía del mundo. Tras unos minutos, la productora del espacio interrumpe para asegurar que han dado por buena una noticia falsa, que no hay confirmación alguna del deceso del padre de Messi.

Ese mismo día tanto Flor como el equipo de producción del espacio son despedidos mientras se forma un culebrón nacional entorno a la equivocación y el posterior caos generado. ¿Os imagináis que en España se despidiera de las televisiones a quienes dan por buenas noticias que son falsas? A sabiendas de que “son burdas, pero vamos con ello”, o sin saber que la información no es veraz. Esto no ocurre solo en las tertulias políticas, también en los espacios de corazón hay quien se inventa informaciones o hace que recibe llamadas en directo y son traicionados por un mal plano donde se ve la pantalla de su móvil sin llamada alguna… Si se actuase con la misma vara de medir que en el caso de Flor Peña, en este país habría televisiones y programas con trabajadores en negativo.

También en las últimas horas hemos visto como Giorgia Meloni alucinaba después de escuchar a Donald Trump que se había hecho una foto con ella “por pena” y porque se lo había suplicado en su encuentro durante la cumbre del G7. Si uno ve la secuencia completa del encuentro, está más cerca de la bronca de una mamma italiana a un hijo que saca los pies del tiesto que de la versión que ha vendido Trump. La Meloni no ha dudado en asegurar que el estadounidense se había inventado lo que había sucedido y que no sabía si era un incompetente o un kamikaze. La verdad es que es una osadía por parte de Trump pensar que puede ganar en un cruce dialectico a una mujer que sobrevivió a enfrentarse con Aida Nizar en un plató de televisión… Amigo, ahí no hay nada que hacer.

El nuevo programa de Paz Padilla en Telecinco ya tiene fecha de estreno: el día 27, una semana más tarde del plan inicial para no enfrentarse en su primera semana a un partido de España en el mundial. Se ha publicado que bebe del programa de Toñi Moreno en Canal Sur, copiando su idea de las cámaras ocultas y ojalá esta fuera la única inspiración en el universo de Toñi Moreno… ‘El show de Paz’ también planea rescatar la terrible idea de la limosna televisada que en su día llevó a la televisión Toñi Moreno con ‘Entre todos’, veremos a ver cómo se da esto.

Cierro la columna de esta semana impactado por las palabras de Antonio Albert en ‘The Objective’ relatando un episodio del pasado que asegura haber vivido Albert con Ortega Cano. “No supe reaccionar al sentir cómo Ortega Cano me rozaba primero el cuello e introducía a continuación la mano por debajo de la camisa”, relata el periodista para rematar asegurando que después el matador “sonriendo, me susurraba al oído lo que a sus ojos era una generosa propuesta: «¿Te vienes un fin de semana a Yerbabuena, hacemos una capea y lo pasamos en grande?»”. El espacio de Telecinco en el que trabaja la hija de ortega Cano ha ignorado pertinentemente esta información, ninguna sorpresa. En fin, como veis, todo sigue manga por hombro.  

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