Una de las cuestiones más disruptivas planteadas por el paréntesis que abrió Pedro Sánchez Castejón con su carta a la ciudadanía ha sido, en mi opinión, la brecha que abrió en su perfil de líder. Todo un síntoma de cómo las nuevas masculinidades se abren paso y confiesan en abierto la vulnerabilidad propia. Algo que no es frecuente entre los hombres y más entre los que comparten liderazgos fuertes como es la presidencia de un gobierno.

La masculinidad tradicional ya no da más de sí y por eso está en retirada, pero la construcción de nuevas formas de entender el papel del hombre en la sociedad actual no nos está resultando fácil. Nos cuesta renunciar a los privilegios heredados o renegar de esas pautas que nos inculcaron desde la infancia: tienes que ser fuerte, los hombres no lloran, etcétera, que nos han llevado al maldito blindaje de nuestras emociones. El otro gran problema que arrastramos es nuestra falta de empatía con las mujeres, engarzada con la obsesión de las tres grandes religiones monoteístas del planeta con el sexo y el cuerpo femenino y que tan bien inoculan en las escuelas confesionales.

Seamos positivos: tenemos que reconocer que hasta ahora la mitad de la población del mundo (las mujeres) se han llevado la peor parte, y abrirnos a las nuevas realidades sociales, como la del cambio del orden de los apellidos de nuestros hijos o nietos, los nuevos modelos de familias, las orientaciones abiertas de la sexualidad propia y ajena. Pero el reconocimiento legal de la igualdad de derechos de las mujeres no basta, si no se respetan en la práctica diaria y se incumplen las leyes que los amparan.

Las nuevas masculinidades no tienen el camino despejado en estos momentos en los que la onda reaccionaria que se extiende por los cinco continentes viene impulsada por liderazgos machistas, violentos y crueles como los de Putin, Netanyahu, Trump o el más reciente de Milei, quien asistirá el fin de semana que viene a la cumbre europea de la ultraderecha convocada por Vox en Madrid. 

He planteado una ecuación que se apoya en rechazar los mitos masculinos caducos, reconocer y respetar los nuevos escenarios vitales y, como cierre virtuoso, la aceptación de los cambios que nos atañen a los hombres. Esta columna se quedaría incompleta sin aportar ejemplos de lo que se está moviendo en este ámbito. El 21 de mayo se va a celebrar en Sevilla una Jornada sobre Fútbol, Igualdad y Masculinidades Corresponsables que reunirá a futbolistas, investigadores y profesionales del sector. Corre, Atalanta. Crítica feminista del deporte es el título del libro publicado por Herminia Luque en el que analiza el papel del deporte en la transmisión de valores y roles de masculinidad hegemónicos en todas las sociedades.

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