Estaban previstas estas I Jornadas andaluzas de Letras para la Concordia en el entorno de las celebraciones del día de la Constitución, en diciembre del año pasado. La nueva ola de Covid, en su variante ómicron hizo obligatorio posponerlas hasta este febrero, una semana antes del día de Andalucía, en el previsto lugar del Oratorio de san Felipe donde se juró la Constitución Liberal de 1812 en Cádiz.
La idea de la Consejería de Cultura de la Junta con su consejera, Patricia del Pozo al frente, cristalizada en estos días, era reunir a un puñado de estudiosos, catedráticos, escritores y periodistas para hablar de cómo, desde la cultura, y posiciones diametralmente opuestas en lo ideológico, se construyó en este país la democracia, y nos dimos la Constitución bajo cuyo orden seguimos. Esto, que la mayoría parece haber olvidado desde la política, los medios de comunicación, y desde las propias gentes de la cultura, nos ha permitido avanzar y, tal vez, sea el momento de empezar a recordarlo y ponerlo en valor.
En estas primeras jornadas han participado intelectuales, estudiosos y especialistas de distintos ámbitos, condición, ideologías, y a nadie se le ha preguntado a quien votaba, ni de qué familia era, sino si querían aportar algo sobre este particular, hablando bien del escritor Rafael Alberti, bien del periodista y también escritor José María Pemán, e incluso de ambos, en comparación, valoración y contraposición. A este efecto, con conferencia inaugural del director de la Real Academia de la Lengua, Santiago Muñoz Machado, han intervenido y aportado su visión de los autores, entre otros, los catedráticos y escritores Gonzalo Santonja, Manuel Bustos, José Jurado Morales, Antonio Jiménez Millán, los periodistas José Joaquín León, Álvaro Ybarra, los escritores Juan Lamillar o Enrique García Maiquez, con conferencia de clausura de la profesora titular del departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Granada, Remedios Sánchez.
Partía el encuentro de estas jornadas de cómo, el 28 de febrero de 1981, cinco días después del intento de golpe de estado de Tejero en el Congreso de los Diputados, el poeta comunista Rafael Alberti daba, contra miedo y marea, su pregón del carnaval de Cádiz en la populosa plaza de san Antonio. Era el día de Andalucía y desde el balcón de su casa, un anciano José María Pemán, en las antípodas intelectuales, literarias y políticas del portuense, pero que siempre admiró al “Poeta de la bahía”, bajó a la calle a estrechar la mano de Alberti, en una instantánea que retrató el fotógrafo gaditano Kiki, y que significaba, con el ruido del golpe de estado de fondo, muchas cosas.
Es una lástima que, con el griterío mediático y político actual, la coyuntura política haya silenciado las cosas importantes que se han dicho en estas jornadas, y que muchos medios de prensa se hayan ido, una vez más, por los cerros de Génova, unos, y por los refritos de rancias mentiras repetidas una y mil veces hasta que muchos las han dado y siguen dando por verdad, otros. Leo con estupefacción en diversos medios titulares como “equiparan al franquista Pemán con el exiliado Alberti”. Me resulta curioso comprobar cómo algunos no permiten que la realidad les estropee un buen titular porque, lo cierto, es que eso sólo ha ocurrido en la cabeza de quien ya tenía dicho titular preparado, pero no apareció por las jornadas, ni oyó nada de lo que allí se ha dicho.
Leo, por otra parte, declaraciones de la hija y la nieta de Alberti, diciendo que ellas “no habrían permitido esas jornadas”, como si pudieran impedir que los estudiosos disertaran sobre un autor fundamental y universal, y alentando de nuevo el cuentecito de víctimas cuando, para ser claros, de una vez, si alguien ha vendido, hasta el último documento de su padre, ha sido ella, a la Fundación Generación del 27 malagueña, por más de 40 millones de pesetas, por poner un botón de muestra. A quien quiera saber más del asunto, si es que quieren comprobar las fuentes, les insto a leer el comunicado de prensa que el propio Alberti da el 9 de septiembre de 1978, a la Agencia Efe, y que recogen, entre otros, el diario ABC, tras una entrevista de su hija en la revista Interviú. Extracto sólo un pequeño fragmento de ese comunicado de prensa, que no tiene desperdicio, en el que el poeta, que ha regresado a España para apoyar la incipiente democracia presentándose por el Partido Comunista como Diputado por Cádiz, y consigue dicha acta, responde a los ataques de su hija diciendo:
"Aitana Alberti León, como ahora ella ostentosamente firma, dada su indiferencia durante largos años hacia los terribles problemas que acongojan a España, es la menos llamada a querer destruir ante nuestro pueblo mi imagen política, literaria y sentimental, echando sombra sobre mi clara vida de militante comunista, sobre mi obra poética empeñada, popular, que llevó a mi partido un diputado por la provincia de Cádiz […] y siempre en toda esta campaña, agitando de forma chantajista la enfermedad mental de su madre, María Teresa León, perfectamente atendida y cuidada por mí, tanto en este lamentable aspecto como en los demás, cuyos grandes gastos he venido sufragando así en Italia como en España”.
Aquí está la herida que ya se restañó de mala manera entre padre e hija, y es sólo un fragmento del comunicado, mucho antes de que llegara su segunda mujer, la profesora y escritora María Asunción Mateo, que algunos han querido convertir, sin culpa, en el cliché fácil de la madrasta de Blancanieves. De todo esto ha escrito y conferenciado mucho el catedrático y escritor castellano Gonzalo Santonja, amigo durante décadas del poeta, y vicepresidente de su Fundación muchos años. Es curioso que, para algunos, la hemeroteca no sirva de nada, ni la verdad tampoco, y se siga dando pábulo a mentiras que la propia historiografía y sus protagonistas desmienten.
No creo que, a estas alturas de la vida, tenga que demostrar quien soy ni donde estoy. Mi itinerario como hombre progresista, vinculado a la lucha contra la Guerra de Irak, a la consecución de los derechos de la ley del Matrimonio igualitario, etcétera, están ahí, pero, la verdad es la verdad, “la diga Agamenón o su porquero”, y convenga más o menos a verdades construidas con propósitos espurios.
Mi compromiso, sin dejar de ser coherente con mi ideología, es con la democracia. La cultura siempre ha sido garante de entendimiento, de comprensión, de diálogo y de respeto, y ha construido más puentes que cualquier estado, poder, o constructora. Parece mentira que, en plena Transición, personas que pertenecían a la trinchera contraria y se habían estado combatiendo e incluso matando, como Santiago Carrillo, Manuel Fraga, Dolores Ibárruri “La Pasionaria”, Leopoldo Calvo Sotelo, entre otros muchos, por no hablar de la mayoría de la sociedad española, se entendieran, se sentaran a hablar, a ceder y pactar, a comprenderse, respetarse y darse su sitio, para construir nuestra Constitución y nuestra Democracia, y hoy estemos bipolarizados y enfrentados en las familias, en los cafés, en los medios de comunicación, en los partidos, en vez de ponernos a construir para hacer país, al margen de lo que piensen y voten, sólo faltaba en democracia, cada uno.
“Un carné de partido no es un carnet de conducta” dijo el maestro Alberti, que no renunció nunca a su ideología, pero mucho menos a su compromiso cívico con la democracia y el pueblo español. Más pequeño que él, ahí me encontrarán, peleando por la concordia, por la democracia y la cultura, que es lo único que nos diferencia de los monos.
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