Alberto Núñez Feijóo, ese pobre gallego que no es presidente porque no quiere, ha regalado a los presentes en el Congreso de los Diputados un discurso populista, sacado de un argumentario redactado por un becario, y tan fácil de desmontar, que asusta que este señor sea el líder de un partido como el Partido Popular. Un discurso hecho por los suyos y para los suyos.

Lo único realmente destacable de Feijóo es que ha sido capaz de decir la palabra “anatomía” sin equivocarse. El resto, más de lo mismo que sus diputados dicen día a día cuando los periodistas les ponen un micrófono delante. Sin novedad en el frente.

Feijóo quiere ser presidente más que nada en este mundo. Su sueño húmedo es que le den los números para presentar una moción de censura, pero no le dan. Y ahí está el pobre, subido a un atril rodeado de sus palmeros pidiendo, rogando, a Pedro Sánchez que convoque elecciones, y a los socios de Gobierno que se bajen del barco y apoyen una moción de censura.

Si no fuera porque este señor puede ser presidente del Gobierno daría hasta pena. Y es que les ha dicho a los socios: “Muy claro con quienes fueron socios, hoy son cómplices y como sigan así acabarán siendo daños colaterales” para reiterarles que “por la decencia que representa esta Cámara deberíamos echar a este Gobierno con una moción de censura”.

Y en su momento Escarlata O’Hara, le ha faltado levantar el puño y añadir “a Dios pongo por testigo”, Feijóo ha espetado: “Por mí hoy, lo haríamos hoy mismo. Y a continuación le estaríamos dando la voz al pueblo en unas elecciones que Sánchez se niega a convocar”.

El líder de los populares ha regalado a los presentes una larga lista de frases a cada cual más populista, de las de sobrecillo de azúcar en un bar. Entre las mejores: “cada día que pase sin convocar elecciones es una agresión a la nación española”, “no roben y la Justicia les dejará tranquilos” (esta frase es oro puro, teniendo en cuenta que el PP tiene casi más causas judiciales por corrupción que afiliados) o “la corrupción es usted. Su defensa política es imposible. Usted es el nexo político corruptor”.

Pero sí ha habido una frase que ha sido deleznable es cuando ha preguntado a qué espera: “¿A que le llegue un suplicatorio al señor P.S.? ¿O es que está entre sus planes que en ese caso la Cámara lo rechazase?”. Y esta frase es tremenda porque, señores lectores, me recuerda mucho a cuando cierto magistrado del Tribunal Supremo quedaba a comer con periodistas, y sin cortarse un ápice, aseguraba que “el Congreso rechazaría el suplicatorio de Santo Cerdán”.

Feijóo ha cumplido en el Congreso con la doctrina impuesta por su amado líder José María Aznar: “Quien pueda hacer, que haga”, aunque sea diciendo barbaridades como que el Congreso rechazará suplicatorios. Igual habría que recordarles que los que hablaban de controlar la Sala Segunda del Supremo por ‘detrás’ eran ellos, los del PP.

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