La nueva asignatura Educación Cívica y Constitucional ocultará en el silencio de sus renglones "la tolerancia", como valor necesario de la convivencia democrática. Esta manipulación del conocimiento basada más en lo cínico que en lo cívico pone el acento en el adoctrinamiento negativo de las élites tóxicas de la derecha. La callada por respuesta, o dicho de otro modo, esconder debajo de la alfombra los residuos incómodos del discurso presente, invita a la crítica a denunciar una educación incoherente e irreal con la praxis de la calle. Cuando la escuela se convierte en un instrumento de la política para inculturalizar a las masas conforme al discurso ideológico de sus partidos, la sociedad se transforma en un producto alienado y esclavizado con el pensamiento de arriba.

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