Los recortes de Mariano, o dicho en términos más claros, el robo a mano armada de nuestros logros civiles por parte de las élites neoliberales del merkelismo presente, son el puro retrato de un Estado plegado a los dictámenes de los mercados. El "Estado como problema", como así defendió la gestión idílica de un país, el candidato republicano  en su pulso electoralista con Obama, ha llegado sin billete de vuelta a las orillas de nuestro charco. El filo de la tijera por la tela descosida del mileurista pone sobre la mesa las ventajas del lobo  en la selva natural de Hobbes. Ya lo dijo Darwin y que poco se equivocó, la supervivencia de la especie depende de la adaptación al medio por parte de  los resistentes. Solamente en tiempos de crisis como el presente, los fuertes de la manada sobreviven a los azotes de su entorno. Hoy más que ayer, la teoría evolucionista que tanto defendió el funcionalismo estructuralista de la sociología conservadora, se ha acomodado en el pensamiento contemporáneo en detrimento del conflicto como sinónimo de progreso.

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