El curso escolar ha comenzado en Andalucía con demasiados problemas y una pregunta inevitable: ¿quién es el responsable? La respuesta tiene nombre y apellidos: Juan Manuel Moreno Bonilla. Es la Junta de Andalucía quien tiene las competencias en materia educativa, incluidas la programación y creación de centros públicos, organización, garantía de calidad del sistema educativo y servicios educativos.
Por eso, cuando un curso empieza con colegios en obras, alumnos sin transporte, falta de profesorado o problemas en los comedores, no basta con buscar excusas. Hay que pedir responsabilidades al Gobierno de Moreno Bonilla. Este septiembre, las situaciones se han acumulado en distintas provincias y han dejado la imagen de una vuelta al cole marcada por la improvisación.
En Benaoján, Málaga, las familias del CEIP Nuestra Señora del Rosario llevan días reclamando una solución mientras continúan las obras en el centro. Decidieron que sus hijos no acudieran a clase durante los primeros días del curso. La protesta ha ido a más: el 22 de septiembre los padres iniciaron un encierro en el Ayuntamiento y reclaman que los alumnos sean trasladados temporalmente a otro edificio mientras duren los trabajos. No están pidiendo ningún privilegio. Están pidiendo que sus hijos puedan estudiar en condiciones dignas y seguras.
También en Málaga está el CEIP Daidín de Benahavís. Cerca de 200 niños han comenzado el curso en aulas prefabricadas. El colegio fue diseñado para unos 150 alumnos y actualmente escolariza a alrededor de 500. En abril de 2023, Moreno Bonilla y el alcalde del PP firmaron un borrador de convenio para construir un nuevo colegio y un instituto, pero tres años después el nuevo centro todavía no se ha materializado. Mientras tanto, ocho aulas prefabricadas siguen ocupando parte del patio y de la zona de juegos. Es difícil explicar que en pleno 2026 haya niños que sigan empezando el curso en caracolas cuando la solución lleva años anunciándose.
En Málaga capital continúa pendiente la situación del colegio Domingo Lozano, cerrado desde diciembre de 2023 por problemas en su cimentación. Casi tres años después, el centro sigue sin fecha de reapertura y el alumnado continúa repartido entre los colegios Ciudad de Popayán y Luis Braille. Las familias siguen esperando una solución definitiva que permita que los alumnos puedan volver a su centro educativo.
En Granada, el colegio de educación especial Jean Piaget de Ogíjares tampoco pudo iniciar el curso con normalidad por unas obras relacionadas con los daños provocados por los terremotos. En un centro que atiende a alumnado con necesidades educativas especiales, cualquier retraso tiene una importancia todavía mayor.
A estos casos se suma un problema que se repite cada verano: la climatización de las aulas. A pesar de los reiterados anuncios y promesas de Moreno Bonilla, el problema no está resuelto. El sindicato USTEA ha vuelto a denunciar este septiembre que muchos centros siguen soportando elevadas temperaturas.
Por otro lado, están los problemas de transporte escolar. En Jaén, el curso comenzó con 56 de las 168 rutas de transporte escolar de la provincia sin adjudicatario, lo que dejó a 1.618 alumnos de 32 municipios sin el servicio desde el primer día. El problema afectó especialmente a familias de zonas rurales, para las que el autobús escolar es fundamental para garantizar que sus hijos puedan desplazarse diariamente hasta el centro educativo. La situación provocó protestas y obligó a la Junta a plantear medidas provisionales, entre ellas ayudas económicas para las familias afectadas.
La Junta y la patronal del transporte alcanzaron posteriormente un acuerdo para recuperar las 56 rutas que habían quedado desiertas. A 24 de septiembre, 47 de las 56 rutas ya estaban operativas y quedaban nueve pendientes de recuperar. Pero no cambia el hecho de que más de 1.600 alumnos comenzaran el curso sin un servicio que debería haber estado operativo desde el primer día. Además, la patronal había advertido de que las condiciones económicas de las licitaciones no cubrían adecuadamente los costes del servicio.
Mientras unos colegios están en obras, otros arrastran problemas de personal. En Almería, un estudio de CSIF situó en el 82,8% el porcentaje de centros consultados que comenzaron el curso con plantillas incompletas.
En Córdoba el sindicato denunció que el 76% de los centros consultados había iniciado el curso con personal pendiente de incorporarse. Un dato que refleja una preocupación que se repite en distintos territorios: las aulas abren, pero no siempre lo hacen con todos los profesionales necesarios.
En La Cala del Moral, una treintena de familias del CEIP Gregorio Marañón se concentró esta semana para reclamar más profesionales PTIS para atender al alumnado con necesidades educativas especiales: el centro cuenta con diez alumnos que necesitan este apoyo y las familias denuncian que los recursos son insuficientes.
La falta de personal afecta a la calidad educativa y sobrecarga a quienes sí están trabajando. También perjudica especialmente al alumnado que necesita apoyos específicos.
Por otro lado, está el problema de los comedores, donde faltan cocineros y algunas familias han cuestionado la calidad del servicio. En Cádiz, algunos centros han tenido que recurrir a servicios de catering por la falta de personal de cocina días después del comienzo de las clases. Familias y comunidades educativas reclaman que los comedores funcionen con normalidad y que el servicio no pierda calidad.
Los problemas de alimentación también han quedado bajo la lupa en Málaga. El colegio concertado San Manuel protagonizó un episodio especialmente desagradable después de que aparecieran gusanos en la sopa servida en su comedor. El centro abrió una revisión interna y activó los protocolos correspondientes. En cualquier caso, es un problema que vuelve a poner sobre la mesa una cuestión esencial: la seguridad y la calidad de los servicios escolares.
Moreno Bonilla lleva ya muchos años al frente de la Junta. Ya no puede presentar cada problema como si acabara de llegar al Gobierno. La educación andaluza forma parte de sus responsabilidades. La planificación también. Y la obligación de que los colegios estén preparados para recibir a los alumnos en septiembre, también.
No se trata de problemas aislados. Es la suma de demasiadas situaciones que afectan a demasiadas familias. Cuando las dificultades se repiten en Málaga, Jaén, Granada, Almería, Córdoba y Cádiz, resulta difícil seguir hablando de simples casos puntuales. Los casos están documentados en medios de comunicación durante este mismo mes de septiembre.
La educación pública necesita algo más que anuncios. Necesita planificación, recursos y capacidad de gestión. Necesita que las obras se hagan cuando los alumnos no están dentro de las aulas, que los autobuses estén contratados antes de empezar las clases, que los comedores tengan cocineros y que los centros dispongan del personal necesario para atender a quienes necesitan más apoyo. Y es Moreno Bonilla quien tiene la competencia y, por tanto, la responsabilidad política.
Porque septiembre ha vuelto a demostrar algo muy sencillo: para las familias, la educación no empieza con una rueda de prensa. Empieza cuando sus hijos cruzan la puerta del colegio. Y este año, demasiados niños han encontrado detrás de esa puerta obras, caracolas, problemas de transporte, falta de personal y servicios que todavía no estaban preparados.
Desastre tras desastre. Y al frente de la Junta, Juan Manuel Moreno Bonilla.
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