Desde que comenzó esta maldita crisis vivimos en un ¡ay! No hay mañana que no nos llevemos un susto. Desde que comenzó esta maldita crisis vivimos en un ¡ay! No hay mañana que no nos llevemos un susto. Lo clava Erlich en su viñeta de hoy en El País. ¡Cuántos desayunos ha amargado la prima de riesgo, el paro o los recortes indiscriminados! Nos levantamos casi atemorizados, sin atisbar un horizonte de esperanza, con la autoestima escondida en el último pliegue de nuestra conciencia. Y siempre latiendo en el ambiente las preguntas sobre cuándo tocaremos fondo, sobre cuándo cambiará el ciclo, cuándo llegarán las buenas noticias… alguna alegría.

Mientras tanto el pensamiento único imperante erre que erre en una política económica que sólo persevera en el despropósito y profundiza el hoyo de la recesión. Y en el caso español el pifostio económico y las dramáticas cifras del paro se complican con una crisis social e institucional de dimensiones incalculables.

El Estudio General de Opinión Pública de Andalucía (Egopa), elaborado por la Universidad de Granada y hecho público ayer, confirma la alarmante desafección de la ciudadanía hacia la política. Más de un 80% de los encuestados declara su insatisfacción con el funcionamiento de la democracia. Este mensaje, ya conocido a través de otros sondeos o con sólo abrir los oídos a la realidad que nos circunda, exige un respuesta con mayúsculas de todas las organizaciones políticas y anteponer el interés general a cualquier estrategia alicorta de partido.

* Miguel Ángel Vázquez es periodista. Portavoz del Gobierno andaluz