El inicio del juicio de Kitchen ha tenido de todo: desde broncas de la presidenta del tribunal a varios abogados por las formas, pasando por la petición del PSOE de que se aporten los audios que incriminan a María Dolores de Cospedal y que, muy oportunamente, dos jueces de la Audiencia Nacional han dejado fuera de la causa, hasta que se cuelen personajes como el agitador Alvise Pérez o el empresario Javier Pérez Dolset.

Cuando se escriben los artículos sobre un juicio es complicado explicar la importancia de algunas de las cuestiones previas planteadas. Por eso, lectores, voy a intentar que entiendan cómo alguien como Cospedal se ha ido de rositas pese a tener unas grabaciones incriminatorias con el comisario José Manuel Villarejo que sonrojarían a cualquiera.

Las grabaciones 

Veamos, tenemos en la Audiencia Nacional varias grabaciones en las que la otrora todopoderosa Cospedal admite que le llegan los informes de la caja B del PP antes que al juez porque, ojo al dato, el ministro del Interior se los da en mano. Todo súper normal, vamos. Y si eso les parece fuerte, pues tenemos otro en el que Cospedal le pide a Villarejo que pare los papeles de Bárcenas. También muy normal todo en una democracia sana.

Como muy bien explicaba mi compañero de Eldiario.es, Pedro Águeda, cuando publicó el tema: esas grabaciones evidenciaban como “queda de manifiesto la implicación de la secretaria general del PP en las maniobras para sabotear la investigación judicial de la caja B del partido”. Y ustedes dirán: ¿Y el juez no ha hecho nada? Sí, sí que hizo. Bueno, hicieron. Primero el viejo conocido de Genoveses, Manuel García Castellón, se cascó un auto en julio dejando fuera de la investigación a Cospedal.

Y después, otro viejo conocido, el magistrado Antonio Piña, firmó otro auto lapidario contra el PSOE cuando pidieron que se incorporaran esas grabaciones y se contestara al informe de Asuntos Internos en el que se le solicitaba al magistrado que valorara esos audios, y si se debían incluir en la causa. Informe, por cierto, que le fue ‘hurtado’ a las partes durante más de dos años.

En su auto, Piña llegó a acusar al PSOE de actuar en contra de “la verdad en su fundamentación, desconocedor de la buena fe procesal, y lo que es bastante peor, erróneo en los términos en los que se presenta”. Para el magistrado Piña, esos audios: “No contienen elementos incriminatorios que se consideren suficientes para reiniciar una investigación que se encuentra sobreseída con relación a la Sra. Cospedal”.

La navaja de Ockham de Cospedal

Ver para creer. Pero como siempre les digo, lectores, las conclusiones son suyas. Dicho esto, les recuerdo un principio que siempre me gusta utilizar, el de la navaja de Ockham, donde, ante igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la correcta.

Yo les pregunto: ¿Qué es más probable teniendo en cuenta lo que dicen esos audios, que Cospedal fuera la nueva Ana Mato y no se enterara ni por dónde le venía el aire, o que fuera plenamente consciente de la trama parapolicial que había en el Ministerio del Interior y participara dando órdenes? En sus manos dejo la respuesta.

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