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Probamos a fondo el Renault Symbioz Esprit Alpine: 1.100 kilómetros para descubrir sus virtudes y defectos

El SUV compacto de la marca del rombo, que busca combinar una imagen deportiva, con la practicidad necesaria para el uso diario

Symbioz Hybrid 160 (Renault)
Symbioz Hybrid 160 (Renault)

Durante una semana hemos tenido la oportunidad de conducir el Renault Symbioz Esprit Alpine Full Hybrid E-Tech de 117 kW (160 CV), un SUV compacto, que busca combinar una imagen deportiva con la practicidad necesaria para el uso diario. Sus 4,41 metros de longitud lo sitúan en un punto muy interesante entre un SUV urbano y uno familiar. 

Exterior y carrocería

A primera vista, el Symbioz Esprit Alpine ofrece unas formas atractivas. La versión Esprit Alpine aporta una imagen más deportiva gracias a sus elementos exteriores específicos, detalles en negro y gris, la insignia Alpine y unas llamativas llantas de aleación Alpine Elixir de 19 pulgadas. Las lunas traseras tintadas y la iluminación LED completan un conjunto moderno y bastante elegante. Sus proporciones son uno de sus puntos fuertes: no resulta excesivamente grande para circular por ciudad, pero ofrece una presencia de SUV y un espacio de carga considerable. El maletero puede alcanzar hasta 624 litros, dependiendo de la posición -de la muy acertada banqueta trasera deslizante-.

Interior, habitáculo y equipamiento

Dentro, encontramos un ambiente moderno y tecnológico. El protagonista del salpicadero es el sistema multimedia openR link con pantalla vertical de 10,4 pulgadas, acompañado por un cuadro de instrumentos digital de 10 pulgadas. El sistema integra Google, lo que facilita utilizar navegación, aplicaciones y comandos de voz. 

La posición de conducción es elevada y muy confortable, mientras que la segunda fila de sientos ofrece un espacio correcto y, además, permite desplazar la banqueta, para priorizar pasajeros o maletero. La versión Esprit Alpine incorpora una decoración interior específica, cargador inalámbrico para el móvil, volante calefactable, y tarjeta manos libres.

Durante la semana, el habitáculo nos ha demostrado que está pensado más para viajar cómodamente que para buscar una deportividad extrema. Los materiales presentan una calidad buena, y todo está bien ajustado.

Ayudas a la conducción

Aquí el Symbioz ofrece un equipamiento tecnológico importante. Entre sus sistemas encontramos frenada automática de emergencia con detección de peatones, ciclistas e intersecciones, alerta y mantenimiento de carril, control de la distancia de seguridad, reconocimiento de señales de tráfico, y ayuda al aparcamiento delantero y trasero. En el uso cotidiano estas ayudas aportan tranquilidad, especialmente en trayectos urbanos y autopista. El sistema de vigilancia del conductor también forma parte del equipamiento. Eso sí, an algunos momentos, estas ayudas resultan algo invasivas, con una reacciones o deceleraciones, no esperadas.

Motor y prestaciones

El gran protagonista es el nuevo Full Hybrid E-Tech de 160 CV, que sustituye al anterior de 145 CV. La combinación del motor de gasolina y lo las ayudas a la conducción de ambos propulsores eléctricos, consiguen aprovechar al máximo la conducción eléctrica en ciudad y recuperar energía durante las desaceleraciones. En ciudad resulta especialmente agradable: arranca y maniobra con frecuencia utilizando electricidad, ofreciendo una conducción suave y silenciosa. En carretera responde eficazmente y los 160 CV permiten afrontar adelantamientos y pendientes muy notablemente.

La caja automática multimodo se ha mejorado para obtener cambios más rápidos y suaves y cuando se exige máxima aceleración el motor eleva progresivamente su régimen, ofreciendo un sonido más preceptible. La suspensión apuesta claramente por el confort y filtra bien los baches. No es un SUV deportivo pese a su apellido Alpine, pero sí transmite estabilidad y un alto índice de seguridad. 

Buena nota general

Conclusión final: tras una semana,  y más de 1.100 kilómetros, el Symbioz Esprit Alpine, convence, sobre todo, por su equilibrio. Es confortable, espacioso, tecnológico y eficiente, mientras que los 160 CV aportan un margen de prestaciones suficiente para convertirlo en un coche familiar muy completo.

Tan solo algunos aspectos, demasiado intrusivos, de las ayudas a la conducción y un consumo algo elevado en carretera, son mejorables. La versión Esprit Alpine añade atractivo visual y un equipamiento abundante, sin sacrificar la comodidad que se espera de un SUV pensado para el día a día.

El precio de nuestra unidad probada, de 34.888 euros, nos parece algo elevado frente a la nueva competencia.

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