Ir al contenido principal
Motor

El Ayuntamiento de Madrid, bajo la lupa por las multas de sus radares: 231 sentencias desfavorables

La asociación Dvuelta recurre otras 200 sanciones por posibles deficiencias en la señalización de los dispositivos de control de tráfico

Mario Escat, redactor de motor en ElPlural
La autopista M-30. EP

La autopista M-30. EP

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

La asociación Dvuelta ha presentado recursos contra 200 sanciones registradas por cuatro radares de la Dirección General de Tráfico instalados en Madrid para vigilar el respeto a las líneas continuas. La entidad considera que existen deficiencias en la señalización y cuestiona que los conductores dispongan de información suficiente sobre estos dispositivos. Este nuevo frente legal no hace sino confirmar lo que muchos automovilistas venían denunciando desde hace años: el Ayuntamiento de Madrid ha convertido la vigilancia vial en un mecanismo recaudatorio amparado en una señalización deficiente y en procedimientos administrativos cuando menos cuestionables.

231 sentencias desfavorables

El conflicto llega a los tribunales en un momento especialmente delicado para el consistorio, que ya acumula al menos 231 sentencias desfavorables relacionadas con sanciones emitidas por los radares situados en la circunvalación madrileña. Estas resoluciones judiciales no son meras anécdotas: constituyen un auténtico varapalo jurídico que desmonta la presunción de legalidad que el Ayuntamiento atribuye a sus multas. Cada sentencia contraria representa un fallo en el sistema, una víctima de la desinformación institucional y un derroche de recursos públicos en defensa de lo indefendible.

Obligatoriedad de advertir al conductor en los radares fijos

El Gobierno municipal, lejos de asumir responsabilidad alguna, sostiene que los dispositivos instalados en la M-30 cumplen las exigencias metrológicas y superan las comprobaciones técnicas correspondientes. Sin embargo, la excelencia técnica de un radar resulta irrelevante si el conductor no ha sido debidamente advertido de su presencia. La correcta advertencia de los controles es un requisito esencial para informar a los conductores y garantizar que las sanciones se ajusten a la normativa vigente. Sin esa señalización clara, suficiente y visible, cualquier multa se convierte en un acto arbitrario que vulnera la seguridad jurídica de los automovilistas.

Radar Guardia Civil. EP

Conductores sancionados indebidamente

Lo ocurrido en la M-30 revela una preocupante complacencia administrativa. El Ayuntamiento de Madrid parece más interesado en defender sus equipos y en mantener la recaudación que en corregir las deficiencias señaladas por los tribunales. Mientras tanto, los ciudadanos siguen siendo sancionados en condiciones que la justicia ha declarado repetidamente irregulares. Esta situación no solo erosiona la confianza en las instituciones, sino que convierte la circulación por Madrid en un ejercicio de riesgo jurídico permanente.

Un radar junto a un vehículo.

Obstinación municipal

Resulta inadmisible que el consistorio persista en mantener radares cuya señalización ha sido cuestionada judicialmente en más de dos centenares de ocasiones. La obstinación municipal no solo perjudica a los conductores, sino que también daña la credibilidad del propio sistema sancionador. Si las multas nacen viciadas por una información insuficiente, su cobro constituye un abuso de poder. El Ayuntamiento de Madrid debe rectificar, revisar la señalización de sus radares y dejar de escudarse en tecnicismos metrológicos mientras ignora las repetidas advertencias de los tribunales.

Comentarios

Solo los socios pueden comentar.

Únete a la comunidad de El Plural para participar en la conversación.

Hazte socio