Investigadores de Vanderbilt Health, en Estados Unidos, han dado un paso importante para comprender la evolución de la enfermedad de Alzheimer al identificar múltiples afecciones médicas que suelen manifestarse antes de que se diagnostique la enfermedad. El hallazgo, publicado en la revista Alzheimer's Research & Therapy, podría facilitar la intervención precoz y reducir el riesgo de deterioro cognitivo en la vejez.
La enfermedad de Alzheimer es un trastorno neurodegenerativo de desarrollo lento, que puede tardar décadas en evidenciarse clínicamente. Hasta ahora, se conocía que factores como la hipertensión, la hiperlipidemia o los accidentes cerebrovasculares durante la mediana edad incrementan el riesgo de sufrir Alzheimer más adelante. Sin embargo, la lista completa de afecciones que anticipan su aparición era limitada.
Un mapa médico
Para ampliar este conocimiento, el equipo liderado por la doctora Xue Zhong, profesora adjunta de investigación en Medicina en la División de Medicina Genética y Farmacología Clínica, analizó históricamente millones de historiales médicos electrónicos (HME). Utilizaron la base de datos MarketScan de Estados Unidos, que contiene información de más de 150 millones de personas, como cohorte de descubrimiento, y el sistema HME de Vanderbilt Health, con aproximadamente 3 millones de pacientes, como cohorte de validación.
El estudio incluyó a 43.508 personas diagnosticadas con Alzheimer y 419.455 controles en MarketScan, así como 1.320 casos y 12.720 controles en Vanderbilt. Al examinar las historias clínicas electrónicas durante una década antes del diagnóstico, los investigadores identificaron patrones claros: más de 70 afecciones médicas eran significativamente más frecuentes en quienes finalmente desarrollaron Alzheimer.
Entre estas se encuentran enfermedades de salud mental, como depresión, psicosis, paranoia e ideación suicida; trastornos neurológicos y del sueño, como insomnio, hipersomnia y apnea; afecciones cardiovasculares, incluyendo hipertensión, aterosclerosis cerebral e isquemia; y enfermedades endocrinas y metabólicas, especialmente la diabetes tipo 2.
Genética y prevención
Los investigadores también evaluaron la base genética de estas afecciones utilizando datos de los biobancos BioVU de Vanderbilt y del Biobanco del Reino Unido. Descubrieron 19 afecciones vinculadas a variantes genéticas de riesgo individual o a puntuaciones poligénicas asociadas con el Alzheimer. Aunque los datos no prueban causalidad, proporcionan una guía valiosa para la identificación temprana de riesgos y el desarrollo de estrategias preventivas.
"La posibilidad de reconocer patrones médicos que preceden sistemáticamente a la enfermedad nos permite explorar nuevas oportunidades de intervención temprana y reducción del riesgo", señala Zhong. Tanto ella como la doctora Nancy Cox destacan que controlar la hipertensión y el colesterol desde la mediana edad, mediante cambios en el estilo de vida o tratamientos farmacológicos, podría reducir la incidencia de Alzheimer en etapas posteriores de la vida.
Además, el estudio confirmó hallazgos previos que muestran una asociación inversa entre cáncer y Alzheimer, un fenómeno que actualmente está siendo investigado para entender sus mecanismos subyacentes y su potencial terapéutico.
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