Desde que actrices como Jennifer Aniston o Gwyneth Paltrow contaran que seguían una dieta basada en potitos para bebés, y como siempre pasa en estos casos, muchas mujeres y hombres adultos pensaron que si hacían lo mismo podrían parecerse a ellas. El talento, desde luego, no lo iban a conseguir así, y se estaban arriesgando de forma absurda.

Destacados médicos de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) hicieron sonar las alarmas ante dicha ocurrencia sin base científica que la sostenga. Además, por mucho que añores lo que comías de pequeñito (¿Quién no ha comido un "potito" o se lo ha dado a sus hijos?) la presunta dieta requería comerse 14 potitos al día, y como mínimo, te ibas a aburrir un montón.

Los potitos son buenos, pero para los bebés

Aunque los adultos necesitan otro tipo de dieta si te comes uno no te va a pasar nada de nada, pero no están pensados para ellos. Se trata de una solución práctica para cubrir las necesidades de los bebés y por ello alimentar a tu bebé con un potito como complemento del resto de comida que le des, no tiene nada de malo. Al menos, los que se fabrican de acuerdo a la legislación vigente, que es la Directiva 96/5/CEE  sobre alimentos infantiles y que antes de regular lo que debe y no debe contener este preparado alimenticio, reconoce que "los alimentos elaborados a base de cereales y alimentos infantiles para lactantes y niños de corta edad forman parte de una dieta diversificada y no constituyen la única fuente de alimentación de los lactantes y los niños de corta edad" así como se asegura de que "la composición básica de dichos productos debe adecuarse a las necesidades nutritivas de los lactantes y los niños de corta edad en buen estado de salud, determinadas mediante datos científicos generalmente aceptados". 

Esta directiva obliga a numerosos filtros de seguridad para que lleguen hasta ti, desde los aditivos permitidos o prohibidos, a la informacion del etiquetado, donde precisamente debe quedar bien clara “la edad a partir de la cual podrá consumirse el producto, teniendo en cuenta su composición, textura y otras propiedades particulares.”

Los potitos empezaron en las farmacias

Al igual que ocurría con los yogures, los primeros potitos había que ir a la farmacia a comprarlos. Así ocurría cuando un laboratorio español los introdujo en 1963 con la marca Nutribén, fabricados por el Grupo Alter, fundado por el farmacéutico Juan José Grijalba en 1939. En el caso de los yogures una de las razones era que contaban con cámaras frigiríficas que en muchos colmados de la época aún no tenían.

Una marca que llegó a nombrar a toda la categoría

Como ocurre con el papel "celo", los "klinex" o las "bambas", no todos los tarritos infantiles se llamaban así, pero fue tal el éxito de los Potitos que acabaron dando nombre a todos. En realidad, los Potitos son una marca registrada de Nutribén. Tal vez una de las causas de que la marca se hiciera tan popular era la similitud fonética con la canción "Popotitos" que llegó a los número uno de las listas de éxito por aquellas fechas, versionando el tema Bony Moronie, que ya había sido un éxito interpretado por Larry Williams en 1957. Enrique Guzmán, líder de Los Teen Tops la adaptó al español inspirándose en las piernas de su hermana, que eran muy delgadas, como de pollo. 

 

Llegó al nº1 en México en 1961 y en Argentina en 1962. En 1962 la grabó Miguel Ríos y su "a mi Popotitos yo le doy mi amor" era cantado y bailado por todo el mundo cuando en 1963, Alter lanzó su marca.

 

Así que nos quedamos con las ganas de saber si se trata de un diminutivo de "Pote" o la forma que tendría un bebé de de llamar a los "Pollitos".