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Juegos de mesa

Probamos Entropy: el creador de universos que absorberá tu noche de juegos

Tranjis trae a España el exigente eurogame de Battista, Luciani y Mangone, en el que crear estrellas, planetas y vida premia la paciencia y castiga la prudencia

Probamos Entropy: el creador de universos que absorberá tu noche de juegos

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Entropy no es un juego de mesa para todo el mundo. No es bueno ni malo de por sí, pero conviene saberlo antes de sacar su caja de la estantería. Llegamos a nuestra cita sin una maleta cargada de ilusiones, pero sí con una bolsa llena de juegos, y la noche de juegos acabó convertida en la noche de Entropy. No hubo tiempo ni energía para nada más, pero la satisfacción fue total: casi cuatro horas bien invertidas en un juego de duración larga y variable que, curiosamente, se estira cuanto más lo disfrutas.

Entropy llegó a las tiendas españolas el 8 de octubre de la mano de Tranjis Games, que lo publica en castellano a partir de la edición original de Board&Dice. Lo firman Tommaso Battista, Simone Luciani y Nestore Mangone, tres autores de la escuela itailana con un largo recorrido en el eurogame. Su premisa es tan ambiciosa como su tablero: cada jugador es un aprendiz de científico que afronta su examen final en una simulación donde debe crear sistemas solares, hacer evolucionar estrellas y sembrar de vida sus planetas.

Por complejidad, se sitúa en la franja alta de peso dentro de los eurogames, con un peso de 3,63 sobre 5 en BGG. Lo probamos en una partida a cuatro con un grupo acostumbrado a los euros exigentes, el mismo que en los últimos meses se ha medido con títulos de Tranjis como Ecos del Tiempo, Parks o Spectacular, y con Rebirth, de Devir.

Ficha técnica

Título Entropy
Diseño Tommaso Battista, Simone Luciani y Nestore Mangone
Modo solitario Kacper Frydrykiewicz con Dávid Turczi
Ilustración Piotr Orleański, Sławomir Rybka y Mikołaj Lasota
Editorial original Board&Dice
Editorial en España Tranjis Games
Jugadores 1–4 (probado con 4)
Duración 120 min
Edad recomendada A partir de 14 años
Mecánica principal Rondel, con construcción de motor y tableau y gestión de recursos como apoyo
Lanzamiento 8 de octubre de 2026
PVP 54,95 €

Cómo se juega

El objetivo es sumar más puntos de victoria que nadie construyendo sistemas solares con estrellas, planetas y asteroides y poblándolos de vida mediante cartas. El corazón del juego es un rondel, un circuito circular de acciones con dos anillos: uno interior, impreso en el tablero, y otro exterior, formado por losetas que cambian de una partida a otra.

En cada turno, el jugador mueve a su científico entre una y tres casillas en el sentido de las agujas del reloj y resuelve la acción del anillo interior o la del exterior. Cuanto menos avanza, mayor es la bonificación de tráfico que recibe, aunque esta se reduce si la casilla ya está ocupada por otro científico.

Las tres acciones principales del anillo interior, que son evolucionar una estrella, agregar un planeta y crear vida, obligan a dejar junto a la casilla la ficha de creación correspondiente. Un token que se queda en el tablero hasta que el científico vuelve a pasar por encima. Al recuperarla, se puede activar una estrella o ganar una unidad de entropía. El anillo exterior ofrece acciones de apoyo: activar estrellas, colocar biomas, mejorar la consola, robar cartas de vida, atrapar asteroides o avanzar en el generador a cambio de recursos.

Tres recursos mueven la economía. La energía sirve para evolucionar estrellas y mejorar la consola, la masa paga planetas y asteroides, y la entropía activa los efectos de las estrellas. Para jugar una carta de vida, el planeta, sus asteroides y la estrella de su sistema deben reunir las condiciones que pide la carta: calor, carbono, agua o radiación. Las formas de vida evolucionan de bacterias a plantas y de plantas a animales. Los biomas añaden habilidades que mejoran cuando el planeta alberga las formas de vida que exigen. Cada jugador cuenta además con una consola con cartas de enfoque propias, cuyas mejoras se disparan al usar la ficha de creación asociada.

Al final de cada turno se comprueban las misiones personales y el avance en los objetivos comunes. Cada jugador empieza con dos misiones y, al cumplir una, descarta ambas. Los objetivos comunes son tres marcadores de objetivo principales y las losetas de objetivo de cada forma de vida. La partida entra en su recta final cuando se completan dos objetivos, ya sea al llegar a la última casilla de un marcador principal o al conseguir la loseta grande de una forma de vida. Entonces se termina la ronda, se juega una más y se suman los puntos acumulados, los de las losetas y los objetivos, y uno por cada cuatro recursos o cartas sobrantes.

entropy juego de mesa (1)

Un rondel que invita a correr

El rondel es una solución muy interesante para la construcción de tableau. En las primeras partidas se tiende a avanzar casilla a casilla, sobre todo al principio, por miedo a perder la bonificación máxima de recursos. Pero enseguida se descubre que los saltos largos pueden beneficiarte más y, sobre todo, ajustarse a tu estrategia, en lugar de que tu estrategia se pliegue al rondel.

El bloqueo de las fichas de creación es otro acierto. Además de empujar a avanzar más rápido para recuperarlas, lleva a los jugadores al anillo exterior, donde están las acciones secundarias que dan picante a la partida, como atrapar asteroides o mejorar la consola.

Coincidir con otro científico en la misma casilla provocó alguna queja en nuestra mesa: hubo quien sentía que siempre le estorbaban. Sin embargo, si no te obsesionas con exprimir cada bonificación avanzando de uno en uno, no supone mayor problema. Es de las pocas interacciones de fastidio al rival que existen en el juego.

Un motor que tarda en arrancar

Como en todo buen juego de construcción de motores, los primeros turnos parecen modestos. En nuestra partida, la sensación de que todo encaja llegó con la segunda estrella y el tercer planeta, y sobre todo con el primer bioma. A partir de ahí el tableau crece deprisa y, como ocurre en Everdell, de Maldito Games, llega un punto en el que parece escaparse de tus manos: si no mantienes la concentración, pierdes puntos.

La victoria se decidió por detalles. Ganamos con cuatro puntos de ventaja sobre el segundo clasificado y ocho sobre el tercero, y las losetas de objetivo se repartieron sin grandes diferencias: nosotros conseguimos la de bacterias y el segundo, la de plantas. Con el juego de cartas de consola A, la clave estuvo en combinar varios biomas, uno de ellos con puntos al activarse, con la mejora completa de la carta de crear vida, que otorgaba puntos por cada carta de vida ya establecida cada vez que poníamos una nueva en juego. También mejoramos la carta de los planetas, ligada a los biomas. Mejorar la consola es una acción secundaria, pero es una de las que más puede desequilibrar la partida y donde sí existe personalización de tu estrategia frente a la de los rivales.

Tardamos, en cambio, en descubrir el potencial de las estrellas. Evolucionarlas pronto merece la pena: algunas de nivel III permiten crear vida al activarse, y las de nivel IV generan puntos a cambio de entropía.

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Cuatro partidas en solitario

La interacción es escasa. Por momentos, la sensación es la de estar jugando cuatro partidas en solitario. El enfrentamiento se reduce a la carrera por las cartas de vida, por las losetas de biomas, planetas y estrellas, y por llegar antes a los objetivos. Nadie tiene capacidad para fastidiarte la partida ni perjudicarte de forma directa: el peor enemigo es uno mismo.

Por eso la asimetría de las cartas de consola es uno de los aspectos más interesantes. Cada jugador tiene su propio juego de mejoras y, bien aprovechado, es lo que puede inclinar la balanza y donde más se percibe la rivalidad, aunque sea indirecta.

Misiones con poco recorrido

Las misiones personales, que cada jugador guarda en la mano, son el elemento menos relevante. Podrían añadir picante a esa rivalidad desconectada, pero se cumplen pronto y, en la mayoría de los casos, solo aportan unos pocos recursos más. En el recuento final, esos recursos se convierten en algún punto extra gracias a la regla que da un punto por cada cuatro recursos o cartas sobrantes.

Conviene no resolverlas demasiado pronto, porque sus recompensas suelen multiplicarse por elementos que crecen a lo largo de la partida. Y conviene no perderlas de vista: uno de nuestros jugadores no pudo cumplir la suya, que pedía una estrella de nivel III, porque había evolucionado todas sus estrellas a nivel IV.

Caja de Entropy en su edición en castellano de Tranjis Games
Eurogame de peso

Entropy (castellano)

Crea sistemas solares, haz evolucionar estrellas y siembra vida en tus planetas en este exigente eurogame de rondel y construcción de motor.

1-4 jugadores 120 min +14 años Tranjis Games
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Una duración que deciden los jugadores

La caja habla de 120 minutos. Nuestra partida se fue a casi cuatro horas con preparación, explicación y alguna interrupción, lo que equivale a unas tres horas efectivas de juego. La duración se dispara sobre todo cuando los jugadores se recrean en su motor y no van directos a por los objetivos que desencadenan el final, algo que, en el fondo, es síntoma de que lo están disfrutando.

El final no fue brusco: lo vimos venir y lo buscamos. Para provocar el desenlace, anunciamos que iríamos a por las losetas de bacterias y de plantas, pero otro jugador completó antes el objetivo de las estrellas al llevar dos a nivel IV. El segundo desencadenante llegó con la loseta de plantas. Cuando todos se centran en cerrar la partida, el ritmo se acelera.

Lo positivo es que los turnos son breves pese a la cantidad de opciones, y los combos no alargan en exceso la acción. El ritmo es ágil aunque la duración total sea larga. A tres jugadores, previsiblemente, la partida se acortaría.

Echamos en falta más cartas de vida. Al principio no caímos en que las cartas que se descartan para cubrir condiciones que no tiene un planeta vuelven al fondo de su mazo. Aun así, en nuestra partida las bacterias se agotaron muy pronto, las plantas empezaron a escasear al final y los animales apenas llegaron a entrar en juego.

Reglas claras, sistemas profundos

Pese a su complejidad, merece la pena alabar la claridad de las normas, de la iconografía y del reglamento, muy sencillo y con muchos ejemplos prácticos. La dificultad no está en entender las reglas, sino en comprender cómo funcionan tus propias creaciones. No tanto el mecanismo de estrellas, planetas y creación de vida como los biomas y sus efectos, la evolución de las formas de vida y el camino hasta las losetas de objetivo.

La ambientación inicial es muy vaga. Apenas se explica qué papel tienen los jugadores en un mundo donde los científicos son una casta superior, una carencia que costaba poco resolver con algo más de texto en el reglamento. Durante la partida, en cambio, el tema se siente: ves crecer tus sistemas solares y evolucionar la vida, sobre todo si te interesa la astronomía. La ilustración y el diseño gráfico ponen en situación, y la iconografía guía muy bien la partida, de modo que el diseño aligera la complejidad todo lo posible.

entropy juego de mesa

Una presencia en mesa espectacular

La presencia en mesa es espectacular. Es imposible que no llame la atención de cualquiera que pase al lado. También puede abrumar en un primer vistazo, aunque luego resulta más sencillo y llevadero de lo que aparenta. Eso sí, exige una mesa grande, muy grande. Cualquier aficionado a los euros medios o pesados debería tenerla ya, pero conviene tenerlo en cuenta. Porque si Entropy es tu elección para subir de división tras los clásicos Catán o Carcassone, te va a hacer falta más mesa.

La caja engaña, porque parece contener menos de lo que luego se despliega. No tiene inserto, algo que habría obligado a una caja mucho mayor, y antes de destroquelar los restos de los troqueles ocupan casi todo el espacio. La calidad de los componentes es excelente, tanto en las piezas de madera como en las losetas, de buen grosor. La edición de Tranjis incluye dos reglamentos, uno de ellos para el modo en solitario, ambos muy claros y con una traducción bastante buena. Su PVP de 54,95 euros está en la línea de los euros más completos y duraderos.

¿Para quién es Entropy?

Entropy es para jugadores con experiencia en euros, que hayan coqueteado con juegos de más peso o que no tengan problema en pasar al menos dos horas sentados a la mesa. No es para quienes entienden los juegos de mesa como party games, para quienes buscan mucha interacción o disfrutan perjudicando al rival, ni para quienes prefieren encadenar varias partidas distintas en la misma sesión: pide una tarde reposada.

Tampoco es el mejor siguiente paso tras clásicos como Catán, Aventureros al Tren o Carcassonne. Pasar de partidas de 45 minutos a un juego que desborda la mesa y que, en el mejor de los casos, dura entre 90 y 120 minutos es demasiado. Conviene pasar antes por algún euro intermedio. Por sensaciones, recuerda a juegos como Pulitzer también de Tranjis o a Oroloj de Perro Loko Games, con muchos elementos físicos de diseño cuidado y una presencia imponente que te introducen en la mecánica y te obligan a atender mil detalles, siendo tú mismo tu peor enemigo.

Veredicto

Entropy es un eurogame exigente, largo y muy bien producido que premia la paciencia en los primeros compases y la concentración en los últimos. Su gran virtud es el rondel, que convierte cada movimiento en una decisión sobre ritmo y estrategia, unido a la satisfacción de ver cómo un puñado de planetas vacíos se convierte en un sistema rebosante de vida. Sus puntos débiles son la escasa interacción, la escasez de cartas de vida y una duración que a cuatro jugadores se estira mucho.

Lo mejor es que deja ganas de volver. Queremos probarlo en solitario, donde encaja de forma natural porque cada jugador ya se centra en su consola y en su propio reto. También a tres jugadores, donde previsiblemente será más ágil. Y con estrategias distintas: saltos más largos en el rondel y más sistemas solares para llegar, por fin, a los animales.

Nuestra valoración

Estética y Arte8,1

Ilustración colorida y diseño gráfico que ponen en situación, con una presencia en mesa espectacular.

 
Mecánica de Juego9,2

Un rondel que obliga a elegir entre ritmo y recursos y un motor de sistemas muy bien engranados.

 
Ritmo y Fluidez6,5

Turnos breves y ágiles, pero una duración total que a cuatro jugadores se dispara.

 
Interacción6,0

Carrera indirecta por cartas, losetas y objetivos; nadie puede perjudicarte de forma directa.

 
Rejugabilidad9,0

Consolas asimétricas, rondel variable y muchas estrategias por explorar.

 
Producción9,1

Madera y cartón de calidad, reglamentos claros y buena traducción, aunque sin inserto.

 
Valoración Final

Un eurogame exigente y gratificante para jugadores con experiencia y tiempo.

8,0

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