No hay duda de que los universos creados por el autor estadounidense H.P. Lovecraft, uno de los autores más relevantes de la literatura fantástica y de terror, y que ha tenido eco en otras artes como puede ser el cine --probablemente, uno de los directores en los que más ha influido podría ser Tim Burton-- pero también en otras disciplinas como pueden ser los juegos de mesa.
Así, Eldritch Horror, Cthulhu: Death May Die, Las Mansiones de la Locura, e Insondable son solo algunos ejemplos de estos juegos que han bebido de los mitos creados por el autor norteamericano y al que recientemente se une una nueva propuesta que edita Invedars y que traslada a los jugadores a Dreamlands, el universo creado por Lovecraft en diversos relatos como el relato póstumo titulado La búsqueda onírica de la desconocida Kadath entre otros.
Hablamos de Kadath, un juego de mesa que en España está distribuido por Asmodee y que está pensando para ser jugado por dos participantes en una partida que puede durar hasta 30 minutos, lo que hace que este juego formado por losetas sea ágil, rápido y, sobre todo, que no te permite perder de vista en ningún momento el tablero si es que quieres ganar la partida. La historia sitúa a los jugadores en medio de la búsqueda de la ciudad perdida de Kadath, mientras el soñador Randolph Carter trata de alcanzar su objetivo y Nyarlathotep, conocido como el Caos Reptante, intenta desviarlo y extender el caos.
Por supuesto, si bien el hecho de que la historia tiene una temática claramente inspirada en el imaginario lovecraftiano, no necesitas ser un experto en dicho universo para poder disfrutar de esta propuesta, ya que lo venderamente necesaro para disfrutar de ello es conocer la estrategia y saber tener el control del tablero y de las fichas, que cuentan con el diseño muy cuidado obra de Albert Rodríguez, que va que ni pintado para esta propuesta diseñada por Aaron Campos e Ignasi Lausín.
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¿Cómo se juega a 'Kadath'?
Como hemos indicado anteriormene, Kadath es un juego de mesa para dos personas en el que cada participante debe escoger un bando, el del Soñador o el del Caos, y cada uno de ellos tratará de expandir su influencia sobre Dreamslands. Para ello, ambos deberán ir colocando losetas sobre el tablero hasta formar cinco fichas de enclave sobre el tablero con el mismo color, momento en el cual se acaba la partida. Así mismo, la partida también se acaba si un participante no puede reponer el mercado al principio de su turno. En ese caso, si nadie tiene en ese momento cinco fichas de enclave, ganaría quien tenga más fichas de enclave de su bando colocadas en la cuadrícula.
Para comenzar a jugar, primero se mezclan todas las losetas de Dreamlands y se forma un mazo. Después se colocan tres losetas visibles junto al mazo para crear el mercado del que los jugadores irán escogiendo piezas durante la partida. Cada participante elige uno de los dos bandos disponibles y recibe las cinco fichas de enclave correspondientes. A continuación se decide al azar quién empieza. Esa persona elige una de las tres losetas disponibles y la coloca en el centro de la mesa, pudiendo decidir qué lado mostrar, ya sea el lado Soñador o el lado Caos.
Existen tres tipos principales de losetas. Los parajes oníricos son los más habituales y sirven para voltear las piezas adyacentes a las que apuntan. Eso significa que cambian automáticamente del bando Soñador al Caos o viceversa. Los focos de atracción funcionan de manera diferente, ya que solo afectan a las piezas enemigas y las convierten al mismo bando de la loseta que acaba de jugarse. Por último están las criaturas, que son las más especiales y también las más caóticas. Estas piezas no solo voltean otra loseta, sino que además activan también las acciones de esa pieza afectada, pudiendo generar cadenas de efectos que transforman gran parte del tablero en un solo turno.

Comienza la partida
A partir de ahí, la partida se desarrolla por turnos. Al comienzo de cada turno se repone el mercado para que siempre haya tres losetas disponibles. Después, el jugador escoge una de ellas y la coloca dentro de la cuadrícula. Las losetas pueden orientarse en cualquier dirección y utilizar cualquiera de sus dos caras, independientemente del bando del jugador. Sin embargo, existen varias condiciones importantes. La nueva loseta debe tocar al menos otra pieza ya colocada, incluso en diagonal, y al menos una de sus acciones tiene que apuntar hacia otra loseta del tablero. Además, todas las piezas deben mantenerse siempre dentro de un espacio máximo de cinco filas por cinco columnas.
Tras colocar la loseta llega la parte más importante del juego: resolver sus acciones. Cada loseta tiene una serie de símbolos o flechas que afectan a las piezas hacia las que apuntan. Si una acción apunta hacia un espacio vacío no ocurre nada, pero si señala otra loseta, entonces se activa su efecto correspondiente. Un detalle fundamental es que, cuando una loseta cambia de lado o se voltea, las flechas deben seguir apuntando exactamente en la misma dirección que antes.
Cuando todas las acciones se han resuelto, hay que comprobar si se ha formado un enclave. Un enclave aparece cuando cuatro losetas del mismo bando forman un cuadrado de dos por dos. En ese momento se coloca una ficha de enclave en el centro de ese grupo de piezas. Una misma loseta puede formar parte de varios enclaves distintos al mismo tiempo. Además, los enclaves no son permanentes, ya que durante la partida pueden cambiar de dueño. Si más adelante las cuatro losetas de un enclave pasan completamente al color rival, la ficha se devuelve a su propietario original y pasa automáticamente al nuevo bando dominante. Como hemos indicado anteriormente, la partida termina cuando un jugador consigue colocar sus cinco fichas de enclave o cuando el mazo de Dreamlands se agota y ya no es posible reponer el mercado.
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Un duelo de estrategia donde cada movimiento puede cambiar la partida
Con reglas relativamente accesibles pero con bastantes posibilidades estratégicas, Kadath se presenta como una propuesta pensada especialmente para quienes disfrutan de los juegos abstractos para dos jugadores y de las partidas donde cada decisión tiene consecuencias directas sobre el desarrollo del tablero. Sin duda, uno de sus puntos más atractivos es que su sistema de enclaves añade además una tensión constante, ya que ninguna posición está asegurada y cualquier zona puede cambiar de propietario en cuestión de movimientos. Precisamente esa combinación entre control, reacción y cambios permanentes convierte cada partida en un enfrentamiento muy distinto al anterior. En definitiva, se trata de un juego de mesa muy recomendable para los amantes de los juegos rápidos y de estrategia.
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