La llamada Mesa Molona de Mercurio en Interocio dejó una sensación bastante clara: la editorial quiere reforzar su catálogo este año con juegos rápidos de explicar, muy vistosos en mesa y con un pie claro en el juego familiar y de grupo. Este pequeño evento de la editorial española nos permitió probar de manera adelantada los juegos que serán las grandes apuestas de Mercurio para este año 2026. No hablamos de grandes cajas para pasar la tarde entera, sino de títulos que entran rápido a mesa por producción, por idea y por capacidad, y que se quedan sobre el tablero por generar generar conversación y diversión casi desde el primer turno.

Lo interesante es que, dentro de esa línea común, hay bastante variedad. Hay apuestas de bazas con giros constantes, party games pensados para provocar risas sin incomodar a nadie y juegos de cartas que buscan el combo y el efecto cadena con una presentación muy llamativa. Todo ello encaja bien con una Mercurio que lleva tiempo moviéndose con soltura en ese terreno de los juegos accesibles pero con personalidad propia, trayendo a nuestras mesas joyas inagotables como Pelusas o el más reciente éxito de P de Pizza.

En Interocio pudimos probar cinco de esas propuestas: Biddle, Gatos contra pepinos, That’s Totally You, Calaca Dance —nombre con el que llegará en España el original Grim Dance— y Mostacho. Son juegos distintos entre sí, pero comparten una misma intuición editorial: que una idea sencilla, si está bien ejecutada, puede convertirse en una de esas mesas que la gente recuerda al salir de feria.

mercurio biddle
 

Biddle, dados, faroleo y tensión en formato mínimo

De los cinco, Biddle fue seguramente el que mejor representa esa idea de “menos es más”. Ya lo contamos antes en ElPlural.com, donde lo definíamos como uno de los juegos que más nos sorprendieron en Interocio: una propuesta de Ralf zur Linde y Carsten Rohlfs que convierte una premisa muy simple en una partida rapidísima, nerviosa y sorprendentemente adictiva.

Biddle, que llegará en septiembre, tiene su gancho en el cruce entre reto de dados y subasta a la baja. En cada ronda aparece un objetivo que debe lograrse con seis dados —por ejemplo, determinadas combinaciones o sumas concretas— y los jugadores deben calcular cuántas tiradas creen que necesitarán para cumplirlo. A partir de ahí entra el faroleo, la lectura de la mesa y esa mezcla de probabilidad e intuición que hace que cada apuesta tenga algo de temeridad medida. En la práctica, funciona como un juego inmediato, con mucha tensión y con esa clase de ritmo que pide otra partida en cuanto termina la primera.

mercurio gatos contra pepinos
 

Gatos contra pepinos, bazas disparatadas

Si hay un juego con una premisa imposible de ignorar, ese es Gatos contra Pepinos, que llegará en verano. La idea parte de un imaginario muy reconocible en internet —los vídeos virales de gatos “aterrorizados” por pepinos— y lo lleva a un juego de bazas para entre tres y seis jugadores, recomendado desde 8 años. Se plantea como una partida ligera, rápida y muy interactiva, con partidas en torno a la media hora.

Pero lo más interesante no es el chiste de partida, sino cómo lo traduce a mesa. La estructura base es la de un juego de bazas clásico, aunque con cartas y efectos que rompen la regla dominante y pueden invertir qué gana cada baza: la más alta o la más baja. Ese vaivén encaja bien con lo que pudimos probar en Interocio, donde dejó la sensación de ser un título ideal para quienes disfrutan de los juegos de bazas cuando se les añade veneno, caos controlado y la posibilidad constante de fastidiar al rival en el momento justo.

mercurio thats totally you
 

That’s Totally You, un party para reírse sin hacer sangre

A partir de septiembre llegará también That’s Totally You, que apunta de manera directa al terreno del party game contemporáneo: reglas sencillas, objeto físico llamativo y preguntas diseñadas para provocar carcajadas más que debate. Su elemento central son unas manos mecánicas giratorias con las que cada miembro de una pareja señala en secreto a la persona que mejor encaja con la carta planteada. Si ambos coinciden, siguen en juego; si no, quedan eliminados. Es una idea muy clara: aquí no se trata tanto de responder “honestamente” como de pensar igual que tu compañero.

Eso le da una personalidad propia dentro del género. Muchas veces los party games sociales dependen demasiado de la vergüenza ajena o de preguntas incómodas. En este caso, las situaciones son surrealistas y divertidas, pero evitan ser hirientes. Puede jugarse de 2 a 8 personas, dura unos 30 minutos y está recomendado a partir de 12 años, así que encaja especialmente bien en grupos amplios, sobremesas o sesiones de juegos con público poco habitual. En feria dejó precisamente esa impresión: la de un juego diseñado para entrar fácil y funcionar casi al instante.

mercurio calaca dance
 

Calaca Dance, combos y color para una mesa con mucha presencia

Bajo el nombre de Calaca Dance llegará en mayo a España el juego publicado originalmente como Grim Dance. De los cinco, quizá sea el que más destaca por identidad visual. Su estética inspirada en el imaginario del Día de Muertos mexicano lo convierte en uno de esos títulos que llaman la atención antes incluso de que empiece la explicación, y eso en una feria como Interocio no es poco. La edición original lo presenta para 2 a 6 jugadores, con partidas de entre 10 y 30 minutos y recomendación desde los 8 años.

En mesa, la propuesta gira alrededor de revelar cartas dispuestas en círculo, aplicar sus efectos y encadenar movimientos o retiradas para construir combos mientras se controla la información de símbolos ocultos. Esa mezcla entre memoria ligera, oportunismo y reacción táctica le da un punto más juguetón de lo que su aspecto podría hacer pensar a primera vista. Además, el uso de una temática tan reconocible y una dirección artística tan cuidada ayuda a que no sea solo un filler bonito, sino una de esas producciones con capacidad real para encontrar hueco por presencia y por accesibilidad.

mercurio mostacho
 

Mostacho, bazas por equipos y reglas cambiantes

El último de los cinco, y que estará disponible en septiembre, es Mostacho, y aquí Mercurio vuelve a tocar un terreno que parece repetir en esta selección: el de las bazas, pero evitando siempre la versión más ortodoxa. En este caso, la gracia está en que se juega por equipos que cambian de ronda en ronda y en que cada mano incorpora nuevas reglas que se van acumulando. Hablamos de un juego de bazas ligero, con preparación mínima, equipos variables y normas que alteran la jerarquía habitual de los palos o incluso el objetivo de cada ronda.

Ese enfoque le da bastante más recorrido del que podría sugerir su caja pequeña. Está pensado para 3 a 6 jugadores, con partidas de unos 20 minutos y un peso muy bajo, lo que refuerza su perfil de juego familiar o de grupo con algo más de decisión de la que suele tener un filler al uso. En Interocio funcionó justamente por eso: porque detrás de su estética animal y su aspecto amable hay un juego de bazas cambiante, rápido y con suficiente mala leche como para dejar ganas de revancha.

Una línea editorial clara para un año muy de mesa corta y sonrisa rápida

Vistos en conjunto, estos cinco lanzamientos dejan una foto bastante definida de lo que Mercurio quiere poner sobre la mesa este año: juegos de entrada amable, duración contenida, alta interacción y conceptos muy fáciles de explicar en un titular. No todos buscan lo mismo ni apuntan al mismo tipo de grupo, pero casi todos comparten esa voluntad de funcionar bien en demostración, en tienda y en primeras partidas con público no necesariamente experto.

La sensación después de probarlos en Interocio es que Mercurio no solo quiere publicar novedades, sino afinar un tipo de catálogo muy reconocible. Uno donde conviven el pique amable, el humor, el ritmo rápido y la producción vistosa. Y, viendo cómo respondió la gente a aquella mesa para invitados, tiene bastante sentido pensar que más de uno de estos títulos puede acabar encontrando su sitio en muchas ludotecas antes de que termine 2026.