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La silla de Alba Carrillo lleva varios días vacía en El sótano club y la casualidad no podía ser más llamativa. La presentadora se ha apartado temporalmente del programa de TEN justo cuando su nombre ha vuelto a ocupar titulares por varios frentes: el enfrentamiento con Omar Montes se ha recrudecido y, además, Feliciano López ha emprendido acciones legales contra ella, según informó Paloma García-Pelayo en Y ahora Sonsoles. El escenario estaba servido para las especulaciones. Pero el propio programa ha querido ponerles freno este miércoles.
Marta Riesco, que ha vuelto a ponerse al frente de El sótano club ante la ausencia de su compañera, ha dedicado parte de la emisión a explicar qué está ocurriendo con Alba y, sobre todo, a dejar claro que su baja no responde a ningún conflicto con el programa. "Lo contamos porque tenemos que ser honestos con vosotros, no estamos ocultando nada", ha asegurado la presentadora, antes de explicar que Carrillo "está mala, está enferma, en la cama" y que, además, ya contaba con permiso para ausentarse durante los próximos días.
La explicación llega después de tres jornadas sin Alba al frente del espacio. El lunes fue Alberto Guzmán quien ocupó su silla y ya entonces avanzó a los espectadores que la presentadora estaba indispuesta, aunque dejó una frase que, vista la actualidad de estos días, adquiría especial significado: "Está deseando hablar, deseando comentar todo lo de este fin de semana". El martes volvió a ser el periodista quien tomó las riendas y aseguró que Carrillo se encontraba mejor, mientras que este miércoles ha sido Riesco quien ha asumido nuevamente la conducción.
Y precisamente ahí está una de las claves de esta ausencia. Alba tenía mucho que decir en pantalla. El pasado fin de semana estalló una nueva guerra con Omar Montes después de que el cantante respondiera a unas críticas de la presentadora con unas insinuaciones sobre su pasado. Carrillo reaccionó anunciando que estudiaba emprender acciones legales y calificando esas afirmaciones de falsas. Su respuesta en El sótano club era, por tanto, uno de esos contenidos que previsiblemente iban a marcar la actualidad del programa.
A ese frente se añadió esta semana el nombre de Feliciano López. Paloma García-Pelayo informó en Y ahora Sonsoles de que el extenista había presentado una demanda contra Carrillo por una presunta vulneración de su derecho al honor y a la intimidad. La noticia coincidió con la segunda jornada de ausencia de la presentadora, alimentando todavía más las dudas sobre cuándo y por qué había dejado de ocupar su puesto habitual.
Pero desde El sótano club insisten en que una cosa no tiene que ver con la otra. Según ha explicado Riesco, Alba ya se encontraba indispuesta desde el pasado viernes, antes de que todas estas informaciones volvieran a colocarla en el centro de la conversación televisiva. "No sabemos nada más y por eso no podemos deciros nada más", ha señalado la presentadora, cerrando la puerta a que el programa vaya a alimentar nuevas hipótesis sobre los motivos de la baja.
Hay, además, un segundo elemento que estaba previsto de antemano. Carrillo tenía concedido permiso para ausentarse este jueves y viernes por un compromiso con UNICEF en Andorra. La organización de El sótano club había contemplado previamente quién ocuparía su lugar: Riesco se pondría al frente del programa del jueves y Guzmán asumiría la conducción el viernes. La previsión, por tanto, ya existía antes de que las últimas noticias sobre Carrillo saltaran a la actualidad.
De hecho, Riesco ha dejado abierta incluso la posibilidad de que Alba pueda acudir finalmente a ese compromiso solidario si su estado se lo permite. Pero, en televisión, la pregunta sigue siendo la misma: ¿cuándo volverá a sentarse en su silla? Por ahora, todo apunta a que no lo hará hasta la próxima semana como pronto.
Mientras tanto, el programa ha querido reivindicar también el papel de su presentadora titular. "Es una pieza fundamental del programa y la queremos muchísimo", ha dicho Riesco, que ha aprovechado su intervención para enviarle públicamente su apoyo. Un mensaje especialmente significativo después de unos días en los que la ausencia de Carrillo se ha producido precisamente cuando su nombre aparecía en varias de las noticias más comentadas de la crónica televisiva.



