La mesa de debate de La Hora de La 1 ha puesto el foco sobre las ramificaciones judiciales del caso Zapatero y el controvertido origen de los datos telefónicos remitidos por la inteligencia estadounidense. La presentadora Silvia Intxaurrondo se ha mostrado profundamente incrédula ante los vacíos documentales del auto emitido por el juez de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, criticando con vehemencia la falta de precisión cronológica en una pieza clave para la causa.
"El auto del juez Calama por delante, por detrás, 88 páginas... y ahí no aparecía cuándo había entregado Estados Unidos el teléfono", arrancaba exponiendo la periodista con visible estupefacción, incidiendo en que se estaba obviando un dato elemental "siendo el pilar fundamental de la acusación contra Zapatero".
Para Intxaurrondo, resulta del todo inexplicable que la resolución judicial esquive estas fechas de control, obligando al equipo del programa a plantearse preguntas incómodas sobre la trazabilidad de la prueba: "Dijimos: ¿cuándo lo entregó?, ¿desde cuándo lo llevaban investigando? Porque sí se sabía que Estados Unidos había incautado ese teléfono hace cinco años".
En este sentido, la conductora del espacio detalló la rocambolesca operativa mediante la cual la administración norteamericana se hizo con el dispositivo del máximo accionista de Plus Ultra, Reyes Rojas: "Se lo incautó a Reyes Rojas y le expulsó del país; en ningún momento le detuvo, se quedó con el teléfono y lo expulsó a un tercer país. Y cinco años después lo entrega a España".
Con el objetivo de arrojar luz sobre las aparentes anomalías del proceso, la periodista procedió a desglosar minuciosamente los tiempos de la instrucción en suelo español. "Por recuperar un poquitito la cronología de la causa judicial: el juzgado número 15 se inhibe en favor de la Audiencia Nacional, que asume el caso cuatro días después, y dos semanas después llega la prueba de Estados Unidos... después de cinco años con ese volcado en su poder", relató de forma esquemática.
Ante esta exposición, uno de los colaboradores de la mesa, Jesús Morales, intervino para señalar que, más allá de que el contenido parezca inculpar directamente al expresidente, el verdadero debate jurídico reside en los ritmos políticos exteriores: "Aquí se cuestionan los tiempos, la cuestión es por qué Estados Unidos lo da cuando lo da".
Una apreciación que Intxaurrondo complementó de inmediato exigiendo plenas garantías sobre las condiciones técnicas de la obtención de la prueba: "¿Y cómo lo volcó?, ¿si tenía autorización judicial?, ¿si volcó todo o si volcó una parte?". El debate escaló en intensidad al contraponer el estricto marco legal español, donde clonar un terminal exige obligatoriamente un mandamiento judicial, con el proceder de la policía de fronteras estadounidense en el aeropuerto.
La presentadora terminó mostrando su absoluto asombro ante la lógica policial norteamericana con un último apunte crítico: "Pero perdón, ahí me voy a parar, porque tú tienes al gran capo del narcotráfico internacional, le coges el teléfono y no lo detienes... quiero decir, en una investigación policial judicial en Estados Unidos... ¿te quedas con el móvil?".
En ese punto, el colaborador Euprepio Padula tomó la palabra para ilustrar, con un ejemplo personal y muy gráfico, el absoluto sinsentido que supone este letargo de un lustro con la prueba guardada en un cajón: "Si a mí mañana me viene la policía y me quita el teléfono porque me acusa de no sé qué, me quita el teléfono para saber qué hay dentro del teléfono. No lo pone en la mesilla de noche de no sé qué cinco años para luego despertarse y decir: 'Oye, pero ese teléfono que hace cinco años hemos sacado a este narcotraficante, a lo mejor me interesa'".
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