En vísperas de que se celebre el Día Internacional del Orgullo LGTBI, este viernes el expresidente del Gobierno Felipe González asistía a un foro en Toledo en el que pudo pronunciarse acerca de diferentes temas que sacuden la actualidad como la situación judicial que rodea a José Luis Rodríguez Zapatero​​​​​​​ o también sobre las políticas que velan por los derechos de este colectivo.

De hecho, sobre esto último, el expresidente lanzaba unas declaraciones que han despertado una cascada de comentarios y críticas en redes. "En las políticas que tenían más inspiración en el radicalismo italiano, no estuve en contra de eso que llamamos ampliación de libertades ni en el matrimonio homosexual", comenzaba. Sin embargo, tras estas palabras, González pasaba a defender que le “inquieta” que, a su juicio, cada vez sea “más larga” la palabra ‘LGTBI’. "Es verdad que cada vez me inquieta más lo larga que se va haciendo la lista: L,G,B,T, I, no se qué... Como no cabe, plus [+]", lanzaba.

Con todo, unas palabras que han despertado la indignación de multitud de usuarios en redes, entre ellos, el periodista y presentador de Más Vale Tarde, Iñaki López. En un escueto mensaje en su cuenta de X (antes Twitter), lanzaba: "A González le inquieta que andéis defendiendo vuestros derechos como si fuerais personas".

Por su parte, la senadora de Más Madrid Carla Antonelli también contestaba a las declaraciones de González. "A mí lo que me inquieta es que aún no se sepa quién era la X del GAL". Por otro lado, la presentadora de El sótano, programa de TEN TV, se ha mostrado también contundente: "Me da pena por mi padre y por esas personas que en los ochenta pensaron que este señor era un buen político".

Luz verde al castigo a las terapias de conversión

Precisamente este jueves el Congreso sacaba adelante la proposición de ley del PSOE para castigar penalmente las prácticas de conversión LGTBI+, que inicia ahora su trámite en el Senado. En concreto, contó con 178 votos a favor, (PSOE y socios), 138 abstenciones (PP) y en contra 32 (Vox).

Durante el debate, el diputado del PSOE Víctor Gutiérrez defendió que estas prácticas no son terapias, sino "una forma de tortura" y detalló que la norma castigará estos procedimientos con penas de seis meses a dos años de prisión, independientemente de que medie el consentimiento de la víctima, argumentando que una "tortura" lo sigue siendo aunque se acceda a ella bajo la presión del entorno.

Asimismo, cargó contra el PP y Vox por situarse en el lado "incorrecto de la historia", recriminándoles sus enmiendas y los recortes autonómicos en materia de diversidad, para concluir con un mensaje de reparación a las víctimas al afirmar que la verdadera libertad consiste en poder ser uno mismo "sin miedo, culpa ni violencia".

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